Opinión
Garabatos en las tumbas
Un cretino autoconsiderado artista, aunque de escasa o nula proyección, se volcó anteayer sobre la sepultura de Franco para pintar lo que él consideraba una paloma de La Paz y unas palabras alusivas a la libertad, que no sé, en verdad, si llegó a escribir, pero que en el aire o en la losa quedaron. El sujeto, con algunas «performances» extemporáneas a sus espaldas, dijo haber realizado dicho vandalismo con el ánimo de «ayudar a la reconciliación de todos los españoles». Bien. Fue detenido, puesto en libertad y algún día puede que responda de su acción ante algún juez. De estar en vigor la legislación que pretende impulsar el tándem PSOE-Podemos, al sujeto en cuestión le darían una beca para cursar estudios de escultura en la misma Francia, pero de haber realizado la acción contraria en la estatua que Largo Caballero -el «Lenin español»- tiene en la Castellana, escribiendo cualquier cosa acerca de los españoles y su entendimiento, al gilipollas en cuestión le caería la mundial.
La acción de este pobre tonto es la primera profanación manifiesta -más allá de lo que murmulle cada uno de los que se plante delante de la losa que sepulta a Franco- que se produce en cuarenta años en la Basílica del Valle de Los Caídos. Me consta que muchos albergaron sentimientos muy contrarios a los que inspira esa tumba, pero en virtud del progreso de los tiempos, se limitaron a expresarlo en privado y no a abalanzarse sobre la sepultura de su enemigo. Muchos más apostaron por superar escenarios perfectamente olvidables y escribieron páginas de reconciliación admirables: cesó el pasado, que lo analicen los historiadores, que nos pregunten lo que quieran, pero vamos a vivir sin la asfixia del enfrentamiento permanente.
Desde la llegada de la teoría revisionista de Rodríguez Zapatero, según la cual había que volver al maniqueísmo de los buenos y los malos, creció en España el rebrote del guerracivilismo y de la reactivación de todas las revanchas pendientes. Así se ha dado el caso de que un imbécil que tenía apenas cinco años cuando murió Franco, se sienta en la obligación de ajustar cuentas con el pasado y actuar en pos de la «reconciliación», tal como señalaba un poco más arriba.
Los españoles, habría que decirle al sujeto, actuaron en la segunda década de los setenta con una extraordinaria generosidad al objeto de superar pendencias antiguas para poder trabajar mirando al futuro, empezando por los comunistas, que dieron una lección de patriotismo y realismo sin precedentes, aguantando provocaciones -y asesinatos- y aceptando Corona y Bandera con tal de caminar hacia la concordia y la democracia. Resulta sorprendente que ahora, cuarenta y tres años después de que se enterrara a aquél señor bajo una losa de cientos de kilos, un gobierno dedique sus horas a tensionar a la población y a hacerle creer que su verdadero problema reside en que una momia determinada repose en un mausoleo a cincuenta kilómetros a de Madrid.
Sorprendente, a su vez, que dedique sus esfuerzos diplomáticos a que el Vaticano impida enterrar ese cuerpo en una cripta familiar en una iglesia de la capital. Y sorprendente también que quiera hacer creer a todos que el franquismo -el movimiento que albergaba a los seguidores de aquél señor- sigue vivo en las esquinas y que el enemigo solo podrá ser vencido disolviendo sus cenizas y haciéndolas desaparecer. Franco no es el problema de España, desengáñense los nostálgicos del antifranquismo tardío. El problema de España está en la izquierda que lo desentierra, que improvisa cómo hacerlo, que no tiene calculado plan alternativo alguno y que insiste, de forma machacona, en considerarnos a todos tan idiotas como los que están dispuestos a gastar pintura en garabatear la tumba de personas de las que nadie se acuerda.
España
«La ceja» corrupta de la PSOE: El juez señala la intervención de Zapatero en operaciones de oro, petróleo, acciones y divisas
El expresidente del Gobierno está citado en la Audiencia Nacional el 2 de junio como investigado por tres delitos
José Luis Rodríguez Zapatero tenía una «intervención directa» en operaciones internacionales «de alto valor económico». Entre esas operaciones se insertan las relativas a productos petrolíferos, de oro, acciones y divisas. La trama presuntamente liderada por el presidente del Gobierno, citado a declarar el próximo 2 de junio como imputado, operaba tanto en España como en el extranjero. Tenía contactos con autoridades y operadores económicos de Venezuela, China y Emiratos Árabes Unidos, según el auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama. El exdirigente socialista niega haber hecho gestiones a favor del rescate de Plus Ultra, aunque las intervenciones telefónicas a los directivos de la aerolínea le mencionan de forma constante.
