Opinión
El vínculo de Zapatero con el narcotráfico y la maquinaria para que Colombia sea gobernada por el crimen organizado
EL EXPRESIDENTE CONTINÚA EJERCIENDO COMO OPERADOR DE LA IZQUIERDA CHAVISTA.
Cuando publiqué esta información hace casi dos años, varios medios en España y Latinoamérica la cubrieron. En ese momento hubo un revuelo, pero parece que se ha olvidado. Digo esto porque acabo de ver el vídeo del encuentro que hubo entre el expresidente español José Luis Rodríguez Zapatero y el candidato de la extrema izquierda a las elecciones de Colombia, Gustavo Petro.
Si todos estuvieran al tanto de las relaciones de Zapatero con las mafias narcotraficantes de Venezuela, Petro evitaría reunirse con él para que no le empañara su candidatura. Pero no. Zapatero continúa siendouna especie de operador de la izquierda chavista que hoy apuesta con todo al triunfo de Petro en Colombia.
Hace dos años hablé con dos personas en Washington DC que trabajaban con la inteligencia americana que me pusieron al tanto de esto: durante el Gobierno de Zapatero se desarrolló una operación de narcotráfico desde Venezuela amparada por el entonces régimen de Hugo Chávez. En ese momento el director de la inteligencia venezolana eraHugo ‘El Pollo’ Carvajal.
Los dos hombres con los que hablé entonces me mostraron algunas fotos y unos documentos. Uno de ellos me dijo que con el dinero de ese entramado se ha financiado parte del partido español Podemos ylas maniobras de Zapatero, en representación del Foro de Sao Paulo y el Grupo de Puebla.
Es claro que desde hace años Zapatero es un operador de Nicolás Maduro. Entra a Venezuela constantemente, siempre con el propósito de aliviar las tensiones a favor de la tiranía. Hace poco estuvo en Caracas para blanquear el último fraude electoral del chavismo.
Cuando publiqué el artículo sobre San Agapito, la intención fue denunciar que el Gobierno de Pedro Sánchez estaba protegiendo a Hugo Carvajal con el fin de evitar su extradición hacia Estados Unidos. Propiamente, era Pablo Iglesias quien en ese momento era miembro del Gobierno socialista y conformaba la Comisión Delegada para los asuntos de Inteligencia de España.
Sin embargo, ahora que es evidente que Zapatero no ha dejado de operar a favor del Foro de Sao Paulo y la dictadura de Nicolás Maduro, recomiendo retomar la información que hay sobre él. Es claro que el proyecto inminente del Foro chavista es el candidato extremista Gustavo Petro. Por ello alarma tanto que se haya activado toda la maquinaria para convertir a Colombia en otro país gobernado por el crimen organizado.
Por supuesto, a todo esto hay que añadir que Zapatero también tiene una mina de oro en Venezuela, como han revelado tanto Hugo Carvajal como la exsenadora colombiana Piedad Córdoba. Y tener una mina de oro en Venezuela es algo así como apretar el gatillo, a diario, y empaparse de sangre inocente. Porque todo lo que hay detrás de ese contrabando que maneja el chavismo es muerte.
Zapatero le dijo a Petro que viene un cambio para Colombia que será histórico. Claro, que Colombia se convierta en otro santuario de grupos criminales, como lo es hoy Venezuela, trascenderá a la historia. Como una tragedia, por supuesto, pero lo hará. Ese es el objetivo del expresidente español, quien tiene que garantizar que todos los países sean tomados por el Foro de Sao Paulo para poder seguir viajando y operando con despreocupación. Al final, de eso vive.
Orlando Avendaño
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
