Opinión
El okupa del Dos de mayo. Por Jesús Salamanca Alonso
«El denostado e insultado en la Puerta del Sol, Félix Bolaños, ha actuado como un elefante en una cacharrería, un provocador, un irresponsable incendiario y un pirómano dispuesto a asediar el protocolo»
La asistencia de Bolaños al acto del Dos de mayo ha tenido su respuesta por parte del alcalde madrileño, José Luis Martínez Almeida. Ha calificado a Bolaños de okupa. No es de recibo acudir a un acto sin invitación, provocando en plan chulesco y matón. Por eso le han sobado el morro bien sobado y a tiempo. Si hay enfado en el Gobierno del felón Sánchez pues deberán tomárselo de dos veces: ¿no querías una taza? ¡tomad dos!
Las malas lenguas dentro del Gobierno y los medios de comunicación vendidos al poder dirán que se ha relegado a un ministro y no es así. Los protocolos se cumplen, como se cumplen las sentencias judiciales. También dirán que se le relega por socialista y todas esas absurdeces. Otros aventarán que fue relegado por ser de la misma ideología que Tito Berni y los 15 del Ramsés. Por último, quede claro que ni siquiera se ha roto la cortesía institucional, sino más bien al contrario: las encargadas del mismo lo han preservado y planificado al milímetro y con absoluto sentido común. Lo demás son matracas ampulosas propias del siempre insultador y machista, Félix Bolaños.
Pedro Sánchez rehuyó acudir a la invitación porque sabía que el pueblo no lo soporta, es la diana del desahogo ciudadano y nadie cree lo que dice, ni siquiera sus estómagos agradecidos, que han empezado a huir como huyen las ratas del barco cuando ven que se hunde. La ministra de Política Territorial y portavoz del Gobierno también declinó la invitación, a sabiendas de que sería silbada y coreado el gracioso apodo que le colgaron en Puertollano, como correa de transmisión de Sánchez. Cierto es que todo lo que sea trabajar no va con esta señora, que es la fama que ha dejado en la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha y en la alcaldía de Puertollano en los dos años que ejerció como tal. Pero eso para otro día y en plena campaña electoral.
Y en esas, a Félix Bolaños le surgió la mala idea de declarar la guerra política a la ínclita madrileña, Isabel Natividad Díaz Ayuso, azotada por el machismo socialista durante los últimos cuatro años, acusada con falsas pruebas desde el ruin Gobierno socialcomunista y acusado su hermano por el «delito» de ser hermano de su hermana. Tras las sentencias de los tribunales andan los socialistas callados como muertos recientes, con falsa sonrisa y dispuestos a provocar donde sea preciso. No tardarán en llegar las balas en sobres, las pruebas falsas, etc. Eso si no llegan antes los informes de Marruecos sobre el teléfono del felón y su media naranja, algo que ya ha empezado a publicar la prensa francesa.
Un ejemplo para Félix Bolaños –que no es ejemplo de nada y para nadie– debería ser el exministro de la Segunda República, Salvador de Madariaga, siempre templando gaitas, sembrando sosiego y entendimiento, incluso poniendo paz donde casi era imposible. Tenía muy claro Madariaga que «los dos males que atormentan a España eran el separatismo y la dictadura», de ahí que en todo momento instara a los españoles a plantear y reflexionar sobre todas las cosas «con mirada de conjunto que incluya siempre a un lado y su contrario, y que se proponga no la lucha sino el diagnóstico y la cura». No pudo elegir la presidenta Ayuso una mejor reflexión. Todo un ejemplo para el incendiario vandálico y correveidile, Félix Bolaños.
