España
El Gobierno avisa a Torra de que enviará a la Policía si los Mossos no actúan contra los Comités de Defensa de la República (CDR)
El Gobierno de Pedro Sánchez ha advertido este lunes al Govern catalán que ordenará la intervención de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado si los Mossos d’Esquadra no cumplen con sus obligaciones.
Varios ministros del Ejecutivo han remitido sendas cartas a cargos de la Generalitat de Cataluña en las que reclaman al Govern explicaciones por su «dejación de funciones» al no haber ordenado a los Mossos que actuaran ante las protestas protagonizadas por los Comités de Defensa de la República (CDR) durante el fin de semana.
En concreto, el titular de Interior, Fernando Grande Marlaska, ha remitido una carta al conseller de Interior catalán, Miquel Buch, máximo responsable de los Mossos, ante los incidentes producidos durante este fin de semana en varias autopistas catalanas por parte de los Comités de Defensa de la República (CDR), que cortaron varias carreteras y levantaron algunos peajes.
En ella, Grande Marlaska advierte que el Gobierno «ordenará la intervención de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, cuando proceda y en términos de proporcionalidad y necesidad» si la policía catalana no ejerce «las funciones que constitucional, estatutaria y legalmente le incumben».
Por su parte, el titular de Fomento, José Luis Ábalos, se dirige al conseller de Territorio y Sostenibilidad, Damiá Calvet. Ábalos expresa su «más profundo malestar» por los altercados sucedidos en los puestos de peaje de las autopistas AP-7 y AP-2 durante el pasado fin de semana.
Incidentes que, a su juicio, dañan la imagen de España y de Cataluña y en particular de las instituciones que la representan. «Confío en que no se vuelvan a producir situaciones o hechos similares, y que se garantice la libre circulación de personas y mercancías», añade.
Todo ello, alerta Ábalos, «sin perjuicio» de que se adopten las «medidas necesarias» para que las reclamaciones de responsabilidad patrimonial que puedan presentar los afectados por la actuación de los «responsables directos de los hechos», se tramiten «con la mayor diligencia».
También la número dos del Gobierno recuerda que es «obligación» del Ejecutivo «evaluar los posibles incumplimientos del ordenamiento jurídico que se hayan producido. «Aparentemente ha existido una dejación de funciones que tiene atribuidas ese gobierno, con consecuencias tanto de carácter económico y social como para la seguridad pública», advierte Calvo en la misiva remitida al vicepresidente de la Generalitat, Pere Aragonés.
Para Calvo, Torra cruzó este domingo «una línea intolerable, inadmisible y de irresponsabilidad absoluta para un cargo público en una democracia como la española» porque «a nadie se le ocurre hacer su trabajo como cargo público más que desde la paz y desde la seguridad en la convivencia».
Calvo ha aclarado que, no obstante, declarar la aplicación del artículo 155 de la Constitución «es la última medida a la que hay que llegar».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
