Internacional
¿Está intentando USA provocar a Biden para conseguir una agresión armada? Rusia «se reserva el derecho de tomar todas las medidas posibles» para garantizar seguridad tras la detección de un submarino de EE.UU. en sus aguas
«Las acciones provocativas del barco de la Armada de EE.UU. crearon una amenaza para la seguridad nacional de Rusia», aseveraron los militares rusos.
El Ministerio de Defensa de Rusia ha anunciado que se le entregó una nota a un representante de la Oficina del Agregado Militar para la Defensa en la Embajada de EE.UU. en Moscú «en relación con la violación por parte de un submarino de la Armada de EE.UU. de la frontera estatal de Rusia», que tuvo lugar este sábado en el área de las islas Kuriles.
El organismo subrayó que el representante fue informado de que las acciones del submarino estadounidense se consideran una «grave violación del derecho internacional». «Las acciones provocativas del barco de la Armada de EE.UU. crearon una amenaza para la seguridad nacional de Rusia«, aseveraron los militares, e insistieron en la necesidad de que «EE.UU. tome medidas para prevenir este tipo de situaciones en el futuro».
«El Ministerio de Defensa de Rusia se reserva el derecho de tomar todas las medidas posibles en su mar territorial para garantizar la seguridad de la Federación de Rusia», declararon desde el organismo.
Previamente, el Ministerio de Defensa ruso señaló que este 12 de febrero un submarino estadounidense tipo Virginia fue detectado en las aguas territoriales rusas en el área de la isla de Urup, perteneciente al archipiélago de las Kuriles, donde la Flota del Pacífico estaba llevando a cabo ejercicios.
Los militares rusos transmitieron a la tripulación del submarino un mensaje para que salieran a la superficie, pero la demanda fue «ignorada». En consecuencia, «de acuerdo con las pautas para la protección de la frontera estatal», la fragata Márshal Sháposhnikov «utilizó los medios apropiados», tras lo cual el submarino estadounidense «abandonó las aguas territoriales de Rusia a máxima velocidad».
Desde el ministerio adelantaron que «los barcos de la Flota del Pacífico continúan los ejercicios planificados» y precisaron que el agregado de Defensa en la Embajada de EE.UU. en Moscú fue convocado en relación con el incidente.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