Calama atribuye a Zapatero el liderazgo de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» cuya finalidad «es la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra». El magistrado imputa al expresidente del Gobierno tres delitos: tráfico de influencias, pertenencia a organización criminal y falsedad documental.
«La operativa de la red presenta rasgos comunes: (creación de documentación ficticia (contratos, facturas, informes), coordinación digital constante mediante correos electrónicos, mensajería y archivos compartidos, canalización de fondos a través de sociedades sin actividad real, ocultación deliberada de la documentación contable y fiscal, uso de administradores testaferros, e intervención directa de José Luis Rodríguez Zapatero en operaciones internacionales de alto valor económico, como las relativas al petróleo, oro, compraventa de acciones o divisas», señala el auto.
Los pagos a Zapatero
El juez insiste en que los indicios recabados muestran que los clientes de la red, entre los que se encontrarían Plus Ultra y dos de las empresas registradas este martes, Inteligencia Prospectiva y Softgestor, abonaban cantidades significativas por «servicios de asesoría inexistentes». Estos fondos redistribuidos al entorno de Zapatero, como su amigo Julio Martínez Martínez y las empresas de sus hijas, Whathefav. Calama cifra en casi dos millones de euros la cantidad obtenida de forma ilícita.
Las comunicaciones intervenidas revelan que la red actuaba tanto en España como en el extranjero, manteniendo contactos con autoridades y operadores económicos de Venezuela, China, Emiratos Árabes Unidos, pero también de otros países, con el objetivo de influir en decisiones administrativas o facilitar operaciones comerciales de gran escala.
La correspondencia entre Julio Martínez Martínez y Domingo Arnaldo Amaro Chacón, de Inteligencia Prospectiva, confirma que este último es cliente de la red organizada. La empresa actuaría como vehículo de pago de servicios prestados por la trama. Las comunicaciones intervenidas revelan que el empresario venezolano y el presunto testaferro de Zapatero mantienen una relación mercantil continuada desde al menos septiembre de 2021, vinculada a operaciones internacionales de alto valor económico a las que se refiere Calama en su auto de 85 páginas.
En esas conversaciones, Amaro Chacón remite a Julio Martínez Martínez cartas de intención dirigidas a la Oficina del presidente Zapatero, lo que evidenciaría la conexión directa entre Inteligencia Prospectiva, su administrador y la red organizada para el ejercicio de influencias. La secuencia de comunicaciones muestra que el empresario venezolano actúa como intermediario en operaciones internacionales, mientras que Inteligencia Prospectiva se utiliza como canal financiero para efectuar pagos a Análisis Relevante y otras sociedades del entramado.
Fondos extranjeros
La Oficina Nacional de Investigación del Fraude (ONIF) sostiene que Inteligencia Prospectiva es una sociedad instrumental, cuya función es introducir fondos en España y redistribuirlos mediante contratos ficticios de asesoría. La empresa realizó pagos a Whathefav y Gate Center, entidades vinculadas directamente a Zapatero. Según el auto, esto «refuerza la hipótesis de que la sociedad forma parte del circuito económico de la red organizada, actuando como punto de entrada de fondos extranjeros y como nodo de redistribución hacia los beneficiarios finales».
Calama señala que de los mensajes analizados se desprende que, para acceder a la operativa de compraventa de petróleo en Venezuela, era necesario solicitarlo a la red presuntamente liderada por Zapatero mediante la preceptiva carta de intenciones o Letter of Intent (LOI). Los interlocutores revelan que desconocen el tipo de crudo que van a adquirir (que precisarán con posterioridad), al señalar que «necesitan la información sobre qué producto se hace la carta de intención». Estos identifican a la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, a la que denominan La Dama, como la persona que controla la asignación de los buques.
«La Dama es la que maneja la asignación directa de los barcos». Finalmente, remiten la LOI en la que constan los datos de contacto de Zapatero y la dirección postal designada para su envío. «Ello evidencia el modo de proceder y pone de manifiesto la participación e influencia determinante» del expresidente del Gobierno, quien «dispone de acceso directo a personas situadas en los más altos niveles de responsabilidad política». Delcy Rodríguez fue ministra de Economía y Comercio de Venezuela entre septiembre de 2020 y agosto de 2024 y desde ese momento hasta el pasado marzo, titular de la cartera de Hidrocarburos.
Los interlocutores insisten en las comunicaciones intervenidas en que se trata de «una empresa que depende del Partido Comunista Chino», que revela la implicación o participación de actores de relevancia estatal en la operativa del negocio, reforzando la conclusión de que la actividad descrita trasciende con mucho el ámbito propio de una transacción mercantil ordinaria. El auto subraya que Gate Center, un think tank sin ánimo de lucro creado en Madrid en 2022, recibió 266.200 euros de Inteligencia Prospectiva mientras Zapatero era presidente de su consejo asesor.
