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El empresario Gerard Bellalta: «Lo mejor es que la economía española se hunda del todo para empezar de cero con otro paradigma político»

Redacción

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Luis Romero.- «Donde otros ven una tragedia, yo veo una oportunidad. Sé que mis opiniones pueden pueden confundir a mucha gente, pero el coronavirus nos ofrece la oportunidad de certificar la defunción de un sistema social, político, económico y moral que hace aguas por todas partes.

Cuando el edificio está viejo y no ofrece seguridad a sus ocupantes, lo mejor es demolerlo y construir uno nuevo, aunque los inquilinos tengan que permanecer unos meses en la calle. Por eso creo, y es mi opinión, que lo mejor es que la economía española toque fondo para empezar de cero con otro paradigma político». Son manifestaciones hechas hoy por el empresario catalán Gerard Bellalta, quien admite que la crisis por el coronavirus le ha causado una importante merma económica. «Posiblemente yo tenga más que la mayoría de esos españoles paniaguados que, cuando salen a los balcones a aplaudir, lo que hacen es proporcionar una baza propagandística al Gobierno». [SIGUE MÁS ABAJO]

Bellalta confía que las devastadoras consecuencias económicas del coronavirus pongan fin al ciclo político iniciado en 1978. «Necesitamos nuevas referencias institucionales y otro patrón ético de conducta. Necesitamos una resurrección moral si queremos que la Civilización que nos alumbra tenga algún futuro. Necesitamos volver a poner en alza los valores y principios naturales que han sido confiscados todos estos años. Necesitamos que los mejores nos lideren, no los más trepas, ni los más oportunistas, ni los más sinvergüenzas, como ocurre actualmente». [SIGUE MÁS ABAJO]

El empresario catalán también se ha referido a la «negligente gestión criminal» tanto de la Generalitat como del Gobierno central. «Miles de muertes no se habrían producido con otros gobernantes. La política es sobre todo capacidad de gestión, y estos canallas nunca han gestionado nada. Todo lo que nos ofrecen son discursos insustanciales, proclamas ideológicas, sectarismo partidario, propuestas mediocres. No hay un liderazgo fuerte que asuma el rumbo de la nave y tome decisiones efectivas. El Gobierno tiene que improvisar a cada paso porque sus miembros son incapaces de enfrentarse a un problema tan grande sin provocar otros problemas adicionales. ¿Y esto en qué se traduce diariamente? En más muertes, más contagios y más desolación. Por eso no me vale el pan para hoy y hambre mañana. Prefiero una época de escasez que, sin embargo, nos permita dejar un futuro a nuestros hijos. Ese futuro hoy no lo tenemos».

Bellalta no duda en culpar al Gobierno del empeoramiento de la situación creada por el coronavirus en España. «Las ideologías marxistas son más letales que cualquier virus. La manifestación feminista del 8M ha matado a más gente que la banda terrorista ETA. No es casualidad que el nuestro sea el primer país del mundo en muertos y contagiados por millón de habitantes».

Al hilo de esta misma reflexión, añadió: «Si hubiesen muerto 15.000 inmigrantes en pateras en apenas 20 días, la izquierda ya hubiese levantado barricadas en las calles y acosado las sedes del PP. Pero solo han muerto españoles, por negligencia de la izquierda. Toca silencio y ocultación».

Por último, Bellalta dice tener claro que priorizará los productos extranjeros a cualquier otro fabricado en España. «Para que nazca algo distinto hay que dejar morir lo que no nos sirve», apostilló.

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Pánico total en los sindicatos. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, …»

Dos insignes sindicalistas vallisoletanos me confiesan que los sindicatos mal llamados «obreros» han entrado en pánico ante futuros gobiernos de VOX y de la «derechita cobarde», que se ha tenido que amoldar al acuerdo para formar gobierno regional. Ya sucedió en Castilla y León la legislatura pasada hasta que la insigne derecha de VOX se rasgó las vestiduras, pero se dio un paso importante de legislatura como fue eliminar las subvenciones multimillonarias que recibían los sindicatos «comegambas» o «rebaña-ostras».

Aquel paso, que llevaba tiempo reclamando la ciudadanía, tuvo una vergonzosa retrocesión por parte del PP al verse desamparado, acobardado y sin apoyos, pero quedó patente que los ciudadanos exigen que ese paso se dé de forma permanente. Y ahora se debe hacer; los sindicatos clasistas de la izquierda ventajosa y fomentadora de odio y desigualdad no han hecho nada importante para ser mantenidos por papá Estado a toda costa y a lo grande. Hasta la ministra, Yolanda “Varufakis” Díaz o Yoli «cohete», alias «Tucán», ha hecho el más burdo ridículo con las subvenciones sindicales. Lo raro es que no los haya traicionado, que es su especialidad, aunque nunca es tarde. Está apartada del Consejo de ministros desde que se marchó a la entrega de los Óscar. Cada día despierta más desprecio y menos simpatías. Doy fe.

