España
El exjuez condenado Baltasar Garzón equipara a VOX con el brazo político de ETA para justificar la futura ilegalización del partido
El exjuez condenado por prevaricación Baltasar Garzón se ha mostrado abierto a una posible ilegalización de VOX en una entrevista con el diario ‘El País‘ en la que equipara a la formación de Santiago Abascal con partidos del entorno de ETA.
Garzón, que fue expulsado de la carrera judicial como consecuencia de su condena por prevaricación en la instrucción del ‘Caso Gurtel’, es además defensor del chavismo. Asumió la defensa del testaferro del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, Alex Saab, y también mantiene relaciones contractuales con la petrolera venezolana PDVSA, de la que recibió, según The Objective, casi 9 millones de euros por supuestas labores de «coordinación con la Fiscalía y los tribunales en España».
Este contrato con la petrolera fue suscrito en 2016, todo apunta a que aún está vigente, y coloca en una situación incómoda a Dolores Delgado, fiscal general del Estado español y actual pareja de Garzón.
Esta información es la que ha rescatado VOX en respuesta a las declaraciones del exjuez que, en la entrevista con el citado diario, afirma que un «partido xenófobo con medidas como las que tiene VOX en su programa sería impensable en determinadas democracias europeas» e incluso se atreve a comparar al partido de Santiago Abascal con el entorno de la banda terrorista ETA. «Yo no soy partidario de prohibir la expresión de las ideologías, pero si se comprobara que es una estructura de comisión de hechos delictivos tendríamos que hablar de la ley de partidos. Yo suspendí actividades de partidos abertzales del entorno de ETA porque había argumentos para establecer que formaban parte del complejo terrorista», argumenta.
La formación ha reaccionado a la entrevista a Garzón con un mensaje en Twitter en el que le recuerdan la «indecencia» de comparar formaciones filoetarras con un partido que fue fundado por una de las víctimas de la banda: Ortega Lara.
Asimismo, recuerdan los vínculos que existen entre el exjuez y el Foro de Sao Paulo, a través de la mencionada relación con Venezuela, y su cercanía con la fiscal general del Estado, Dolores Delgado.
En relación con este vínculo entre Garzón y Delgado, el partido ya solicitó la declaración del exmagistrado de la Audiencia Nacional en el Congreso de los Diputados en relación a las «oscuras operaciones de naturaleza delictiva» de su pareja.
El escrito, firmado por la portavoz adjunta de VOX Macarena Olona, recuerda que el exfiscal Anticorrupción, Ignacio Stampa, denunció maniobras de Delgado con objeto de relevarle de sus funciones en el ‘Caso Tándem’, que investiga la presunta organización criminal que dirigía el comisario José Villarejo.
Olona señaló entonces que «de acuerdo con el reclamante, la fiscal general del Estado ostenta un interés directo («connivencia mayor») en las distintas investigaciones penales relacionadas con el señor Villarejo».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
