Europa
El Gobierno británico aprueba sistemas de detención de drones
El Reino Unido desplegará sistemas especiales para detectar la amenaza de los drones, tras el caos de hace unos días en el aeropuerto londinense de Gatwick por la suspensión de vuelos debido a la presencia de esos aparatos en la pista.
Miles de pasajeros resultaron afectados la semana pasada por la cancelación de vuelos en una de las épocas del año de mayor actividad en los aeropuertos por las vacaciones navideñas.
El secretario de Estado de Seguridad, Ben Wallace, informó este martes en un comunicado de que el país utilizará unos sistemas de detección de drones, sin especificar cómo son o la rapidez de su despliegue.
«La gran proliferación de estos aparatos, junto con los desafíos de desplegar medidas militares en zonas civiles, hace que no haya soluciones fáciles» para este problema, señaló Wallace. «No obstante, puedo decir que ahora podemos desplegar sistemas de detección en todo el Reino Unido para combatir esta amenaza», dijo.
El secretario de Estado insistió en que quienes utilizan drones con fines criminales se exponen a «condenas graves» y se mostró confiado en que la Policía podrá localizar a los responsables que provocaron el caos en el aeropuerto de Gatwick.
El pasado jueves, todos los vuelos en Gatwick, el segundo aeropuerto británico después de Heagthrow, permanecieron suspendidos y más de 100.000 pasajeros resultaron afectados después de que unos drones fueran vistos en las cercanías de la pista.
La gravedad de la situación obligó al Gobierno a desplegar al Ejército para localizar los vehículos operados por control remoto, pero sin que hasta ahora se haya aclarado el incidente.
Como resultado de las investigaciones, dos personas -Paul Gait y Elaine Kirk- fueron detenidos como sospechosos del incidente, pero puestos el fin de semana en libertad sin cargos.
En unas declaraciones a los medios en Crawley, sur de Inglaterra, Gait y Kirk admitieron ayer sentirse «profundamente angustiados» por su errónea detención y porque sus nombres fueron divulgados por algunos rotativos sin saberse si eran culpables o inocentes.
En el Reino Unido, manipular drones cerca de aeródromos, está penado con hasta cinco años de cárcel.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión».

Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.
