Opinión
Estudiantes y fiambreras
Acabo de leer en la prensa que a los chicos que vayan a la escuela con la comida de casa, posiblemente por no poder pagar los menús escolares, piensan cobrarles en algunas comunidades autónomas la friolera de 3,80 euros diarios, en concepto de “vigilancia y desgaste de material”: mesas, microondas para calentar los alimentos, etc. En resumen, unos ochenta euros mensuales, que multiplicados por nueve meses del curso académico, hacen un total de más de setecientos euros anuales. Y eso por un solo hijo, que habrá familias con dos o más niños en edad escolar.
¿Qué nos está pasando? Somos incapaces de reducir el gigantesco estado autonómico, que amenaza con hundir lo que queda de España, o suprimir parte de los centenares de miles de cargos políticos, muchos de ellos absolutamente innecesarios, pero no tenemos reparo alguno en seguir esquilmando a las clases sociales más desfavorecidas, aquellos que subsisten con cuatrocientos euros mensuales, o que, incluso, carecen de ingreso estable alguno, pues han agotado las prestaciones del desempleo, y aún no pueden jubilarse.
El menú escolar en la mayoría de las comunidades autónomas oscila entre los cinco o seis euros diarios, por lo que la diferencia entre comer en la escuela o llevarse la fiambrera –me niego a llamarla tupper, como hacen los pijos- es realmente escasa. Y si estas familias no pueden pagar el menú escolar, tampoco podrán abonar la nueva tasa.
¿O es que pretendemos que estos niños más desfavorecidos no coman, para evitar tener que hacer ese desembolso?
En lugar de ampliar las becas de comedor, para dar cobertura a todas las familias desfavorecidas, con preferencia para las españolas, dicho sea de paso, se pretende cobrar a quienes no pueden hacer frente al recibo mensual del comedor escolar, por unos gastos y servicios muy inflados, y que no se corresponden con el gasto real y objetivo.
Creo que todos entenderíamos el cobro de una tasa reducida, por ejemplo un euro diario, por la vigilancia, limpieza, gasto de energía eléctrica, microondas, etc., pero de una manera testimonial, para que los padres participen de alguna manera del coste real y efectivo de las instalaciones escolares. Pero establecer costes más elevados creo supone un enriquecimiento injusto de las administraciones públicas, a costa de los más débiles de nuestra sociedad.
En Aragón, la comunidad donde vivo, el menú escolar es de los más caros de España: seis euros con ochenta y tantos céntimos diarios, lo que supone unos ciento cincuenta euros mensuales. Mientras tanto los diputados autonómicos y personal del parlamento aldeano comen en el restaurante de las Cortes de Aragón un menú que es prácticamente a la carta, dada la variedad existente, por sólo tres euros… Lógicamente está subvencionado por nuestros bolsillos. Para eso si hay dinero, pero no para ayudar a las familias necesitadas. ¿Qué mierdocracia es está…?
Abogado y escritor.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso
«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

Carlos
06/06/2019 at 14:59
Informaciones como esta me revuelven las tripas…
Hoy leo en la prensa aragonesa que LOS HIJOS DE INMIGRANTES, Y LOS PROPIOS INMIGRANTES, podrán estudiar GRATIS TOTAL EN LA UNIVERSIDAD PÚBLICA DE ZARAGOZA, sí, esa que mantenemos con nuestros impuestos.
¡Pero si sus hijos o los míos quieren estudiar una carrera, tendremos que pagar una matrícula universitaria CADA DÍA MÁS CARA!
Disfruten de lo votado. Lo merecen…