Opinión
General de División Juan Chicharro:» Jamás renunciaremos a lo que establecen nuestros estatutos, ni a dejar de honrar el nombre de Francisco Franco»

[sc name=»li1″ ]Andan enzarzados nuestros políticos con sus opiniones sectarias a propósito de las declaraciones que Pablo Iglesias ha expresado sobre la democracia española, a la que tilda de incompleta.
Tiene razón el líder de Podemos, desde su perspectiva, claro, porque lo que a él le gustaría es una democracia popular marxista en la que él como líder supremo determinara quien puede opinar y qué. Sorprende, sin embargo, que la respuesta del sector socialista de su Gobierno le corrija y matice quitándole la razón. Sorprende esa aseveración porque ese PSOE, al mismo tiempo que le contradice, impulsa en el Congreso una Ley denominada de Memoria Democrática mediante la cual pretende no sólo revertir y tergiversar nuestra historia reciente sino al mismo tiempo callar a quienes defienden una visión distinta de la suya defendiendo lo que Franco significó para España. Pretenden incluso establecer nada menos como delito lo que denominan “ apología del franquismo “.
Así, sin más, y se quedan tan frescos saltándose a la torera varios artículos de la Constitución española. En concreto los referidos a la libertad de expresión, de pensamiento y de igualdad ante la Ley. Es evidente que de salir adelante esta ley, a todas luces inconstitucional, esta Fundación Nacional Francisco Franco tendrá los días contados por lo que defiende y por su nombre. Es así que no son pocas las voces bien intencionadas que nos aconsejan estrategias que puedan hacer difícil esa pretendida ilegalización, bien modificando el nombre de la misma o transformándola en otra similar mediante la modificación de los actuales estatutos o a través de una complicada ingeniería legal que permitiera su supervivencia.
Algo así como “ mismos perros con distintos collares”; de hecho fue lo que hace varios años se hizo en parte, modificando los estatutos para adaptarlos a la vigente Ley de Memoria Histórica, pero manteniendo, por supuesto, la claridad y transparencia de nuestra razón de ser sin tapujos.
Pues bien, ya anuncio que en esta ocasión no va a suceder lo mismo. No veo razón alguna para renegar para nada del nombre de Francisco Franco ni de nuestro derecho a defender lo que significó. A nosotros no nos gusta en absoluto que haya Fundaciones que lleven el nombre de quien fuera Presidente del Consejo de Ministros de la República, Largo caballero, mientras se asesinaba a miles de inocentes en Paracuellos del Jarama o de Juan Negrin , Ministro de Hacienda, responsable de la apropiación y traslado a Rusia del 70% de las reservas de oro del Banco de España pero reconocemos que desde una perspectiva histórica haya quien así lo desee.
No, en ningún caso renunciamos a mantener el nombre de Francisco Franco en esta Fundación ni nuestro derecho a difundir, promover e incentivar el conocimiento del pensamiento, memoria y legado del Caudillo. Por supuesto que si llega el momento en que por aplicación de esa posible Ley se procediera a instar a la ilegalización de nuestra Fundación será el momento de acudir a los tribunales de justicia si es que para entonces aún subsiste la precaria separación de poderes en nuestro ordenamiento político.
Y es al hilo de esto que también muestro mi incomprensión cuando veo que quienes de buena fe defienden la no demolición de tantas cruces, como estamos viendo en los últimos años, apelan a que no tienen significado “franquista” alguno, que es precisamente la razón alegada por los talibanes socialistas y comunistas para su demolición por más que su razón última sea el ataque a la religión católica. A ver, por supuesto que la Cruz, símbolo por excelencia del cristianismo, está muy por encima de la identificación con Franco y su régimen pero negar que para aquellos que lucharon con él contra la barbarie comunista esa identificación no existió es negar una realidad. Claro que Franco y consecuentemente su régimen se identificaron con la Cruz, unos de los símbolos principales de la ideología del bando nacional y del régimen político que sustanció.
Sí, ya sé que la lucha en la política al igual que en la guerra requiere a veces la utilización de artimañas para no perder baza en ella pero estamos ante una situación en la que ya está bien de ceder en lo fundamental.
Lo dicho : jamás renunciaremos a lo que establecen nuestros estatutos que no vamos a cambiar ni a dejar de honrar el nombre de Francisco Franco.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






