Internacional
El festín del comunista Maduro en el mejor restaurante de carne de Turquía indigna a una Venezuela hambrienta
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, recibió hoy fuertes criticas tras la difusión de varios vídeos en los que se le observa comiendo carne en un famoso restaurante de Turquía, mientras el país atraviesa una grave crisis traducida en escasez y falta de poder adquisitivo par comprar a alimentos.
«Esto es una sola vez en la vida ¿verdad?», dice Maduro en uno de los vídeos mientras el famoso cocinero Nusret Gökçe, conocido como «Salt Bae», pica trozos de carne para el mandatario venezolano y su esposa, Cilia Flores.
Las imágenes, que fueron difundidas por «Salt Bae» en su cuenta de Instagram junto al mensaje: «me gustaría darle las gracias al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, por su visita», fueron borradas después de que se hicieran virales.
En otro de los audiovisuales se ve a Maduro fumar tabaco mientras recibe una camisa con la imagen del cocinero.
El «60% de los venezolanos no ha comido proteínas en los últimos 30 días y mientras tanto Nicolás Maduro se da un banquete de carne en el restaurante más caro del mundo. Mientras él se da la buena vida por el mundo, la crisis a la que nos trajo se profundiza», dijo en Twitter el diputado opositor Juan Andrés Mejía.
Entretanto, el parlamentario Juan Pablo García indicó: «Mientras millones de venezolanos comen basura y huyen de nuestro país por hambre, estos degenerados disfrutan del dinero robado al patrimonio Público! Pagarán!».
En la misma línea se han pronunciado también comediantes y artistas venezolanos como el cantante Miguel Ignacio Mendoza, conocido como Nacho.
«Esto es una burla al hambre en mi país. Qué vidón se da nuestro poco apreciado, Nicolás, ¿no??? Qué triste lo que tiene que aguantar mi querida Venezuela», dijo Nacho en Instagram al compartir el material.
«Nos recibieron con los brazos abiertos»
El presidente venezolano se ha referido a esta comida y ha dicho que fue invitado al «centro histórico de Estambul y a almorzar con algunas autoridades de la ciudad», cuando se disponía a regresar a Caracas tras su visita a China.
«Y nos recibieron con los brazos abiertos y allí compartimos en un restaurante famoso, Nusret, le envío un saludo a Nusret, nos atendió él personalmente, estuvimos conversando disfrutando con él, un hombre muy simpático, muy alegre, ama a Venezuela me lo dijo varias veces», dijo Maduro en transmisión obligatoria de radio y televisión.
El jefe de Estado venezolano hizo esta declaración horas después de que se divulgaran las imágenes por las que recibió críticas en redes sociales.
Venezuela atraviesa una grave crisis económica traducida en hiperinflación, fallos en los servicios públicos, pérdida del poder adquisitivo y escasez de alimentos.
Según la Encuesta sobre Condiciones de Vida (Encovi) que realizan anualmente las principales universidades del país, más de la mitad de los venezolanos, por encima del 61 %, pasó a vivir en la pobreza extrema en 2017 y perdió más de 10 kilos de peso.
El Gobierno ha puesto en marcha una serie de medidas para hacer frente a la crisis económica, incluida la regulación de los precios de algunos productos como la carne. Desde entonces esta proteína no se encuentra en los supermercados.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
