Opinión
España es ansí: vamos a las procesiones y luego votamos a partidos que están en contra de la religión católica
¿Alguien entiende a España y a los españoles? Yo no, desde luego. Veo a millones de españoles asistiendo con fervor, quiero creer que religioso, a las procesiones de Semana Santa, por toda la geografía nacional, de esa gran y única nación que se llama España –pronto, Ex España-, observo el recogimiento y misticismo de cientos de miles de cofrades, la mayoría formados en colegios religiosos, y dentro de una semana veremos como esas mismas personas votan mayoritariamente a partidos ateos, que propugnan la desaparición de la religión católica de las calles, de las aulas, y, si me apuran, hasta el cierre de los colegios religiosos, y de los templos.
Partidos que defienden los vientres de alquiler (Ciudadanos, por ejemplo), el “derecho” a la eutanasia (prácticamente todos) el aborto, casi todos, a excepción de VOX, y los que no lo defienden abiertamente como el partido cobarde, perdón, he querido decir el PP, han estado permitiendo los asesinatos de más de cien mil niños indefensos anualmente, en el vientre de sus madres, durante siete años (cuatro de ellos con mayoría absoluta), que se dice pronto.
¿Nos hemos vuelto locos, o qué?
Una persona, hombre o mujer, lo mínimo que debe de ser es consecuente con sus ideas, con sus principios, con su formación, con sus creencias.
Y no se puede pensar una cosa, y hacer luego lo contrario.
¿O es que la Semana Santa es solo folklore, costumbres y atracción turística, en el peor de los casos?
Es posible que esté ciego, o que sea sordo, pero me parece ver fe, mucha fe, en la mayoría de los asistentes a estos actos, y no entiendo, la verdad, como en muchos casos, las actuaciones posteriores son contrarias a lo que realmente creen.
Por lo visto España es ansí. Y es una pena.
Que vamos a pagar muy cara dentro de poco, cuando se despenalicen los ataques a la religión católica, se suprima la enseñanza concertada, se “legalice” la eutanasia, el aborto libre –que en la práctica ya está-, etc.
¿Cómo podrán comulgar estos hermanos en la fe habiendo votado a aquellos que van a atentar, dentro de poco, contra nuestra religión?
Y digo contra nuestra religión, no solamente contra la Iglesia Católica, que también.
Dios infunda cordura a los votantes el próximo día 28, que falta nos hará a todos, por el bien de España y de los españoles.
Abogado y escritor.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Ramón
07/07/2019 at 13:20
Me pasa lo mismo que a usted, que a los españoles no los entiende ni su madre…
IGUAL ACABAN VOTANDO MUCHOS A VOX, Y EL PP PASA A SER UN PARTIDO RESIDUAL, como la antigua UCD, como pueden «volver al redil», como los borregos, y perdonar a los peperos sus muchas traiciones.
Son como un amigo mío, casado con una rumana, que se tira a todo el mundo pero él siempre la acaba perdonando. (Por cierto, yo también me la he beneficiado, pero es que ella lo va «ofreciendo»…). A CAMBIO DE ALGÚN REGALITO, ESO SÍ, QUE ES MUY PUTA.
Ramón
22/04/2019 at 16:10
Me pasa lo mismo que a usted, que a los españoles no los entiende ni su madre…
IGUAL ACABAN VOTANDO MUCHOS A VOX, Y EL PP PASA A SER UN PARTIDO RESIDUAL, como la antigua UCD, como pueden «volver al redil», como los borregos, y perdonar a los peperos sus muchas traiciones.
Son como un amigo mío, casado con una rumana, que se tira a todo el mundo pero él siempre la acaba perdonando. (Por cierto, yo también me la he beneficiado, pero es que ella lo va «ofreciendo»…). A CAMBIO DE ALGÚN REGALITO, ESO SÍ, QUE ES MUY PUTA.