España
El Plan de Vivienda articula un modelo público. Por Jesús Salamanca Alonso
“El nuevo Plan contiene cambios que no ven bien algunas CC.AA. No veo factible que las CC.AA. aporten el 40% del presupuesto del Plan, a pesar del año de cadencia”
Comentamos hace unos días que el Plan de Vivienda que presentó el Gobierno en 2025 era un plan vacío y sin perspectivas en opinión de bancos y promotores. Pero iban más lejos al calificar el proyecto “España crece” como catastrófico. El caso es que el Plan no tuvo los apoyos necesarios en el Congreso de los Diputados, ni siquiera todos los integrantes del conglomerado “Frankenstein” lo aprobaron. No se entiende el miedo que le dio a Sánchez la propuesta de la derecha y bajar el IVA del 10% al 4%, incluso anularlo como se hizo en varios países de la UE.
El nulo apoyo de Sumar a medidas como la mencionada le va a costar caro y, por supuesto, la ministra “Tucán” se ha abierto la puerta de salida ella sola; es más ha instado a hacer una huelga al Gobierno o, lo que es lo mismo, hacerse la huelga a ella misma. Ha demostrado la torpeza que se le suponía desde su llegada al ministerio cuando no supo explicar qué era un ERTE. Ni salió del tartamudeo ni dejó de mirarse los zapatos. Quiero pensar que al día siguiente se lo explicaron en el ministerio. La misma torpeza demostró con la reforma laboral, que no llegó a hacer, salvo cambiar tres párrafos para empeorar la que había hecho siendo ministra de Trabajo, Fátima Báñez. Y eso que se pasó varios meses “doña Rogelia” insistiendo en que sería una reforma integral. ¡Qué cara más dura y qué espalda más ancha!
El nuevo Plan de Vivienda llega tardísimo. Seguimos cabalgando en una anomalía porque no tenemos presupuestos. El sanchismo parece no entender que esos son la base de todos los proyectos si queremos que tengan garantía de éxito. El nuevo Plan contienen cambios que no ven bien algunas CC.AA. No veo factible que las CC.AA. aporten el 40% del presupuesto del Plan; en ese sentido, la ministra de la Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodríguez, no ha dudado en enseñar la orejita y mostrar sus vicios dictatoriales de exalcaldesa manchega: “O se hace lo que el Gobierno quiere o no hay dinero”. Ese Plan llega con tardanza y con nulas perspectivas de progreso y rigor.
El Gobierno ya no sabe qué hacer y ofrece, incluso, cadencia anual. La financiación que ofrece el Ejecutivo para el nuevo Pan es solo de siete mil millones de euros, pero representa triplicar el presupuesto de financiación respecto al anterior. Adelanto un dato: el agujero que este Gobierno ha creado en el Banco de España es abrumador.
n Pedro Sánchez ha disparado la deuda del Estado en 452.000 millones; es decir, en 2025 la deuda aumenta en 78.000 millones, pero baja al 100,7 del PIB dado el avance económico. Solo las pensiones aportaron 10.000 millones al balance negativo. Esos son, al menos, los datos oficiales.
Sigamos con la vivienda, aunque no le guste a la señora ministra. El primer borrador trajo aparejado el choque con las CC.AA. debido a la exigencia de la financiación antes mencionado, aunque el primer año lo asuma en solitario el Ejecutivo. La ministra no dudó en falsear la rueda de prensa hablando de diálogo y consenso, cuestión que se demostró que eran falsos, al menos en el primer borrador. Lo mismo que fue falso “que se aportaran alegaciones de todas CC.AA.” ¡Qué manera de mentir, como siempre! El Gobierno ha perdido la dignidad, el oremus y el saber estar. Lo que ha quedado demostrado es que hay una falta de comunicación entre las comunidades y el Gobierno. Cualquiera diría que se pretende recentralizar competencias: “El Gobierno central tiene que cumplir con las competencias que, hasta ahora, son solo de las CC.AA.”
Para demostrar la falsedad ministerial, la Xunta de Galicia afirma no haber tenido reuniones con la ministra, a pesar de haberlas pedido en reiteradas ocasiones. Incluso que se aprobara el Plan del que dependen las convocatorias de varias líneas de ayudas, por lo que desconoce la propuesta final y si hay o no alegaciones de otras comunidades. Al parecer, nada habían aclarado de las zonas tensionadas. ¡Qué gran chapuza gubernamental, Dios mío! ¡Cómo puede ser que nos gobierne un rebaño tan torpe, mentiroso e irresponsable! “El Gobierno central tiene que cumplir para evitar seguir perjudicando a los gallegos (y al resto de españoles) con un retraso que era evitable”.
Entre otras cuestiones, el Plan incluye habitar las zonas rurales: vivienda y futuro. Rehabilitación de viviendas vacías; compensaciones económicas por viviendas privadas que pasen al alquiler; nuevas construcciones con protección permanente; ayudas par jóvenes que compren o construyan su primera vivienda en municipios que no lleguen a 1.000 habitantes. En fin, un Plan muy parco, tardío y en gran parte sospechoso. Se nota que desconocen el mundo rural en gran medida. Miedo me da que piensen los ministros que la leche la produce el tetra brik directamente.
