Connect with us

Deportes

El tribunal que juzgará a Sandro Rosell niega su puesta en libertad

Avatar

Published

on

La sección primera de lo Penal de la Audiencia Nacional, que va a juzgar al expresidente del FC Barcelona Sandro Rosell, se ha opuesto a dejarle en libertad antes del juicio, que comenzará el 25 de febrero, al considerar que persiste el riesgo de fuga, fundamentalmente, por sus «contactos» en el extranjero.

Este argumento es el mismo que han esgrimido tanto la Fiscalía, como la juez instructora Carmen Lamela y la sección tercera de lo Penal, a la que correspondió resolver los recursos de apelación, al pronunciarse sobre las sucesivas peticiones de excarcelación que ha planteado desde que ingresó en prisión provisional en mayo de 2017.

«Es algo en lo que se viene insistiendo en anteriores resoluciones dictadas por los órganos judiciales que han conocido durante la instrucción», recuerda el tribunal, que añade además que las «circunstancias tenidas en cuenta en otras ocasiones» para denegar la libertad «si en algo han variado en es que ya tenemos señalado» el juicio, lo que puede «potenciar ese ya elevado riesgo de fuga».

En el juicio, Rosell, se enfrentará a una petición fiscal de 11 años de cárcel por blanqueo y pertenencia a organización criminal y multa de 59 millones de euros, y en el banquillo estará también su esposa, Marta Pineda (que se enfrenta a 7 años de cárcel); el abogado andorrano Joan Besolí (10 años); el ciudadano libanés amigo de Rosell Shahe Ohanneissian (7 años), y otros dos presuntos testaferros, Pedro Andrés Ramos y Josep Colomer, para los que piden 8 y 6 años de cárcel, respectivamente.

La Fiscalía les acusa de formar parte de una organización criminal que ocultó casi 20 millones de euros de mordidas obtenidas por el que fuera presidente de la CBF entre 1989 y 2012, Ricardo Teixeira, concretamente 14.972.612 millones que cobró en comisiones ilegales por los derechos de retransmisión de 24 amistosos de la selección brasileña y otros 5 millones de un contrato de patrocinio con la marca Nike.

En su petición de libertad, el abogado de Rosell, que representa también a Besolí (los dos únicos acusados en prisión preventiva), consideraba «anómalo» que siga en la cárcel mientras otros imputados como el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González o el de la Federación Española de Fútbol Ángel María Villar han sido excarcelados antes del juicio tras estar en prisión provisional.

Sin embargo, para el tribunal, «al margen de las consideraciones que se hacen en el escrito de petición de libertad (…) si tal situación de prisión se mantiene es, fundamentalmente, por el elevado riesgo de fuga».

Respecto a la alegación de que la prisión de Rosell y Besolí restringe «gravemente» el ejercicio de su defensa, los magistrados -Concepción Espejel, Ángel Hurtado y Ramón Sáez Valcárcel- la rechazan a la vista de la «activa intervención» de los abogados durante la instrucción y por que «acceder a argumentos como ese llevaría» a la excarcelación de todos los acusados antes de un juicio.

En cuanto al argumento de que el riego de fuga es inexistente «a estas alturas» tras el tiempo que lleva Rosell en prisión, el auto de la Sala destaca que cuenta con contactos en el extranjero «desde los que realiza la actividad delictiva investigada».

En cuanto a Besolí, la Sala tiene en cuenta «la relación personal y profesional» que tiene con Rosell, que cree que también «favorecería su interés por huir», a lo que añade su condición de «nacional andorrano» con lo que podría tratar de refugiarse en su país, que tiene prevista «la prohibición de la extradición de sus nacionales».

Advertisement
Click to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Deportes

Zapatillas: comodidad, moda y decisiones de compra en el Perú de hoy

Redacción

Published

on

zapatillas: la palabra suena cotidiana, pero en el Perú de hoy concentra una discusión más grande sobre consumo, identidad y hasta salud pública, porque lo que nos ponemos en los pies dice mucho de cómo vivimos y de lo que priorizamos. En Lima y en regiones, la escena se repite: gente que se mueve más, que combina trabajo con trayectos largos y que, en medio de un ritmo acelerado, busca algo que aguante el trote sin castigar la espalda ni el bolsillo.

La “zapatilla” ya no es un objeto reservado para el deporte. Se metió en la oficina (cuando el código de vestimenta se relajó), en el campus, en la combi, en el mall, en la salida familiar del domingo y en la caminata improvisada por el malecón cuando el día se presta. Y, sobre todo, se instaló como una compra que no se hace a ciegas: se compara, se calcula y se decide con una mezcla de gusto, necesidad y presupuesto. Lo interesante es que el mercado lo entendió antes que muchos: el abanico de opciones se ha ampliado al punto de que, en una sola vitrina digital, conviven líneas urbanas, deportivas y “de uso diario”, con marcas globales y otras más accesibles que apuntan al volumen.

