España
El jefe antiterrorista de la Policía advierte de nuevos yihadistas en España
El comisario general de Información (CGI) de la Policía Nacional, Eugenio Pereiro, ha dicho hoy que «en España la amenaza del terrorismo yihadista es clara, real y grave y desgraciadamente se materializará nuevamente, es cuestión de tiempo y nos volverá a golpear».
Pereiro ha realizado estas manifestaciones durante su conferencia en el curso de verano de la Universidad Complutense en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) sobre «Derechos humanos e igualdad en el ámbito policial», organizado por la Fundación Policía Española.
«¿Quién protagoniza esa amenaza?: muchos y muy diversos, los retornados de zonas de conflicto, los que ya tenemos en casa, los que se están radicalizando y no han tenido que ir a territorios de conflicto y los que con Internet no han necesitado ir a una mezquita ni a un piso a que les coman el coco», ha subrayado Pereiro. Para este responsable policial «es preocupante que en los últimos meses hayan proliferado de forma alarmante los grupos pro Daesh «que usan el castellano, que es uno de los principales idiomas» utilizados en esta amenaza. Pereiro considera que «la colaboración internacional es imprescindible en la lucha contra esta amenaza terrorista global que nos afecta a todos y sin esta colaboración internacional no vamos a ser eficaces tanto en el ámbito multilateral como bilateral».
Por otra parte ha comentado: «Cuando hablamos de la lucha contra el terrorismo no se puede trasladar a la opinión pública todo lo que hacemos, no porque no queramos se transparentes sino porque no podemos alarmar a nuestros ciudadanos ni a nuestros políticos. Si todo lo que hacemos lo contamos malo».
Sobre las denominadas detenciones preventivas de terroristas ha señalado: «Cómo no, ¿o es que hay que esperar a que el sospechoso cometa un atentado para detenerle?, habrá que detenerle antes y no es fácil».
Al respecto ha señalado que en lo que va de año la Policía Nacional ha detenido a 28 personas del total de 38 detenciones por terrorismo yihadista llevadas a cabo por este Cuerpo, la Guardia Civil y los Mossos d’Esquadra, es decir el 74 por ciento, y de ellos el 85 por ciento están en prisión.
A su juicio esta cifra demuestra que «no son detenciones preventivas porque si lo fueran la autoridad judicial no los habría enviado a prisión».
Ha destacado que la clave de esta eficacia policial «son sobre todo las evidencias digitales pues la amenaza del terrorismo ha cambiado y el nuevo terrorista no lleva nada y solo lo lleva cuando va a cometer el atentado y ya es tarde; lo que sobre todo lleva son evidencias digitales».
En relación con el objeto del curso, sobre derechos humanos, ha señalado que la amenaza terrorista no justifica la tortura y que en España «sería impensable» un centro como el de Guantánamo.
Ha asegurado que la Policía ya no suele acordar medidas como la incomunicación de los detenidos por terrorismo, ya que además la Audiencia Nacional es muy restrictiva al respecto, ni pide habitualmente la prórroga del arresto antes de la puesta a disposición judicial, informa Efe.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
