Opinión
El Supremo se la vuelve a pisar sucesivamente, una y otra vez

Esto es ya para no echar gota. Se la pisa por duplicado y a un solo efecto.
El supremo, el de la plaza de Paris,
…el de la reja florida,
el del bordado mantón,
el de la alegre guitarra,
el del clavel español…
ha entrado en coma profundo, casi muerto de risa, víctima de dos caídas aparatosas, tras trastrabillar de mala manera e irse a golpear sus partes blandas contra unas molduras dieciochescas provistas de un tetón de encloche -o de un bolinche de enganche, que bien podría ser- que nadie sabe qué hacían allí donde estaban y que no le permitían ver por el retrovisor, ni cubicar debidamente, al parecer ser.
Esto me trae a la memoria, feliz, aquello que escribía mi tío Benito allá por los años veinte en un libro de Lógica de Abel Rey, traducido del francés por Julián Besteiro:
Hay tribunales de cuentas,
hay tribunales de cuentos
y si tribunales cuentas,
hay tribunales a cientos.
El Tribunal Supremo, el más supremo de los tribunales en la escala de Mohs -en cuanto a dureza se refiere- el de las casaciones, el del famoso fiscalito, fiscalito, fiscalito del Supremo del genial e irrepetible Enrique Jardiel Poncela, renueva los firuletes y los mejora al más puro estilo estupidosáurio y se casca un par de saltos mortales con caída de espalda, como los del cura de Santillanes.
¡El cura de Santillanes, ay lere lere,
que pega saltos mortales, ay lere lere,
pero nunca se hace daño, ay lere lere,
porque siempre cae de espaldes!
Me viene a la mente lunfarda y arrabalera este auténtico vómito con música, llamado tango –tal cual lo definía el eximio- que hace tan felices a las criadas que no saben leer y a las señoritas analfabetas, y que pone al día la verdad de la fenomenología ponceliana, a la que asistimos contristados.
Fiscalito del supremo
que abocanás el boliche
y campaneás el fletiche
con bufosos de bacán;
no me escrupiés el belemo,
no me chalés el milongo,
ni me enramés el bailongo
de los rulos del gotán.
Este bello tango, vómito tan descriptivo de lo que vivimos en la jurisprudencia epiléptica del cambalache problemático y fiscal que se trae el poder judicial, rizando rizos iridiscentes, sin que ningún vecino avise al SUMMA 112, se destaca por el reboleo de las togas plenas de puñetas, los birretes de tres picos a los que han provisto de plumeros de vivos colores, en fila a Chorus Line way –salpicando de purulencia y cochambre a todos los asistentes y a los cara-palo retratados en las paredes- y con movimientos de brazos tipo sevillana…
Uno, dos y tres, uno, dos y tres, arsa que toma y olé..
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






