Sociedad
El vídeo de Vox contra el «machismo» y la «homofobia» de Dolores Delgado que desnuda la hipocresía de Sánchez
Vox ha criticado duramente la designación de Dolores Delgado como nueva Fiscal General del Estado. La formación de Santiago Abascal ha publicado un vídeo en el que recuerda los comentarios machistas y homófobos que la exministra realizó durante una comida con el comisario Villarejo, en la que llamó al ministro Grande-Marlaska «maricón», y aseguró que prefería un tribunal «de hombres».
El vídeo, publicado por la cuenta oficial de Vox, comienza con Sánchez diciendo que el currículum de Dolores Delgado es «impecable», y a continuación se muestran fragmentos de las grabaciones en las que Delgado llama «maricón» a Grande-Marlaska.
Después aparece el vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, asegurando que «no es aceptable que en este país haya ministros que sean amigos de tipejos como Villarejo».
Más tarde, se ve a Pedro Sánchez con sus famosas declaraciones de «la Fiscalía, ¿de quién depende?» y a su vicepresidente Iglesias burlándose de él e imitando ese lapsus del presidente, que demostraba su intención por acabar con la separación de poderes.
Vox ha presentado una querella ante el Tribunal Supremo contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la exministra de Justicia y próxima fiscal general del Estado, Dolores Delgado, por haber presionado presuntamente a la Abogacía en relación a la inmunidad del líder de ERC, Oriol Junqueras.
El partido de Santiago Abascal denuncia en la querella por un presunto delito de tráfico de influencias que, entre el 20 de diciembre y el 3 de enero, cuando se negociaba la investidura, miembros del Ejecutivo y la entonces ministra dieron «instrucciones políticas» a la Abogacía General del Estado para que avalara la inmunidad del líder de ERC, actualmente en prisión.
Concretamente, Vox denuncia que se ordenó que el escrito de alegaciones a la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo, que reconocía la inmunidad de Junqueras como eurodiputado, se adaptara a las exigencias de ERC para que Sánchez formara Gobierno, directrices que fueron cumplidas, «tal y como han denunciado los propios abogados del Estado», según el partido.
«El objetivo de esta actuación fue cumplir las expectativas y mandatos políticos trasladados por el Gobierno de España, por conducto de Delgado, en la expectativa de una recompensa futura o por temor a un hipotético cese», afirma.
Recuerda al alto tribunal que la abstención de ERC resultaba «imprescindible» para que Pedro Sánchez pudiera sacar adelante su investidura.
Vox argumenta asimismo en la denuncia que el partido independentista tuvo conocimiento del escrito final de la Abogacía del Estado antes de que se hiciera público.
Por eso, su grupo parlamentario ya ha solicitado los borradores y comunicaciones realizados para la elaboración del texto definitivo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
