España
Francisco Vázquez: «Se gobernará con partidos que votaron ‘no’ a la Constitución y que quieren otras dictaduras»
Francisco Vázquez, exalcalde socialista de La Coruña y exembajador en el Vaticano, alza la voz y señala que “estamos asistiendo a algo muy grave. La primera manifestación del totalitarismo, que es la apropiación del relato histórico, la imposición de la mentira frente a la verdad”. Así de claro se refiere a lo que está ocurriendo en España y las negociaciones que está llevando a cabo Pedro Sánchez para gobernar.
Vázquez muestra su preocupación por lo que está haciendo el PSOE “por esa venda en los ojos que se quieren poner intentando ocultar. Se está formando un Gobienro con los partidos y grupos políticos que quieren destrozar esta Constitución, este sistema social, económico y político en el que vivimos en España desde hace 40 años. Y quieren romper la unidad de España”.
Como socialista, Francisco Vázquez lamenta el rumbo que está tomando su partido, “es algo incomprensible, algo que excede al raciocinio más elemental y en el que para disgustos de muchos de nosotros está siendo protagonistas principal este PSOE. Y digo esto con todas sus consecuencias, es decir no es el PSOE, es otra cosa muy distinta y muy diferente que con esas siglas hoy dirige Sánchez y otra serie de personas pero que nada tiene que ver con los fines, el proyecto y como modelo de sociedad que ha defendido históricamente el PSOE en el que por ejemplo milité yo, Alfonso Guerra y encabezó Felipe González”.
Señala el exalcalde de La Coruña que “lo que hay que hacer es poner la verdad en primera línea, y es que hoy se va a gobernar curiosamente con los partidos que en su día votaron ‘no’ a la Constitución. Aquellos que querían que la dictadura de Franco fuera sustituida por otro tipo de dictaduras: el bloque nacionalista gallego, ERC, la abstención traidora del PNV que se había comprometido a apoyarlo, de todos los procedentes de Podemos… Esos defendieron que no a la Constitución porque ellos querían otro modelo de sociedad”.
“Y 40 años después van a conseguir sus objetivo de la mano de uno de los grandes pilares de la Constitución y de la transición democrática que no es otro que el PSOE, porque Sánchez está deslegitimando lo que hizo el PSOE de González y de Guerra”.
Recuerda Francisco Vázquez que lo que está sucediendo con su partido “es consecuencia de muchos años de una deriva ideológica que ha habido en el PSOE desde la etapa que encabezó Zapatero en la que se estableció una serie de alianzas con partidos independentistas y además hubo una clara deriva hacia la alianza como sucedió en autonomías, Ayuntamientos y diputaciones con partidos de corte comunista populista que tenían como modelo dictaduras como la de Venezuela o dictaduras teocráticas como la de Irán, hasta llegar hasta esa aberración de Navarra en la que se pactó con un partido terrorista, un partido en el cual militan y dirigen muchas personas que han asesinado incluso a militantes socialistas”.
Sobre el conflicto de Cataluña y las famosas “líneas rojas”, Francisco Vázquez matiza que “la línea roja ya es hablar con ERC, no el contenido de la conversación. Simplemente sentarse en la mesa con quien ha protagonizado un golpe de Estado hace un año, que tiene a sus dirigentes en la cárcel, con un partido cuya acción política ha sido calificada por los tribunales como un acto de sedición cuando no de rebelión y con un partido que propugna la ruptura de España”.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
