España
España Suma habría ganado las elecciones generales a las puertas de la mayoría absoluta
El secretario general del Partido Popular, Teodoro García Egea, ha registrado este miércoles la marca España Suma, así como todas sus marcas regionales como Cataluña Suma o Murcia Suma, en vistas a repetir la coalición entre PP, UPN y Ciudadanos de Navarra Suma. La actual portavoz de los populares en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo ya ha dejado caer en más de una ocasión que aboga por una “coalición por lo común” con el partido de Albert Rivera para unas futuras elecciones. Un guante que de momento no han recogido en Ciudadanos pero que, si echamos la vista atrás hacia las elecciones generales del 28 de abril el reparto de los escaños en función de los votos obtenidos hubiera dejado a España Suma al borde de la mayoría absoluta, incluso provocaría una caída significante de los partidos de izquierda.
De acuerdo a la Ley D’Hondt, el reparto de sillas en el Congreso de los Diputados se realiza dividiendo el número de votos de los partidos que han obtenido más de un 3% de las papeletas entre el número de escaños de la circunscripción. De esta manera, si sumamos el número de votos de Partido Popular y Ciudadanos y, a partir de ahí calculamos la representación de cada partido, España Suma conseguiría un total de 139 escaños, a diferencia de los 123 que amonta actualmente tras los resultados del 28-A. Por su parte, Vox se mantendría en los 23 escaños y su bajada sería de un único asiento, lo que mantendría un hipotético gobierno tricolor de derechas en los 162 diputados, a sólo 13 de la mayoría absoluta de la Cámara Baja.
El Partido Socialista sufriría una caída de 7 diputados y se quedaría a 23 de la coalición de PP y Ciudadanos. Sánchez podría volver a intentar la mayoría absoluta con los apoyos de Podemos, PNV, ERC y Bildu, pero perdería el argumento de haber ganado las elecciones y de haber sido la fuerza más votada. Precisamente los de Iglesias bajarían también aún más en escaños en comparación con el 28-A: desde los 42 hasta los 28 (contando a los Comunes). De los partidos independentistas, Esquerra Republicana perdería un escaño, al igual que EH Bildu, mientras que JxCat y PNV se mantendrían en 7 y 6.
Tanto Compromís, Coalición Canaria y el Partido Regionalista de Cantabria también mantendrían los mismos escaños que hasta ahora. Por provincias es llamativo el diputado que arrebataría España Suma a Guanyem (Podemos) en Barcelona, mientras que en circunscripciones pequeñas como las de Castilla y León y Castilla-La Mancha consigue arañar dos escaños más. En Andalucía, son las provincias de Málaga, Granada y Cádiz las que otorgan a la coalición de derecha tres nuevos representantes en el Congreso. Unas cuentas que bien podrían servir a Pablo Casado para presionar aún más a sus recién estrenados socios en la Comunidad de Madrid para emular a Navarra Suma de cara a unas nuevas elecciones.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
