Europa
Francia rebaja a 10 el número de fallecidos por las inundaciones del sur

Las autoridades francesas rebajaron a diez el número de víctimas mortales por las inundaciones registradas la pasada madrugada en el departamento de Aude, en el sur del país, tres menos de las anunciadas anteriormente.
El primer ministro francés, Édouard Philippe, se trasladó al lugar de los hechos y aseguró que «aunque en un primer momento se creía que el número de víctimas era de 13, ahora se ha quedado en 10».
El jefe del Gobierno, que provisionalmente se ocupa también de la cartera de Interior, se refirió a las fuertes lluvias como «un fenómeno excepcional», «más brutal e intenso» que la crecida que afectó al río Aude en 1891, la más catastrófica de la que se tenía noticia.
Una portavoz de la Prefectura declaró que una persona se encuentra además desaparecida y 8 resultaron heridas con carácter leve.
Philippe se refirió a los «daños materiales muy importantes» que se han registrado en diversas ciudades y pueblos.
El más afectado fue Trèbes, donde cayeron casi 300 litros por metro cuadrado, aunque en otros lugares se registraron hasta 350 litros.
Según las informaciones ofrecidas por Protección Civil, la localidad más afectada fue Trèbes, donde el río Aude experimentó una crecida de casi siete metros.
Alrededor de 1.000 personas, de los 1.800 de la localidad de Pezens, al noroeste de Carcasona, fueron evacuadas con carácter preventivo ante el riesgo de que una presa se desbordara.
El portavoz del Ministerio del Interior, Frédéric de Lanouvelle, señaló en la emisora «France Info» que hay 740 bomberos y militares movilizados, así como siete helicópteros.
El primer ministro, Édouard Philippe, que ejerce de forma interina las funciones de titular de Interior, indicó a la prensa que viajará a la zona para «aportar todo el apoyo del Estado a las víctimas».
El frente de lluvia se traslada esta tarde hacia el departamento de Hérault, con capital en Montpellier, según los servicios meteorológicos, que advierten de que hasta que finalice el martes el fenómeno de gota fría en la región, en algunos puntos se podrían acumular hasta 400 litros por metro cuadrado.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






