España
El Supremo investigará al nº 3 de Podemos, el diputado de las rastas, por patear a un policía
El Tribunal Supremo investigará la presunta agresión de Alberto Rodríguez, secretario de Organización de Podemos y diputado en el Congreso de los Diputados, por presuntamente agredir a un policía. Rodríguez iba a ser juzgado en Canarias, pero su condición de aforado ha llevado el tema hasta el Alto Tribunal. En un auto, la Sala Segunda del Tribunal Supremo dice que «se declara la competencia para la instrucción y, en su caso, el enjuiciamiento con respecto al aforado Alberto Rodríguez Rodríguez».
Rodríguez iba a ser juzgado por un delito de lesiones y contra la autoridad por patear a un policía durante unas protestas contra el entonces ministro de Educación del PP José Ignacio Wert, que iba a participar en la inauguración de la catedral. La Fiscalía canaria pedía un año de prisión, una multa, y la misma inhabilitación, lo que supondría la salida del diputado de Podemos del Congreso de los Diputados.
Las fuentes del Alto Tribunal consultadas por OKDIARIO explican que «se hará una instrucción rápida, pues las declaraciones de la POlicía lo normal es que se incorporen al procedimiento. Por tanto, lo normal es que se le cite a él y se finiquite el procedimiento». Preguntados por si se podría cambiar el rumbo, es decir que no fuera a juicio como estaba previsto en Canarias, las mismas fuentes indican: «Eso sería muy raro, pues la instrucción en Canarias ya estaba completada y se había abierto juicio oral».
Rodríguez
No es la primera vez que Rodríguez se ve envuelto en un caso de violencia. A este, que sucedió en una concentración contra la Lomce, se suma otra causa que tuvo que ser archivada por el Supremo por prescripción, no porque los hechos no hubieran tenido lugar.
Fue en el año 2006, cuando hubo un altercado con policías locales en La Laguna, Tenerife, donde terminaron volando incluso botellas. Así como sus compañeros investigados y procesados, terminaron por ser condenados con una sentencia de conformidad, Rodríguez esquivó una bola de partido al dar el Alto Tribunal por prescritos los hechos.
Otra historia diferente es qué hará ahora el Alto Tribunal con este asunto, que ha ido y vuelto de un juzgado a otro varias veces con las sucesivas elecciones nacionales. En esta ocasión, y si la prescripción no se vuelve a aliar con el diputado, el informe de la Fiscalía es más que lapidario, pues dice que los policías que resultaron agredidos, no solo con patadas, sino también con puñetazos, lanzamientos de vallas e incluso tomates, “estaban allí en cumplimiento de su obligación” para proteger a los presentes.
Es más, el informe del Ministerio Público asevera que el grupo de personas con las que estaba Rodríguez no solo pateó y dio puñetazos a la Policía, sino que además utilizaron las pancartas que llevaban para agredir a los agentes presentes.
Supremo
En su auto, el Tribunal Supremo explica que, el Juzgado de Instrucción número 4 de San Cristóbal de La Laguna “remitió a esta Sala testimonio de actuaciones seguidas en el procedimiento contra Alberto Rodríguez Rodríguez. De ellas resulta que el Ministerio Fiscal había presentado escrito de acusación contra el mismo, considerándolo autor de un delito de atentado a agente de la autoridad y de una falta de lesiones, y solicitando la imposición de una pena de un año de prisión por el delito y un mes de multa por la falta”.
Dicen que el Juzgado de instrucción canario había acordado la apertura del juicio oral contra aquel, por hechos presuntamente constitutivos de un delito de atentado y lesiones, pero que acreditada la condición de Diputado al Congreso, el Juzgado de Instrucción acordó la nulidad parcial del referido auto de apertura del juicio oral en cuanto se refería al aforado.”
Y que, de las actuaciones seguidas resulta que Alberto Rodríguez ostenta la cualidad de diputado al Congreso en la presente legislatura, “lo cual determina la competencia de esta Sala”. Hecho que era verificable cuando se acordó la apertura de juicio oral.
(okdiario)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
