España
El Parlamento de Cataluña rechaza la reprobación del Rey y la independencia al perder la mayoría soberanista
El Debate de Política General del Parlament ha rechazado una resolución de JxCat que pedía reprobar «la actuación del rey Felipe VI y en particular su posicionamiento contra las instituciones catalanas y sus representantes legítimos en su discurso del día 3 de octubre de 2017».
La iniciativa también reclamaba abolir la monarquía alegando que existe una «mayoría amplia de catalanas y catalanes contrarios» a ella, y se ha rechazado tras un empate a 65 votos: el reglamento fija que si se empata hay que votar dos veces más y, si persiste, la resolución se rechaza.
En las tres votaciones se ha repetido inalterable el resultado: 65 votos a favor de la CUP, JxCat y ERC ante 65 votos en contra de los comuns, Cs, PSC y PP, por lo que el presidente del Parlament, Roger Torrent, ha comunicado que quedaba rechazada.
El independentismo ha perdido esta votación al quedarse este mismo martes sin mayoría absoluta por la renuncia de 4 diputados de JxCat a designar un sustituto para seguir votando en los plenos –Carles Puigdemont, Josep Rull, Jordi Turull y Jordi Sànchez–.
El Rey hubiera sido reprobado con 69 votos a favor si JxCat hubiera decidido que estos cuatro parlamentarios hubieran designado a un diputado sustituto –lo cual suponía acatar las suspensiones dictadas por el Tribunal Supremo, según los letrados de la Cámara–.
Los comunes, voto clave
El voto en contra de PSC, de Cs y de PP se daba por descontado, pero ha destacado que los comuns también hayan rechazado la reprobación, un voto que al final ha sido clave para que no prosperara la resolución.
Fuentes de los comuns han dicho que han votado en contra, no para no reprobar al Rey, sino porque la resolución incluía otros puntos a favor de la autodeterminación que, a su juicio, suponían defender la vía unilateral a la independencia –que ellos no comparten–.
En concreto era el último punto de la iniciativa, también rechazado, que quería que la Cámara manifestara su voluntad de «seguir el camino democráticamente marcado por la voluntad de la mayoría de catalanes para conseguir y culminar democráticamente la independencia».
Fuentes de JxCat han lamentado tras el pleno perder la votación, pero consideran que «políticamente y moralmente» la han ganado porque lo que ha impedido que prosperara es la anormalidad que, a su juicio, tienen que vivir los diputados afectados por la suspensión del Tribunal Supremo.
El pleno también ha rechazado reivindicar la autodeterminación de Cataluña, tras tumbarse una propuesta de resolución transaccionada por JxCat, ERC y la CUP.
La propuesta no ha salido adelante después de que los soberanistas perdieran este martes la mayoría del pleno tras la ruptura de JxCat y ERC en la Mesa: el órgano rector de la cámara ha rechazado el voto delegado de los diputados de JxCat suspendidos, que no han querido designar a un sustituto, por lo que ERC y JxCat no pueden mantener la mayoría.
Cuando se ha votado la propuesta de resolución de la CUP sobre autodeterminación y república, estos tres grupos la han apoyado sumando 65 votos, mientras el resto de grupos la han votado en contra, sumando también 65, y, tras persistir el empate en tres votaciones, la propuesta ha sido rechazada.
El texto pedía a la Cámara «afirmar el derecho imprescriptible e inalienable de Cataluña a la autodeterminación tal y como se manifestó en las disposiciones aprobadas en la cámara para poder ejercer este derecho».
La propuesta ‘cupaire’ también pedía que la Cámara se solidarice con los diputados «objeto de persecución policial y judicial» por facilitar el trámite y disposiciones parlamentarias, destacando a la expresidenta del Parlament, Carme Forcadell.
Otro punto que no ha salido adelante pedía al Parlament condenar las acciones del Estado para tratar de impedir «el referéndum del 1 de octubre de 2017, incluyendo la violencia policial» contra personas en los centros de votación.
Así el Parlament tampoco incluye el reconocimiento a la «realidad del conjunto de territorios que forman los Països Catalans, que forman Cataluña, País Valencià, Illes Balears, Cataluña Norte y las comarcas de la Franja de Ponent», ni expresa su apoyo a los movimientos que reclaman el derecho a decidir el estatus político propio en estos territorios, a través de esta resolución.
Tras el rechazo de la Cámara, la diputada ‘cupaire’ Maria Sirvent ha pedido la palabra para afirmar que para su grupo la propuesta «ha salido adelante, porque la CUP considera que los diputados no están suspendidos».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
