España
El tuit de Sánchez que se le ha vuelto en contra: «Chaves y Griñán son personas honestas y confío en su inocencia»
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, lanzaba en su día un mensaje de apoyo a los condenados en el caso de los ERE, los expresidentes de la Junta de Andalucía Manuel Chaves y José Antonio Griñán, que se le ha vuelto en contra tras la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial de Sevilla, en la que condena a ambos por el caso de los ERE de Andalucía, uno de los mayores casos de corrupción de la historia e España.
«Chaves y Griñán son personas honestas», aseguraba entonces Pedro Sánchez. «Yo confío en su inocencia». Un mensaje que se le ha vuelto en contra al conocer la sentencia de los jueces.
El expresidente de la Junta de Andalucía José Antonio Griñán ha sido condenado a seis años de prisión por malversación y prevaricación continuadas, mientras que Manuel Chaves ha resultado sentenciado por prevaricación, por lo que queda como inhabilitado durante 9 años, según el fallo de la pieza política del caso de los ERE.
Griñán no es el único condenado a prisión. Antonio Fernández, exconsejero de Empleo de la Junta de Andalucía entre 2004 y 2010, a 7 años, 11 meses y 1 día de cárcel por malversación y a 19 años, 6 meses y 1 día de inhabilitación para ocupar cualquier cargo público por prevaricación por el caso de los ERE.
La Audiencia también ha condenado a la exconsejera andaluza de Economía y Hacienda Magdalena Álvarez a nueve años de inhabilitación especial por un delito de prevaricación y el exconsejero de la Presidencia de la Junta de Andalucía Gaspar Zarrías y la exviceconsejera de Hacienda Carmen Martínez Aguayo han sido condenados a 10 años de inhabilitación por el mismo delito.
El exconsejero de Empleo José Antonio Viera, quien fue el que en el año 2000 ideó el sistema de pago de los ERE en Andalucía, ha sido condenado a siete años y un día de cárcel y a 18 años y un día de inhabilitación absoluta por los delitos de malversación y prevaricación.
Una sentencia que deja en evidencia a Pedro Sánchez, que en su día lideró una moción de censura contra Rajoy por la corrupción en el Partido Popular y que ahora pretende volver a ser investido como presidente a pesar de la corrupción probada en el PSOE. El propio Rajoy ya le advirtió durante la moción de censura de que este día llegaría.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
