Opinión
El miserable catalanismo
En los últimos años de su vida Cambó escribió sus muy interesantes memorias. Sobre el nulo catalanismo político en el tiempo de los comienzos de la Lliga relató:
“En su conjunto, el catalanismo era una cosa mísera cuando, en la primavera de 1893, inicié en él mi actuación y le consagré mi vida de lleno (…) Organizamos excursiones por los pueblos del Penedés y del Vallés, donde había algún catalanista aislado (…) al llegar, generalmente la plaza estaba vacía y sólo se veían algunas cabezas asomando por las esquinas (…) Aparte la juventud, no creo que hiciéramos grandes conquistas: los payeses que nos escuchaban no llegaban a tomarnos en serio (Aquel era un tiempo en que el catalanismo tenía todo el carácter de una secta religiosa. Puede decirse que todos los catalanistas se conocían entre sí”.
Posteriormente su secretario, Josep Pla, escribió:
“Los catalanistas eran muy pocos. Cuatro gatos. En cada comarca había aproximadamente un catalanista: era generalmente un hombre distinguido que tenía fama de chiflado”.
De Rovira y Virgili, podemos recordar estas palabras:
“Había unos cuantos catalanistas en Barcelona y algunos otros escampados por las comarcas. Se los podía contar. Muchas villas tenían un solo catalanista; otras, ninguno”.
En las siguientes décadas el catalanismo creció a gran velocidad, pero fue a partir del descalabro de las colonias en 1898 lo que llevó a muchos catalanes y vascos, aunque estos últimos, también por la supresión de los fueros, a renegar de su Patria, España. La propaganda de los nacionalistas basada, en gran parte, en tergiversaciones de la historia la explicó breve y claramente Cambó en sus memorias:
“Como en todos los grandes movimientos colectivos, el rápido progreso del catalanismo fue debido a una propaganda a base de algunas exageraciones y de algunas injusticias: esto ha pasado siempre y siempre pasará, porque los cambios en los sentimientos colectivos no se producen nunca a base de juicios serenos y palabras justas y mesuradas: Además de un fondo de verdad, para romper la costra de la indiferencia con que chocan todas las novedades y que protege a todos los statu quo, hay que conceder que los movimientos transformadores se tomen algunas libertades”.
Después llegó la manipulación de las masas. El testimonio de Prat de la Riba es esclarecedor:
“Había que acabar de una vez con esa monstruosa bifurcación de nuestra alma, había que saber que éramos catalanes y que no éramos más que catalanes, sentir lo que no éramos para saber claramente, hondamente, lo que éramos, lo que era Cataluña. Esta obra, esta segunda fase del proceso de nacionalización catalana, no la hizo el amor, como la primera, sino el odio”.
Este odio fue dirigido contra quien había sido identificado como el enemigo: la España castellana que simbolizaba a la casa Borbón con los Decretos de Nueva Planta.
Los Decretos de Nueva Planta son un conjunto de decretos con los cuales cambió la organización territorial de los reinos hispánicos de Castilla, Aragón, Valencia y Navarra, creando el moderno Reino de España. Fueron promulgados por Felipe de Anjou pretendiente de la Casa de Borbón, tras su victoria en la Guerra de Sucesión Española sobre el Archiduque Carlos de Austria, pretendiente de la Casa de Austria. La Corona de Aragón había sido partidaria de este último, en cuyo reino estuvieron los Condados Catalanes, y los reinos de Castilla y Navarra apoyaron al pretendiente borbónico.
Los Decretos de Nueva Planta terminaron con la tradición confederalista que habían tenido los monarcas de la Casa de Austria en España y tuvieron el efecto de castigar a los que se habían alineado en contra del pretendiente borbónico, que pasó a reinar con el nombre de Felipe V. Abolieron los antiguos fueros propios de los reinos y condados de la Corona de Aragón y extendieron la organización administrativa del Reino de Castilla y el uso del castellano a estos territorios, siguiendo el modelo centralista de los Borbones franceses.
Los decretos de Valencia y Aragón se publicaron el 29 de junio de 1707, teniendo como resultado la abolición de todo el derecho civil y privado de los reinos de Valencia y de Aragón. Si bien con éste último fueron más benévolos, en Valencia se prohíbe la lengua valenciana, se reprime toda manifestación sociocultural propia, y se crean agravios comparativos con la instauración de alcabalas, alojamientos, y otros impuestos.