En los últimos siete años de izquierda presuntamente (y sin presunta) corrompida con apoyos golpistas, comunistas, independentistas y terroristas ha habido infinidad de motivos para convocar huelgas sectoriales y hasta generales, pero el dúo «comegambas» practica el famoso «do ut des». En pocas palabras: dame pan, llámame perro y lléname la faltriquera. ¡Manda huevos! Bien es verdad que han perdido la calle, se han hecho casta, incluso se creen con derecho de pernada con los trabajadores y hoy corren el riesgo de que se les echen encima esos trabajadores responsables, honrados y que no viven de un mundo subvencionado ni duermen hasta las doce de la mañana por estar liberados. Las movilizaciones contra esos sindicatos no se harán esperar y conocerán la horma de su zapato. Al tiempo.

Hay sindicatos sectoriales que no reciben ni un euro, ¿por qué estos vividores sí las reciben? Nunca serán respetados mientras no se hagan cargo de las nóminas de sus propios liberados, ¿qué es eso de que sean las empresas quienes sigan pagándolos si no producen? ¿Qué es eso de que Yolanda y los dos sindicatos más denostados socialmente decidan las subidas salariales sin contar con la patronal? No estaría de más que alguna vez pagaran ellos con el dinero público que reciben. Ellos invitan y el Estado paga con dinero público. ¡Cuánta indignidad y descontrol tienen y cuánta acumulan cada día! ¡Joder, qué tropa!, repetiría incesante don Álvaro de Figueroa y Torres, conde de Romanones.

Este modelo sindical ya no sirve, nadie cree en ellos, son la mofa y el hazmerreír permanente y, cuando salen en TV los líderes de esas formaciones izquierdosas y ultra-izquierdosas, lo primero que se escucha en los bares, restaurantes y mesones es «¡ladrones!» y, además, se enfatiza, repite y contagia a los asistentes. Incluso calificativos, o descalificativos, muchos más gruesos. Y es que han hecho méritos para ello, llevan siete años holgando y presenciando la corrupción de varios miembros del Gobierno y aledaños, incluso viendo y comprobando como huye el galgo de Paiporta o se esconde, a la vez que miente o entorpece la acción judicial, el avestruz de Adamuz o cómo la UCO saca los colores a la «fontanera», «la Paqui», Ábalos, Koldo, Cerdán y demás parroquia, a veces amparados por las hojas parroquiales de izquierdas: las misma que acusan al juez Peinado de tener dos DNI o a Julio Iglesias en falso.

Hoy, los trabajadores ven unos sindicatos fundidos, acomplejados, vendidos al poder, lamerones de lo ajeno, aprovechados y con menos credibilidad que la Fiscalía general del Estado, el Tribunal Constitucional, el Ministerio de Transportes o la presidencia de las Cortes, por no añadir a Felisín Bolaños, Yolanda «Tucán» o Isabelita Rodríguez, más parada que un baile agarrado de los años setenta.

El gran logro sindical español se alcanzará cuando los sindicatos paguen la nómica de sus propios liberados y los gastos de mantenimiento del propio sindicato. Ese día llegará, doy fe de que llegará y tendrá el apoyo de los organismos europeos y de los propios trabajadores. Precisamente será el momento del nacimiento de la modernidad sindical en España y sospecho que Juanma Moreno será quien dé el primer paso junto con Castilla y León, que ya tiene práctica de ello.

Tras las elecciones andaluzas, y el futuro nuevo gobierno de Moreno, ha anunciado que revisará y recortará drásticamente las subvenciones públicas que reciben CC.OO. u UGT cada año. Hablamos de decenas de millones de euros que reciben esas formaciones y cuyo control deja mucho que desear. Ni siquiera sabemos si actúa el Tribunal de Cuentas al respecto ni cómo actúa. Lo del patrimonio sindical lo dedicaremos artículo aparte y en exclusiva.

Los líderes sindicales ya han salido en tromba y planean movilizaciones para seguir mangoneando y chupando del bote, aunque saben que no tienen apoyo de los trabajadores y menos de la ciudadanía en general, pero tranquilos, que llega el día grande de las gambas, el 1º de mayo.

Está claro que lo que proyectan esos sindicatos es «¡un ataque a los trabajadores!» y una amenaza a la Administración para seguir mangoneando y desprestigiándose, aunque ya no pueden desprestigiarse más.

Yo, como trabajador, sigo luchando para acabar con esos privilegios de señoritos y abusadores. Ni creo en ellos ni he creído nunca y jamás me han reportado nada. De ello, doy fe.

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