España
El «francotirador» de Pedro Sánchez: ¿Atentado de falsa bandera para lanzar a VOX contra PP y C’s?
La admiración de las hordas socialistas por Nicolás Maduro no conoce límites: Si el sátrapa de Venezuela «coreografió» un esperpéntico «atentado presidencial«, Pedro Sánchez seguramente no puede soportar ser menos.
El caso es que nos encontramos ante una de las mejores representaciones del «Teatro de lo Absurdo» que para sí hubieran querido los grandes autores del género. El hijo –facha– del último alcalde –facha– de un pueblo –catalán– que es un mediocre tirador –con carabina de perdigones, de esas de aire– presume en un grupo -de WhatsApp– de estar –pensando– en soltar un par de tiros al ínclito, a la par que cimarrón y absolutamente inefable Presidente del Gobierno, es detenido con un «arsenal» ¿De balines? del que no se menciona si posee licencia pero sí que posee «armas de guerra«. Ya. Y es un francotirador de élite. Un Vassily Zaitzev catalán. Cuyo perfil de Facebook está lleno de señoras separatistas. Y los canallas que robaron armas en los 4×4 de la Guardia Civil en Barcelona, también. Y no he oído hablar de detenciones. En fin.
Que nos cuentan que todo esto ocurrió allá por agosto. O septiembre. Con la canícula. Y lo cuentan ¿Ahora? ¿Los Mozos?
No cuela.
Y el caso es que ha sido nada menos que una (sic) «dirigente local de VOX» (Cosa que ha reconocido el propio Partido en un comunicado que puede leerse en su web pulsando AQUÍ) la heroína que, ojo, ¡HA SALVADO LA VIDA DEL PRESIDENTE!
Porque claro, podríamos ponernos a mirar quien es la «heroína de VOX«… de la que se dicen muchas cosas. Entre otras, que ha resultado en «testigo protegido» (no lo dicen, pero suponemos que de la Fiscalía) así que ya nos enteraremos cuando deje de ser «testigo protegido» (En cuanto a Marlaska le de por volver a retirar escoltas sin mirar). Tampoco pasa nada. Son dos o tres personas las «posibles«.
¿Y cómo es posible, también, que por un lado VOX –en privado– lamente el «soplo» de su «dirigente local» y luego en Twitter haga propaganda del tuit de un periodista que aplaude a rabiar la «democrática» actitud del «delator» o «delatora«?
¿A lo mejor es que alguien quiere –ya que nos ponemos– cargarse un posible competidor desde dentro? Y ya puestos a preguntar: ¿Cuales son las relaciones de VOX con el «curioso» empresario señor Opazo?
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Eso sí, los correligionarios y militantes de VOX, por supuesto, son presa de pasmo, obnubilamientos masivos y enfados monumentales. Ahí es nada. Los «fascistas de ultraderecha» (Como los llama la nueva RTVE de Rosa María Mateo) denunciando una conspiración contra el rojo de Sánchez.
Veamos, paremos un momento y pongámonos serios. Ya lo decían en Roma, que tenían fama de inteligentes: ¿Quid Prodest? ¿A quien beneficia todo esto?
Todo esto beneficia fundamentalmente a Pedro Sánchez. Y todo esto perjudica a PP y C’s, porque da carta de, digamos, «demócratas» a VOX. Lo que puede hacer que se lleve una rica porción de votos más sosegados y menos extremos.
¿Quién pierde? El Honor. Y España. Y, por supuesto, los honrados militantes de VOX.
Pero bueno, tampoco es que eso le importe a ninguno de los posibles maquinadores, ¿No?
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