Dicha revancha se extiende posteriormente a Cataluña y Mallorca. El 13 de abril de 1711 se dictó un segundo decreto por el que se restablecía parte del derecho aragonés otorgándose una nueva organización planta a la Audiencia de Zaragoza. En el caso de Aragón la asimilación castellana fue más fácil, puesto que el idioma propio ya había sido absorbido por aquel entonces por el castellano en la parte sur del territorio. El tercero, el de Mallorca, se publicó el 28 de noviembre de 1715, siendo más complaciente y fruto de una actitud más negociadora.
El cuarto decreto que afectaba sólo a Cataluña se dictó el 16 de enero de 1716 y como fue el territorio que mostró más resistencia fueron también los más duros. Abolían la Generalitat de Cataluña, las Cortes, el Consell de Cent.
Además, se sustituía al virrey por un capitán general y se dividía Cataluña en corregidurías, como Castilla y no en las tradicionales vegueries. Se estableció el catastro gravando propiedades urbanas y rurales y los beneficios del trabajo, el comercio y la industria. Igualmente, el idioma oficial del Principado fue sustituido por el castellano, aplicándose desde entonces obligatoriamente en las escuelas y juzgados. Lo único que legislan realmente en este sentido los decretos de Nueva Planta es que los documentos de la Audiencia de Barcelona debían abandonar el latín para usar el castellano. Y esa norma se adoptó en toda España. Se puede argumentar que fue una medida injusta. Pero eso también será falsear la realidad porque supone juzgar con criterios actuales los códigos que regían hace 300 años.
También se cerraron las universidades catalanas que apoyaron al archiduque Carlos. Con este proceso unificador, España se configura como un solo reino. Así mismo, Felipe V se convirtió en el primer rey oficial de España, usando la numeración de los reyes de Castilla y el escudo de Castilla como propio de toda España hasta 1868, cuando tiene lugar la revolución de septiembre, que prepara el advenimiento, en 1873, de la I República.
Pero la verdadera razón del surgimiento de un regionalismo cultural, la renaixença, va de la mano del librecambismo que penetra en España, acentuando su carácter innovador como doctrina liberalmente optimista. Se enseña en las cátedras, se difunde en los libros y los hombres públicos la defienden a capa y espada; pero una sola entidad, cuya existencia se remonta al siglo XVIII, se opone al avance general del librecambismo: la Comisión de Fábricas de Hilados, Tejidos y Estampados de Algodón del Principado de Cataluña. Su proteccionismo ha sido circunstancial o transitorio. Su labor teórica, modesta: una Memoria sobre la necesidad prohibitiva en España, impresa en Barcelona en 1834. Su tarea práctica, reducida: lucha contra el contrabando y con la concesión de privilegios y permisos especiales.
En los primeros momentos del encuentro, se enfrentan una teoría económica, aceptada y defendida con entusiasmo, y la representación de unos intereses reales, concretos y limitados. A lo largo de la polémica, esos caracteres iniciales, serán destacados en la mutua acusación. Cánovas, proteccionista, no hablará del maestro y de la escuela, sino de “el profeta Smith y la Iglesia de Manchester”. Don Gabriel Rodríguez, librecambista dirá: “El simpático nombre de protección al trabajo nacional, no es en el fondo otra cosa que un despojo legalmente organizado del mayor número de ciudadanos en provecho de un pequeño número de privilegiados protegidos”:
Esto es el miserable catalanismo.
*Teniente Coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca
España
Los sindicatos reactivarán algaradas y movilizaciones. Por Jesús Salamanca Alonso
«La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas»
Con tanta ayuda pública, los sindicatos mayoritarios viven en la abundancia como señores feudales venidos a menos. Permiten llevar una vida de lujos y privilegios; eso hizo hace unos años que, en algunas sedes de las formaciones mayoritarias, colgaran longanizas como forma de llamarlos «chorizos»: esas debieron de ser bien acogidas porque no las devolvieron, confirmando lo que ya se sabía.
Mientras se dan una vida de lujo y sin sobresaltos, los trabajadores ven cómo los recortan y aprietan cada vez más. Por eso, la ciudadanía en general, exige que sean los afiliados quienes mantengan a esas organizaciones tan costosas, tan poco rentables y desprestigiadas. Protestar, deben de protestar mucho, pero en lo de trabajar ya tengo más dudas y una prueba es que más del 30% de los convenios colectivos siguen sin aprobar, pero como no afecta directamente al bolsillo de ellos, pues tranquilidad, no hay prisa. Si esa es su forma de actuar en todo, mejor que cierren sus sedes, envíen al tajo a sus liberados y se jubilen los dirigentes, que ya chirría y molesta hasta su imagen degradada y despreciada sindicalmente.