Al contrario que don Salvador, el denostado y cubierto de improperios en la Puerta del Sol, Félix Bolaños, ha actuado como un elefante en una cacharrería, un provocador y un pirómano dispuesto a asediar el protocolo; ahora dirán que la Comunidad de Madrid ha impedido no sé qué al ministro de Presidencia. Pues no, ni debía estar, ni se le esperaba. Lo raro es que no acudiera armado. Bolaños ha demostrado que es un okupa; es decir, se mete donde no debe, donde no le llaman y donde no es su sitio, si es que alguno lo es. ¿Cómo hubiera actuado el felón de Moncloa en casos inversos? Pero voy más lejos, tanto Margarita Robles como el delegado del Gobierno en Madrid deberían de haberle puesto límite, a sabiendas de que iba buscando camorra festiva. No obstante, le ha salido rana el intento de invasión porque las mujeres del protocolo se visten por los pies, le han puesto en su sitio y hasta le han explicado su error.
Su silencio ha delatado su cara de incredulidad. Su mirada donde no debía le cataloga como machista irredento. ¿Y saben a dónde miraba? Tras el saludo a las autoridades por parte de Ayuso, y cuando éste regresaba sobre sus pasos, el ministro no dejaba de mirar descaradamente al trasero de la presidenta y lo mismo cuando las de protocolo le explicaban algo que parecía no entender: tras volverse siempre dirige la mirada obscena y machista al mismo punto. Actitud «machirula» muy propia y escalofriante de esa siniestra irreverente. No lo duden, gente así es un peligro y ya lo hemos visto en otros políticos de ese color cuando algunas diputadas se desplazan del escaño al atril, sin que falten reojos muy desarrollados (ver abundantes fotos y videos al respecto). Si no acabamos con ese machismo, llegarán a «azotarlas hasta que sangren».
Bolaños no se ha enterado de que las cosas han cambiado y de que su papel de provocador e incendiario solo conduce al caos, como sucedió con la seguridad del teléfono del presidente, hoy vaciado por los Servicios Secretos de Marruecos, por culpa de la mala gestión y peor organización del ministro de Presidencia y traidor de José Luis Ábalos. Las encargadas del protocolo de la Puerta del Sol le han dado en los morros al subir a la tribuna junto a otros representantes políticos. Pensaba que todo el monte era orégano. Ni siquiera Margarita Robles ha podido tirar de su perrito faldero, asustado, provocador y siempre mirando al trasero de las invitadas. Eso sí, en las televisiones se mostrará como el ogro que no es y como la cacatúa que ya le superó. Se ha cumplido lo previsto. Bolaños volverá a Moncloa con chuches en los bolsillos, la cerviz humillada, el honor arrastrado por los suelos y derrotado una vez más por la elegancia protocolaria de la adalid de Madrid, la misma que todas las demás comunidades quisieran adoptar y tener en su terruño, incluida la menos admirada, menos ordenada y con más nivel de vandalismo y okupas: Tabarnia.
El felón Sánchez ha recibido otro correctivo. Le han vuelto a pisar su despreciable chulería. No descarten que Díaz Ayuso ya cuente con informes de Marruecos y del Frente Polisario, lo que sería un escudo potente contra el «Sanchismo» y el socialismo. No ha sido casualidad que Isabel Díaz Ayuso haya reivindicado en este Dos de Mayo el trascendente papel de la Comunidad de Madrid. Y es que «lo que pase aquí resonará en toda España». No entiendan mensajes incoherentes porque Isabel no da puntada sin hilo. Hay una clave electoral que le quitará el sueño a Sánchez, incluso más que Marruecos o la afirmación mortal de Brahim Ghali.
Solo la mayoría absoluta de Díaz Ayuso puede ser el camino de la tranquilidad para la Unión Europea. El resultado de las urnas del 28 de mayo será una llamada de atención al felón de Moncloa. Ahí estará la clave para que la UE se salte la vez de la presidencia semestral española.
Joe Biden y su Gobierno ya presionan sobre ello a Von der Leyen porque no quieren dar alas al narco-comunismo bolivariano, rastrero, mamerto y perroflauta.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso
«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.