Un último dato: la tardanza absurda del Plan de Vivienda hace que Galicia tenga bloqueados hasta 80 millones de euros, de los que la Xunta aporta 32 millones de fondos propios. ¿Comprueban el daño que, una vez más, causan los retrasos del Gobierno central por no tener presupuestos generales? Tiempo tendremos de hacer análisis. Piensen que este Gobierno siempre se queda a mitad de camino de cuando inicia, sobre todo en cuestión de otorgar ayudas.
España
Acrecentado fariseísmo sindical. Por Jesús Salamanca Alonso
«Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso».
Los desencuentros entre la CEOE y los sindicatos vasallos del sanchismo se han trasladado a los propios trabajadores. Las discrepancias en la negociación son el motivo de las movilizaciones impulsadas por los sindicatos mayorías que, dicho sea de paso, cada vez representan a menor número de trabajadores. El único «mérito» alcanzado por las dos formaciones mayoritarias es ser muy afines al sanchismo y al desaparecido «yolandismo», que repartía millones y cambiaba de traje como el que reparte chuches entre los niños de educación infantil. Son sindicatos sin credibilidad hacia los que no se descarta una movilización contra su fariseísmo cabalgante, mala gestión, su mediocridad, su parasitismo y su nula ocupación por los problemas de los trabajadores.
Hoy, mencionar a los sindicatos mayoritarios es motivo de chanza, mofa y pitorreo burlesco y descontrolado. Siete años esperando las movilizaciones de calado y no han dado un solo paso. Se han dedicado al parasitismo, a evitar las madrugadas y al pago de viajes de sus afiliados a paraísos exóticos con fondos del Erario público. Ahora investiga la fiscalía europea si tales viajes eran financiados también por fondos europeos. No entramos en sus Agencias de Viales, que son cosa privativa de ellos, siempre que no se usen fondos públicos.
De esos sindicatos, cada vez más afines a la mafia criminal sanchista y al ruinoso «yolandismo tombolero», requieren cada vez mayor control y mayor transparencia, entre otras cuestiones para poder confiar en ellos, aunque lo que no se ha hecho… mal lo pueden arreglar a toro pasado. Esa transparencia pasa por que sea el Tribunal de Cuentas quien actúe con rigor sobre la facturación, subvenciones y otros pagos. También la UCO debe actuar contra los ministerios de riego económico para callar bocas a los sindicatos y domesticarlos, sin asonadas ni alborotos ni movilizaciones ni ruido de ningún tipo.
Lo del «yolandismo» está por salir y sorprende que la prensa de investigación no haya sacado nada: se ha detenido en los siete mil euros del viaje a la entrega de los Óscar, el viaje a ver al Papa y pagos varios en hoteles gallegos y no gallegos. Pero eso es el chocolate del loro. Tranquilidad, que todo se sabe y todo se desgrana: pongamos como ejemplo el recorrido «archisobado» del Peugeot, pues resulta que no era un Peugeot, sino un Mercedes de más de setenta mil euros, que paraba cuatrocientos metros antes de llegar al destino. ¡Manda huevos! Falsos hasta para viajar. Es como si los sindicalistas de un sindicato obrero viajan en un Mercedes para hacer campaña electoral y paran en la misma puerta del destino donde lo pueden ver todos los trabajadores de esa empresa. ¿Entienden lo que quiero decir? ¿Sera, por eso, por lo que Félix Bolaños ha dicho «que no quiere verla (a Yolanda Díaz) en el sanchismo ni en la puerta de entrada. Él sabrá a qué se refiere, en qué está pensando y qué es lo que sabe de antemano que tanto le asusta.
Volviendo a las discrepancias iniciales, éstas tienen un claro origen: los salarios, el incumplimiento de la normativa y la propia negociación. El punto de inflexión no es otro, según la CEOE, que la reducción de jornada a 37,5 horas semanales. Lo sorprendente es que los sindicatos viciados nunca señalan la reducción de salarios en esa misma proporción ni se comprometen a pagar nada. Ellos piden y que paguen otros. ¡Cómo se nota que están acostumbrados a las gambas! Generalmente, cuando se consigue algo, suelen cargarse de méritos que no suelen ser suyos.
¡Qué poca dignidad sindical! ¡Cuánto abuso, corrupción y falsedad acumulan y encubre el Gobierno! Al menos, ya tenemos tres comunidades autónomas que van a ir eliminando las ayudas y subvenciones a los sindicatos y la próxima será la andaluza. Esta gente, con tal de no perder un euro, son capaces de acogerse a la «prioridad nacional» e intentar convencer a sus afiliados que la idea ha sido suya, aunque la defiendan los partidos. Por cierto, la idea de la «prioridad nacional» era la sorpresa que el PSOE tenía guardada para recuperar votos y lanzarla en la campaña andaluza, pero se le ha pinchado el globo y, lo que consideraban extraordinaria medida, ahora la rechazan. Torpes y cenizos hasta más no poder.
El demérito sindical radica en que ahora, cuando ven perdida su situación de privilegio, piden con urgencia que «se blinde su dotación económica». ¡Qué cara más dura y espalda más! ¿Cuántos crustáceos aspiran a descabezar? Hoy por hoy lo único que hay que blindar en los sindicatos es su urgente modernidad y el mantenimiento de sus estructuras con fondos de los afiliados, así como olvidarse de subvenciones, montantes económicos y patrimonio sindical que se otorgan para callar al oponente.
