España
España roza los 25.000 contagios por coronavirus y llega a 1.326 muertes, 324 más que ayer
El Ministerio de Sanidad ha hecho públicos hoy los datos de los fallecimientos e infectados por coronavirus, y la cifra asciende ya a 1.326 fallecidos, 324 más que ayer, y cerca de 25.000 infectados. Un total de 1.612 personas necesitan asistencia en UCI .
Por comunidades autónomas, Madrid llega a la cifra de 8.921 casos, con 767 pacientes ingresados en la UCI y 804 fallecidos, 176 más en 24 horas, que suponen el 60,6 % de los fallecidos en todo el país, según los datos que ha facilitado Sanidad. La situación se ha disparado en esta Comunidad, ya que las unidades de cuidados intensivos se encuentran al doble de su capacidad. El número de personas que han conseguido superar la enfermedad asciende ya a 1.542.
En Cataluña, donde el Govern ha regulado los vehículos que podrán seguir circulando en caso de cortes de carreteras, como transporte de medicamentos, alimentos y combustible, vehículos de Correos y coches fúnebres, el total de infectados sube a 4.203, con 298 pacientes en UCI y 122 fallecidos. Le siguen País Vasco (1.725) y 85 fallecidos, Andalucía con 1.515 afectados, 228 más que ayer, Castilla-La Mancha (1.423) y Castilla y León (1.466).
Por su parte, la consejera de Sanidad Universal de la Generalitat Valenciana, Ana Barceló, informó en su comparecencia diaria de los 258 nuevos contagios registrados en las últimas horas, 17 fallecidos más desde la última actualización, así como cinco nuevas altas. En total, los positivos en la autonomía son 1.363, mientras que han fallecido 50 personas y hay 476 ingresadas, 84 de ellas en la UCI.
En el resto de comunidades autónomas, los datos son los siguientes: Galicia, 739 casos y 9 fallecidos; Navarra, 664 casos y 9 fallecidos; La Rioja, 564 casos y 15 fallecidos; Asturias, 486 casos y 5 fallecidos; Aragón, 424 casos y 22 fallecidos; Extremadura, 354 casos y 12 fallecidos; Canarias, 348 casos y 7 fallecidos; Baleares, 246 casos y 4 fallecidos; Murcia, 240 casos y 1 fallecidos; Cantabria, 215 casos y 2 fallecidos; Melilla, 25 casos y ningún fallecido; y Ceuta, 5 casos y ningún fallecido.
Tras la entrada en vigor del estado de alarma decretado para contener la expansión del coronavirus, el Ministerio de Sanidad comunica la actualización de sus datos una vez al día, en torno a las 12.00 horas.
El COVID-19 ha infectado ya a más de 265.000 personas en 171 países. La mayoría de los contagios se han producido en China (más de 80.000), donde se han registrado 3.255 muertes. La cifra de fallecimientos en todo el mundo supera los 11.000 y la de los recuperados, los 88.000. Fuera de China, Italia es el país con más casos y España, el segundo de Europa y tercero del mundo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
