España
El Obispo de Solsona y el aquelarre satánico de su diócesis
(Carlota Sales es redactora y corresponsal en Cataluña de ALERTA NACIONAL)
En las últimas décadas, estamos viendo que nuestra amada Iglesia Católica, está pasando por una profunda crisis: en parte ocasionada por sus enemigos históricos -entiéndase por tales a la iglesia anglicana, el protestantismo, la judeomasonería, la izquierda en general- y un largo etc., y de otra parte por el propio comportamiento de la actual Iglesia Católica, la cual por diferentes motivos reniega de su pasado de mayor expansión y esplendor. Entre lo peor de la Jerarquía de la Iglesia Católica, me voy a centrar en esta ocasión en los prelados separatistas catalanes, y para no alargar el artículo, porque por repartir leña, tengo para todos, voy a concretar en la figura de Monseñor Xavier Novell Goma, Obispo de Solsona, destacado por apoyar sin tapujos la causa separatista.
A Monseñor Novell, que pidió el voto a Junts pel Sí (del que formaba parte ERC) e implícitamente a las CUP en las pasadas elecciones autonómicas, habría que recordarle que ERC y las CUP, herederos estos últimos de los que más se ensañaron, entre otras víctimas, con la Iglesia Católica en la Guerra Civil, y que todavía no han pedido perdón por tal genocidio, ni han compensado económicamente todos los daños ocasionados por su asesina y destructora conducta, son a los que Monseñor les pidió el voto.
Que asco da, Monseñor, que manera de traicionar a sus Mártires y a sus fieles, no entiendo que hace en la Iglesia Católica, y menos que sea ascendido a Obispo. Eso demuestra lo mal orientada que está nuestra Iglesia. Monseñor, mire que tiene trabajo y causas justas que atender y se decanta políticamente en defender a los que intentaron exterminar nuestra Fe, a sus seguidores y a sus templos.
De la misma manera que ha dado publicidad postulándose con los separatistas, no le he visto con el mismo empeño y agresividad en atacar condenando el genocidio del aborto, las conductas sexuales amorales, la persecución del Cristianismo en medio mundo, los reiterados ataques políticos que sufre la Iglesia Católica, la destrucción de nuestra Fe con motivo de la mal legislada libertad religiosa, donde tiene cabida todo tipo de confesiones, desde el destructivo Islam, hasta las sectas de todo tipo.
Por cierto, hablando de sectas, ¡SI, SI, QUE SE ENTERE TODA ESPAÑA! en la demarcación de su obispado, desde hace unos cuarenta años, en el último fin de semana de cada mes de Agosto, se celebra en la localidad de Cervera (Lérida) una feria-evento denominada el Aquelarre de Cervera. Se puede imaginar el lector lo que allí se reúne, sin que Monseñor ni los anteriores prelados hayan puesto el grito en el cielo, -al menos que yo sepa- no se vayan a ofender los enemigos de Dios.
Este diabólico Akelarre, es el más importante que se celebra en el sur de Europa, y en ella se dan cita gente normal y curiosos, pero lo más preocupante es que también concentra, a los representantes más legos, así como simpatizantes y seguidores del mundo del esoterismo, la brujería, ocultismo, magia blanca y negra, y como no, del satanismo. Estos últimos aprovechan la feria para reunirse y compartir experiencias sobre esos siniestros comportamientos. Siendo el acto cumbre del Aquelarre, la adoración en una plaza pública del macho cabrío (en catalán «gran boc»), en representación del diablo, ante una multitud de juventud sin valores morales, excitados por el alcohol y las drogas, o por ser seguidores de satanás. El «gran boc», simulando una eyaculación, chorrea al público con líquido blanco, y de esa asquerosa manera se da por finalizada la feria-evento del Aquelarre. No sé que le parece Monseñor, pero creo que tiene bastante trabajo en su demarcación para defender a Cristo del anticristo que se reúne cada año en Cervera, pero me temo que no, que el miedo le puede, y es más fácil no molestar al populacho que se da cita en el Aquelarre, y como no, le es mas rentable ponerse a defender a los separatistas, enemigos históricos de nuestra Fe, como he demostrado antes.
Y ahora toca hablar de UNA DE ESPERANZA… Esperanza que nos da el valor y la integridad de religiosos dispuestos a defender a sus fieles, practicando la caridad y la Fe de Cristo en zonas hostiles, y entre ellos, pongo por ejemplo a Don Santiago Cantera, Prior de la Abadía Benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caidos, que ante el ataque de la inmensa mayoría de la clase política y mediática, no está dispuesto a ceder, profanar y dejar tirado a expensas de los enemigos históricos del Catolicismo, el féretro de uno de los hijos más comprometidos para con la Iglesia Católica. La valentía del Prior, entre otros religiosos, es la que nos hace sentirnos orgullosos de nuestra Fe y de sus representantes directos. Ese coraje es el que esperamos de todo el clero, ya que de lo contrario, seremos pronto pasto de los enemigos de Dios y por ende del anticristo. Dios enjuiciará la conducta de ambos, de Monseñor Xavier Novell y del Prior Santiago Cantera, pero me queda claro cual será su veredicto sobre ellos y a quién escojerá a su diestra.
Monseñor, está a tiempo de rectificar, o se compromete fielmente con los hijos de nuestra Santa Iglesia Católica y su doctrina o sigue tonteando y tolerando a los enemigos de ayer y de hoy de nuestra Fe (los separatistas de ERC y las CUP) y a los seguidores del anticristo.
Un saludo a todos los Españoles de bien.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