¡Qué diferencia, de lidiar con esta gente que se agarra como lapas al sillón, a negociar con Marcelino Camacho, Nicolás Redondo y, posteriormente, José Mª Fidalgo y Cándido Méndez! Hay que destacar que Nicolás Redondo luchó y padeció el franquismo y siempre fue un referente en la lucha obrera en las acerías navales de Vascongadas. Y puesto que vive en el mismo municipio del que es natural Patxi López, no estaría de más que le diera unas lecciones de urbanidad, educación básica, cortesía, dignidad y protocolo; tal vez de esa forma dejaría de hacer el ridículo en las controladas y sesgadas ruedas de prensa del Congreso de los Diputados, más propias de un dictador que de un demócrata. No por casualidad lo llaman «el zorro del Congreso» por sus espantadas.
Volvamos al gran logro que ya planifican las comunidades donde la derecha y VOX trabajan para formar Gobierno: la eliminación y dependencia de las ayudas públicas. Andalucía lo tiene claro y ya ha anunciado que retirará el 50% de las ayudas sindicales. Sin duda, es un intento fallido, ya que debe ser el 100% si no quiere tener problemas a corto plazo, lo mismo que Castilla y León. De Aragón apenas ha trascendido nada al respecto, pero es firme el convencimiento de seguir la misma línea que las demás comunidades. Extremadura también acabará con ese atropello que ha existido durante años: tal vez se chupen menos cabezas de gamba y se respete más a los pobres crustáceos emparentados con el langostino y el camarón.
Lo prometido por Andalucía es el camino que seguirán las demás, excepto las dos comunidades rebeldes, más egoístas y aprovechadas e insolidarias. También es el momento de que los trabajadores se organicen contra los sindicatos sectarios y de clase y convoquen movilizaciones contra ellos. En una reunión de amigos, el más político de todos comentaba que «si VOX no cumple su compromiso, lo mejor es que no participe en los gobiernos autonómicos y calle en lo sucesivo» La falta de experiencia en la formación de equipos de trabajo y en gobernar instituciones puede hacer que VOX interfiera en cuestiones que deben darse por superadas. Desde que se celebraron las elecciones ya va siendo hora de que se formen los gobiernos. Han perdido demasiado tiempo con la constitución de las mesas de cada Parlamento y cualquiera diría que les da miedo dar el paso de formar los gobiernos. ¡A trabajar, gandules!

A ver si es verdad que se les acaba el abuso público y se inicia la transparencia que nunca ha existido, ni en las comunidades y no digamos en el Gobierno central donde nos ocultan hasta los viajes viciosos, lascivos y deshonestos del Falcon al ser declarados treinta y nueve de ellos como secreto de Estado. Eso no huele bien y menos los que llevaban destino a República Dominicana y a Venezuela vía Colombia.
Llevamos sin una huelga general muchos años y no será que no ha habido motivos para ello: corrupción, latrocinio, malversación, mordidas, comisiones, nula transparencia, ataques a los jueces, corrupción del exfiscal general y otras instancias más respetables que el Gobierno del felón «cum fraude». Ahora que se sienten rechazados los sindicatos, las huelgas se cuadruplican en este año 2026, debido al bloqueo de las negociaciones salariales. Más de un 30% de los trabajadores están afectados.
Hay que recordar que desde 2022 parecía que la relación entre empresas y trabajadores se había normalizado o, por lo menos, se había calmado debido al acuerdo entre CEOE, Cepyme y el sindicalismo fantasma de la izquierda bolchevique, protegidos por doña Yolanda «Tucán», hoy caída en desgracia en el Gobierno sanchista. Sus traiciones al sanchismo y a Podemos le han pasado factura. Nadie le admite en sus filas porque lo que toca, lo desgobierna. ¡Si tendrá capacidad de traición y facilidad para la misma que hasta a su principal mentor lo «apuñaló» por la espalda! ¿Se acuerdan de Xosé Manuel Beiras, político y economista gallego, además de líder del BNG? Si a ello añaden la protección y encubrimiento al pederasta Ramiro Santalices por pare de Yolanda, pues ya tienen todos los ingredientes para que nadie se fie de ella y genere un rechazo brutal, menos en UGT y CC.OO. a quienes ha regado de euros y prebendas.
Las solicitudes de huelga y los conflictos laborales ya han comenzado y aumentarán si hay adelanto electoral y se hunde, como es previsible, la zurda sindical, falsaria y ruinosa. Quienes llevan siete años tirándose a la bartola se reactivarán con las algaradas y las movilizaciones.
Tan sólo las huestes del felón tranquilizan a esos sindicatos radicales y reaccionarios cuyo logro de la «derechita cobarde» será eliminar por completo las abundantes ayudas y subvenciones públicas que reciben los dos sindicatos sectarios y falsarios amparados y amamantados también por la mafia criminal sanchista.
