Internacional
Fracaso total de la serie de Greta Thunberg en la BBC: perdió el 55% de la audiencia regular en su primer programa
[L]a activista climática adolescente proveniente de Suecia, Greta Thunberg, quien fue alzada en popularidad por la izquierda y múltiples organizaciones mundiales que buscaban una cara “amigable” para esparcir su mensaje anti-capitalista, acaba de recibir un duro revés en su carrera mediática.
A pesar de haber recibido el apoyo explícito de la ONU, del presidente de Estados Unidos Joe Biden, del Papa Francisco, y de los magnates Bill Gates y George Soros, su imagen pública no para de caer.
Este 12 de abril se lanzó una mini-serie producida por el canal estatal inglés BBC, llamada “Greta Thunberg: Un Año para Cambiar el Mundo”, donde se muestra en formato documental la militancia de la joven activista a lo largo de sus viajes por el mundo entre agosto del 2019 y agosto del 2020.
En los viajes televisados, Greta viajó por Suecia, Estados Unidos, Chile, España y Suiza, donde participó del Foro Económico Mundial y dio un popular discurso donde con cara de disgusto y un discurso guionado atacó a los productores agropecuarios que le dan de comer a 7 mil millones de personas en todo el mundo por no cuidar el medioambiente como ella quiere.
A pesar de la popularidad que supo tener esta figura del globalismo progresista, su documental fue un fracaso rotundo. De acuerdo con las cifras de audiencia que publica Overnights.tv, la serie de Greta tuvo 55% menos televidentes en su primer programa respecto a la audiencia que suele tener regularmente el canal en esa franja horaria.
En el año 2019, la revista global TIME Magazine la eligió a Greta Thunberg como la persona del año, haciendo todo lo posible para confrontarla con el entonces presidente Donald Trump y el mandatario brasileño Jair Bolsonaro.
Pero esta fama artificial no fue convalidada por la audiencia, quien le dio una calificación de 4/10 en promedio al primer capítulo y abandonó el show para ver otros programa en la franja nocturna del prime time del lunes.
Mientras que desde el lado de Greta Thunberg, cuya figura influye a muchos grupos juveniles que la ven como una inspiración en la cuestión del cambio climático, aseguran que el programa “no es para todos” y que “llega a donde tiene que llegar”.
Los próximos episodios de la serie no serán publicados en el mismo horario (lunes 9 p.m.) si no que la BBC decidió moverlos al “Dia de la Tierra”, el 22 de abril, cuando se publicarán todos los programa restantes juntos, con el objetivo de sacarse de encima este impopular documental y ver si se puede exprimir un poco más el sentimiento ecologista en esa importante fecha.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