Ese crecimiento se nota en la oferta. En el catálogo de marcas de zapatillas de Ripley, por ejemplo, la variedad es tan amplia que el listado se cuenta por miles de resultados y reúne nombres que van desde Adidas, Nike y Puma hasta New Balance, Converse, Skechers, Reebok y Steve Madden, entre muchas otras marcas presentes en el mismo espacio de búsqueda. No es un detalle menor: cuando el consumidor encuentra tanta diversidad en un solo lugar, la competencia deja de ser únicamente “quién vende” y pasa a ser “quién orienta mejor”, “quién ofrece mejor experiencia” y “quién resuelve rápido” si algo no calza como uno esperaba.

También hay un componente económico que empuja la conversación. Las campañas de descuento, cupones y temporadas comerciales han convertido a las zapatillas en uno de los productos emblema del e‑commerce, con mensajes agresivos de precio y urgencia. En esa misma página se promocionan ofertas “hasta 30% OFF” y se menciona incluso la dinámica de cupón en app, un guiño directo al nuevo consumidor que compra desde el celular y caza promociones con paciencia. No estamos hablando solo de calzado: hablamos de un hábito de compra cada vez más sofisticado, donde la gente no solo busca “algo bonito”, sino “algo que rinda” y que, si puede, salga con descuento.

Pero la zapatilla no vive únicamente en la lógica del ahorro. Hay un fenómeno cultural, silencioso y persistente: el calzado se volvió una forma de pertenecer. En el Perú urbano, sobre todo entre jóvenes, la zapatilla comunica. Una silueta ancha o minimalista, un color sobrio o una combinación llamativa, un modelo clásico o uno más “tech”: todo eso funciona como lenguaje. No hace falta decirlo en voz alta. Se ve. Y esa lectura se ha normalizado tanto que hoy hay personas que planifican su outfit alrededor del par que tienen, no al revés.

En paralelo, la demanda de comodidad dejó de ser “un gusto” para convertirse en criterio principal. El ciudadano promedio camina más de lo que cree: para llegar al paradero, para atravesar centros comerciales, para hacer trámites, para moverse en jornadas largas. En ese escenario, la amortiguación, el soporte y la durabilidad pesan tanto como la apariencia. Por eso se ha vuelto común que una misma persona tenga distintos pares según uso: uno para entrenar, otro para calle y otro para el día a día, incluso si todos se llaman “zapatillas”. Y esa segmentación explica por qué los catálogos se han hecho tan extensos y detallados: no se compra lo mismo para correr que para caminar o para estar de pie ocho horas.

La otra cara de esta historia es la digitalización del consumo. Comprar zapatillas por internet —antes visto con desconfianza— hoy es rutina, especialmente cuando el usuario siente que puede filtrar por marca, talla, estilo y precio en segundos. Esa “sensación de control” es clave. La navegación por grandes listados, donde aparecen decenas de marcas y una cantidad muy alta de opciones, refleja que el consumidor peruano ya no quiere una tienda con pocas alternativas: quiere un buscador con muchas puertas. Y el retail ha respondido con páginas que organizan el caos: filtros, categorías y un lenguaje comercial que insiste en el beneficio inmediato (descuento, envío, cupón, campaña).

Ahora bien, en medio de tanta oferta, surge la pregunta que vale oro para cualquier comprador: ¿cómo elegir sin perderse? Aquí, más que recetas, hay criterios prácticos. Primero, tener claro el uso: no es lo mismo una zapatilla urbana, pensada para caminar y combinar, que una de entrenamiento, que debe priorizar estabilidad y soporte. Segundo, mirar el material: la promesa de “ligereza” puede ser buena, pero si el uso es intenso conviene revisar costuras, suela y ventilación. Tercero, no subestimar la talla: el pie cambia con el tiempo, con el calor y con el tipo de media; comprar por impulso suele ser el camino más corto a la incomodidad.

Al final, las zapatillas concentran un retrato bastante exacto del Perú contemporáneo: un país que se mueve, que mezcla lo formal con lo práctico, que compra con más información que antes y que, pese a las diferencias de ciudad y bolsillo, comparte una misma idea básica: caminar cómodo ya no es un lujo, es una necesidad. Y en esa necesidad caben muchas historias: la del estudiante que quiere durar todo el ciclo con un solo par, la del trabajador que prioriza salud y resistencia, la del padre o madre que busca calidad sin desbalancear el gasto, y la de quien —simplemente— encuentra en un buen par una pequeña certeza para enfrentar el día.

 

Continue Reading
ALERTA NACIONAL