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Opinión

Frankenstein II y despedida de Irene Montero. Por Jesús Salamanca Alonso

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«La ciudadanía ha empezado a lavar la cara de todo lo cutre que nos llegó desde Podemos y desde Izquierda Hundida»

Tres meses y medio para formar Gobierno. Ya les vale. Primero nos entretuvo Feijóo con no se sabe qué, pues era manifiesto que no podía formar Gobierno; algunos grupos huían de VOX como la sociedad española ha huido de Podemos y otras zarandajas al más puro estilo del «grupo de la tarta». Después del «gallego sabio» ha sido el felón y mentiroso de Moncloa quien se ha regodeado en la espera, sin dar explicaciones y dando cada paso desde el ocultismo al que nos tiene acostumbrados. No ha dejado de mimar a PNV, manosear a Puigdemont y bendecir a golpistas e independentistas. Ha logrado su objetivo, no sin fuertes discusiones con la Casa Real.

Y por fin, hoy se ha celebrado el primer Consejo de ministros del Ejecutivo del mentiroso, Sánchez. Nuevos ministros y ministras, incluso algunos muy mal educados con las personas que abrían las puertas a cada uno a su llegada. Ha habido de todo, como en alfarería. Verdad es que algunos miembros del Ejecutivo precisan de un tiempo reeducándose en el colegio. ¿Como era mujeres las de la apertura no merecen respeto y reconocimiento? Pues decía el felón que su Gobierno era el más feminista de cuantos habían existido. Y yo digo: sí, de boquilla y conveniencia.

El chiste del día ha estado en cómo se ha plagiado la redacción de la futura ley de Amnistía, que no tiene garantías de salir adelante, con un artículo del Código Penal. Y todo para salvar a los golpistas y terroristas de Cataluña como son  los Comités de Defensa de la República (CDR). No sé cómo acabará este mastodóntico organigrama del Ejecutivo con 22 ministerios; varios de esos no tienen sentido porque las CC.AA. tienen transferidas las competencias.

En fin, exceso de gastos, inútiles asesores, abundantes favores retribuidos y millones a decenas que no aparecen.  Fondos Europeos desaparecidos a conciencia. Ya verán cuando se investiguen y analicen los gastos del Ministerio de IGUAL-DA por parte del Tribunal de Cuentas. No piensen que Irene Montero se ha ido del todo; los tribunales no le van a pasar ni una tras demostrar que ha sido una pésima seudolegisladora, inútil gestora y mediocre repartidora de dinero del Erario Público a chiringuitos de todo tipo, siempre procomunistas y probolivarianos.

Vuelve a estar sola. No ha habido encuesta donde no apareciera como la más incompetente o despreciada del macabro Ejecutivo que formó Sánchez en víspera de la pandemia. Lo mejor que ha podido hacer el «doctor cum fraude» es prescindir de un personaje odioso, soberbio, engreído, chulesco, caricaturesco, bobalicón y paleto. Al menos, tanto ella como la «niña de la curva», nos han servido para la mofa, el entretenimiento y el artículo fácil. La historia ni siquiera se acordará de ellas, ni del ridículo y torpe Garzón. Ni han dado la talla, ni han sabido estar a la altura de las circunstancias. Llegaron de mala manera y se han marchado llorando. Llegaron a pensar que la alfombra roja era de su propiedad, el Falcon para salir de excursión a New York y el ministerio creían que lo iban a heredar como patrimonio personal. ¡Vaya fraude de ministras! Sabido es por qué llegaron al Ejecutivo del felón, en el que nunca debieron aterrizar para solo medrar.

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El primer día de Gobierno Frankenstein II y ya se ha vuelto loca la mugre. La TVEspantosa y las cadenas vendidas al poder y llenas de sobones, siempre malhumorados, montan alharacas y aplauden como focas. Los medios de manipulación y desinformación al servicio del mentiroso «cum fraude» encienden las luces de colores por haber servido de muro a la llegada de la derecha. Callan y callan y vuelven a callar ante los problemas que desde el primer día tiene encima el nuevo Ejecutivo más los que crearán expertos en ello como Óscar Puente, Mónica García, exlíder de «Hamás Madrid» (ahora sabrá lo que vale un peine porque jamás construyó nada y su trayectoria política la basó en el insulto, el fraude y el latrocinio), la ministra palestina, antisemita y admiradora del terrorismo de Hamás, Sira Rego… Algunos llevan los problemas y la bronca consigo. Al tiempo.

«Nos ha echado del Gobierno Pedro Sánchez», afirmó Irene Montero con la cara avinagrada y de seta que en ella es habitual. Llegó de forma chulesca, se mantuvo por lo que todos sabemos y no ha sabido marcharse. Es inevitable que la ciudadanía comparará a la que vuelve «sola y borracha a casa» con la nueva ministra vallisoletana y encontraremos un abismo entre una y otra: si hasta ayer teníamos una ministra de IGUAL-DA, penosa, odiosa, soberbia y despreciable, ahora comprobaremos que tenemos a una señora equilibrada y con buen talante. Desde Pucela se aportará lo que no se aportó desde Galapagar. Ha llegado en silencio y sabrá marcharse cuando llegue el momento. Lo ha demostrado en el Ayuntamiento pucelano y en las Cortes de Castilla y León. Si ese cambio lo hubiera hecho el felón de Moncloa hace tres años, hubiera ganado decenas de batallas inútiles en las que se metía la «ratita» de los cumpleaños del ministerio.

Conociendo a la nueva ministra de Igualdad, Ana Redondo, estoy convencido de que habrá sentido vergüenza ajena cuando la «exmarquesa» le dijo aquello de «no estés nunca sola y ten cuidado con los hombres de 40 y 50 años, amigos de Pedro Sánchez». ¿Cree el ladrón que todos son de su condición? Hasta en la despedida soltó bilis y odio, regó el escenario de soberbia y mostró su acomplejada e insegura personalidad, que tanto daño le hará si no aprende a cultivar la humildad. Deberá empezar por ser una mujer de una pieza, en vez de serlo solo de medio mandil.

Irene no se va con las manos vacías. Durante dos años le va a quedar el 80% de lo que cobraba, tanto a ella como a su cuchipanda de la tarta y aventuras varias. Y cuando cumpla la edad de jubilación le quedará una pensión vitalicia por haber estado cuatro años al servicio del Estado, como les sucede a los diputados y «diputeros». Otra de las injusticias que los políticos no están dispuestos a arreglar, ni a suprimir. Es una forma de latrocinio encubierta, pero legal, como hay tantas.

Nos vamos a librar del «todos, todas y todes», además de otras muchas tonterías tan habituales en ella. Ni siquiera estaba preparada para asumir la responsabilidad de sus muchos y frecuentes errores. La culpa nunca fue de ella sino de los demás: jueces, fiscales, ministros, compañeros, colaboradores, etc. El descontrol ministerial y la malversación es una característica de su ministerio, además del enchufismo y el desaforado chanchullo mediático. Al tiempo.

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Bienvenida sea su marcha. Tanta paz lleve como tranquilidad deja. Pero que cierre la puerta y apague la luz. La ciudadanía ha empezado a lavar la cara de todo lo cutre que nos llegó desde Podemos y desde Izquierda Hundida.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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