España
Gana el Frente Popular

Se cumplieron los peores pronósticos. La división de la derecha ha sido letal para el Partido Popular, cuyo hundimiento en las urnas supera con creces el fuerte crecimiento de Ciudadanos y a la discreta irrupción de Vox, cuya presencia en la carrera únicamente ha servido para movilizar a la izquierda. El escenario que dibujan las elecciones nos aboca a un frente popular integrado por PSOE, Podemos y ERC, del que solo cabe esperar que conduzca a España a una crisis de magnitud incalculable.
Nos esperan días sombríos. Si el líder de los socialistas hubiese demostrado tener algún principio, cabría confiar en que pusiera reparos a pactar con un partido lanzado al monte del independentismo, crecido, eufórico, dirigido por un presunto delincuente acusado de rebelión en Supremo y socio del filoetarra Bildu en la papeleta europea. Dado lo que sabemos de él, es prácticamente seguro que se plegará a sus exigencias, se comprometerá a indultar a los golpistas y retorcerá la Constitución hasta donde haga falta, con tal de repetir mandato. Le ayudará en la tarea un Pablo Iglesias experto en negociar acuerdos en la cárcel, que se salva de un batacazo monumental, con pérdida de 29 asientos, porque sus mermadas huestes resultan indispensables para satisfacer las ansias de poder del vencedor de la noche.
Matemáticamente sería posible otra fórmula, desde luego. Si Rivera se desdice de sus promesas, si la dirección de Ciudadanos se envaina su compromiso y sale al rescate de Sánchez, sus diputados sumarían una mayoría holgada. ¿Se inmolará el partido naranja con la excusa de evitar males mayores? ¿Tirará su credibilidad a la basura apelando al patriotismo? Yo misma pregunté a Rivera por esa posibilidad hace unos días y él la negó rotundamente. El dilema en todo caso está ahí y las presiones para que se desdiga van a ser inmensas. Tan fuertes al menos como el peligro en el que pondría el futuro de su formación en caso de ceder a ellas, ahora que su proyecto reformista liberal ha demostrado ilusionar al doble de españoles que en 2016 y toca con los dedos la posibilidad de sobrepasar a un PP desarbolado, al que ayer venció en Andalucía.
Y es que si los naranjas se enfrentan a una alternativa diabólica, Pablo Casado debe lidiar con un fracaso estrepitoso. El PP queda reducido a la mitad de su representación parlamentaria, en un proceso que recuerda al que llevó a la extinción de UCD y ya ha levantado las primeras voces pidiendo la sustitución de su líder por una gestora. Los tremendos errores cometidos en la etapa de Rajoy, empezando por la brutal presión fiscal infligida a las clases medias y siguiendo por la falta de firmeza ante el desafío separatista catalán o la asunción de los repugnantes cambalaches negociados por Zapatero con ETA, se han visto agravados por una lectura errónea de los resultados andaluces y pasan ahora una factura muy superior a la prevista. En aquellos comicios no ganaron los populares, sino la abstención socialista, por bonito que pareciera el espejismo. Movilizada esa izquierda dormida, ha llegado el hundimiento. Un hundimiento que no compensa ni remotamente un resultado de Vox mucho más discreto de lo que ellos mismos esperaban y airearon con eficacia durante toda la campaña los agitadores del voto del miedo, empezando por ciertos institutos de encuestas. Vox se ha quedado en muy poca cosa. Veinticuatro escaños inútiles para otra misión que la de servir de espantajo, si bien es verdad que, en el escenario que se perfila, tienen margen para crecer en el desastre que se avecina.
España
¡Al fin! VOX trata al PSOE Azul (Antiguo PP) como se merece y advierte: serán «el doble de exigentes» y acusa al PP de «patrocinar guerras sucias» contra Vox

El líder de Vox reclama a los populares negociaciones «serias, sin prisas, con medidas concretas» y plazos y garantías de cumplimiento: «No son de fiar»
Santiago Abascal ha ofrecido este lunes una declaración ante los medios de comunicación en la que ha acusado al PP y al PSOE de atacar de forma «permanente» a Vox con «mentiras e insinuaciones» y en concreto a los populares de «patrocinar guerras sucias» contra su formación. Y ha advertido a Alberto Núñez Feijóo de que en las negociaciones, que ahora parece que han quedado en stand by, después de la investidura fallida de María Guardiola y la falta de acuerdo en Aragón para la Mesa de las Cortes, Vox será «el doble de exigente» porque en las urnas los ciudadanos han pedido el doble de Vox.«Después de este maratón de elecciones,(…) podemos concluir que Feijóo ha cometido un grave error impidiendo que se llegasen a acuerdos con Vox tanto en Aragón como en Extremadura que fuesen parecidos a los del PP de la Comunidad Valenciana», ha sostenido Abascal. «Si el PP convocó esas elecciones para no aceptar las exigencias de vox y los extremeños y aragoneses han dicho que quieren el doble de exigencias, nosotros vamos ser el doble de exigentes», ha asegurado.Según ha expresado el líder de Vox, hay un «Gobierno criminal» enfrente y mientras un PP al que ve «absolutamente incapaz» de romper con Pedro Sánchez y de presentar una moción de censura contra él. Y cree que ambos están empeñados en «acabar» con su partido. «Son incapaces de debatir con nosotros sobre los problemas reales de las políticas que han aprobado desde hace décadas y que han impulsado desde Bruselas», ha criticado.
En este contexto ha indicado que es «muy difícil» entablar conversaciones para que haya un acuerdo con el PP y ha reclamado a los populares entablar «negociaciones serias, sin prisas, con medidas concretas» asociadas a presupuestos para poder acometerlas y con plazos y garantías de cumplimiento. «No son de fiar», cree Santiago Abascal.El líder de Vox ha hecho estas declaraciones desde el Parador de Gredos, tras una reunión con el Comité Ejecutivo Nacional, el Comité de Acción Política, los portavoces nacionales y los portavoces autonómicos.Una reunión que se produce a pocos días de las elecciones de Castilla y León, donde a partir de la semana que viene todo apunta a que tendrán que sentarse a hablar con el PP, y tras unos días de tensión a nivel interno, con la reciente expulsión definitiva de Javier Ortega Smith del partido y la apertura de expediente disciplinario a José Ángel Antelo. Ortega Smith este mismo lunes ha anunciado una denuncia contra la Ejecutiva de Vox por la «filtración» de su expediente de expulsión, y recursos contra su expulsión. Y Antelo ha pasado al grupo mixto en la Asamblea de Murcia.Abascal no ha aludido a ninguno de los dos, ya se pronunció al respecto la semana pasada y zanjó: «Nadie está obligado a estar en Vox. Quienes están en Vox están obligados a respetar las normas internas de Vox, sea el presidente o el último afiliado, y eso va a seguir siendo así».Respecto a las «mentiras, demonización y guerra sucia» contra su partido que achaca a Ferraz y a Génova, ha instado al PSOE y al PP a que «pierdan toda esperanza de destruirnos o de pararnos». «Tenemos el apoyo creciente del pueblo español».






