España
El Rey: «Lo mejor es encontrar una solución antes de ir a elecciones»
El Rey ha asegurado este domingo que, ante la situación de bloqueo político que vive el país para la formación de gobierno tras la investidura fallida del presidente del Ejecutivo en funciones y líder del PSOE, Pedro Sánchez, «lo mejor es encontrar una solución antes de ir a otras elecciones».
Felipe VI ha hecho esta afirmación a preguntas de los periodistas durante el posado que ha protagonizado esta tarde junto a la Reina Letizia y sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en el Palacio de Marivent de Palma.
«Esperemos que haya margen para que los partidos que tienen la confianza de los ciudadanos después de las últimas elecciones puedan encontrar una solución y si no la encuentran, pues también hay una solución dentro de las previsiones constitucionales», ha subrayado.
A juicio del jefe del Estado, la Constitución da margen para, en último caso, volver a convocar a los ciudadanos a las urnas, pero ha insistido en que «lo mejor es encontrar una solución antes de ir a elecciones».
Don Felipe recibió a la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, el pasado 26 de julio al día siguiente de la investidura fallida de Sánchez.
Entonces acordó no convocar «por el momento» una nueva ronda de consultas y dar tiempo a los partidos antes de constatar si es posible proponer un candidato que cuente con los apoyos necesarios antes de que el 23 de septiembre expire el plazo de dos meses y se convoquen nuevos comicios el 10 de noviembre.
«Era bueno que los políticos se tomaran algunos días y dar un poco de margen. Pero, en cualquier momento, dentro de los dos meses, puede haber noticia», ha remarcado el monarca para mostrar su confianza en que pueda haber una salida.
Ha señalado que cada partido «hace su reflexión» tras la investidura fallida, al tiempo que ha puesto en valor que «la política no ha parado» a pesar de este contexto de incertidumbre.
Felipe VI recibirá a Sánchez en Marivent el próximo miércoles en el tradicional despacho de verano, en medio de la ronda de reuniones que el líder socialista está llevando a cabo con partidos y colectivos sociales tras fracasar el intento de gobierno de coalición con Unidas Podemos.
El Rey ha apuntado que está en contacto con Batet y «pendiente» del desarrollo de los acontecimientos por los medios de comunicación.
Preguntado si están siendo unas vacaciones poco relajadas debido al escenario político, Felipe VI ha respondido: «Ya tenemos experiencia en esto».
En 2016, ya se dio una situación similar de bloqueo político tras las investiduras frustradas del entonces jefe del Ejecutivo en funciones, Mariano Rajoy, y de Sánchez.
En aquella ocasión, también en el posado con la reina y sus hijas en Marivent, el rey dijo que era un verano «atípico» y que «había que adaptarse» a lo que fuera ocurriendo porque era «lo que toca».
Felipe VI ha confirmado que tras el despacho con Sánchez este miércoles, mantendrán un almuerzo en Marivent, al que, al contrario del pasado año, no le acompañará su esposa, Begoña Gómez, por lo que tampoco estará la reina.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
