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Opinión

Gobierno de Sánchez en almoneda. Por Jesús Salamanca Alonso

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«Miedo me da que, las ayudas prometidas por el mentiroso Sánchez a los valencianos, no lleguen cuando deben, como no llegaron las del volcán».

«Me gustaría saber cuántos diputados hay en la sala», preguntó Juan Carlos Unzué, exjugador de fútbol, y afectado por la Esclerosis lateral Amiotrófica. Debió preguntar que cuántos diputados estaban interesados en el tema por el que estaban allí, así como en redactar una ley que cubra la necesidad o necesidades de esos enfermos. Echando un vistazo a dicha sala, solo había cinco diputados; es decir, a los demás no parecía interesarlos el tema en cuestión porque no genera comisiones para esos políticos, ni mordidas, ni ganancias en negro o en cualquier otro color. ¡Qué sinvergüenzas!

Tenemos una clase política despreciable. Pero voy más lejos: una diputada, no sé si del grupo de «diputeras» de la legislatura anterior, no dudó en criticar las palabras de Unzué. Se creen los dueños del mundo y cuanto no les interesa piensan que tampoco interesa a los demás. Solo por esa actitud de desprecio a la ciudadanía, no deberíamos conformarnos con criticarlos, sino que hay que castigarlos sin votos llegado el momento o mostrando el mismo desprecio que ellos muestras. ¿Recuerdan cuándo prometió sacar adelante esa ley el felón Sánchez? Pues comprueben dónde llegamos. El mamporrero, que ladra cuando Carles Puigdemont se lo ordena, vive de la mentira y se mantiene en el poder sustentado en la falsedad, la alta traición y el miedo a Mohamed VI por los datos de su móvil y el de su fanfarrona. Veremos si no decide en breve Israel soltar los datos de «Pegasus» para destrozar al que tanto apoya el terrorismo de Hamás y de Hezbollah.

Por cierto, para escuchar las necesidades de los enfermos citados solo acudieron cinco diputados. Sin embargo, acudieron al menos quince «diputeros» del PSOE para divertirse en la trama Tito Berni, y muchos más a las fiestas de la trama de los ERE andaluces. Y Patxi López mofándose de los periodistas que preguntaban por los nombres de los «diputeros»: «Y a ustedes qué más les da, que sean quince o treinta». Este tema parece que interesa más a esta generación de políticos degenerados, con muy poca formación y despreocupados de los intereses sociales. Es una evidencia que lo social y lo socialista no tiene encaje en una formación como el PSOE. Se ha quedado en «sanchismo» y muchos de los socialistas históricos han quedado en tierra de nadie.

Sí parece que están más interesados y unidos por conservar el poder a toda costa; no obstante, el mal llamado socialismo de Sánchez está en almoneda: se cae a trozos, los verdaderos socialistas se marchan de la mafia montada por el mentiroso Sánchez, no quieren saber nada de aventuras de prostíbulos, mordidas, robo de fondos europeos, comisiones de mascarillas por los más ineficaces, ineptos y usureros. Por cierto, hoy me encuentro con un meme en el móvil que dice: «Vosotros ahí, viviendo en casa de vuestros padres con 30 años. ¿No os da vergüenza? Aprended de la hija de Koldo García que, con 2 añitos, ya compró un piso en Benidorm».

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Hemos tenido muy mala suerte con esta generación de políticos que conforman el Gobierno Frankenstein. Ahí lo mismo caben comunistas, sanchistas, golpistas, nacionalistas, independentistas, antisistema, regionalistas burreados, terroristas o herederos de estos… Todos, todos hacen montón. Pero lo que es peor es que, a la hora de elegir ministros, suelen hacerlo con lo «mejor de cada casa». Qué decir del fanfarrón-perejil y macarra, Óscar Puente; ya me dirán qué se puede esperar de la vicepresidenta «Tucán», incapaz de explicar los ERTE: no se extrañen que le llamen «Turmix», por aquello de que mezcla churras con merinas, cohetes con rosarios papales y patos con meigas; mejor no me digan nada del impostor ministro de Agricultura, ni del ministro de no se sabe qué y que fue presidente de la comunidad canaria o del ministro que negaba la existencia de citas en la Seguridad Social, cuando las sufrimos a diario; qué podemos decir de «marisú» que no se haya dicho ya… Y qué me dicen de Pili Juergas (como se le conoce en redes), ministra de educación, pero con menos pedagogía que un prostíbulo socialista o una escuela sectaria de Cataluña… No quiero olvidar a Marlasca: todos conocen sus fechorías y los delitos de los que deberá dar cuenta más pronto que tarde, pero con ver que ya es recibido como es recibido hasta por la propia Guardia Civil, mejor dejarlo y que con su pan se lo coma.

Trabajar no trabajarán, aunque sean más número que nunca, pero decir sandeces y preocuparse de tonterías, lo hacen a diario. Va a resultar que lo más importante es la amnistía y el destrozo, que ya han hecho de la constitución. Pero no les hablen de preocuparse de la ciudadanía: ellos piden el voto cada cuatro años y que cada ciudadano se apañe como pueda. Esta gente no es seria, ni está preparada para nada: me recuerdan a aquel ministro de agricultura de Felipe González que, tras visitar un inmenso trigal, no se le ocurrió otra cosa que decir a un agricultor: «¡Coño, este trigal tiene por lo menos tres o cuatro años por su altura y extensión!». Pues así con todo.

Otro día hablaremos de las ayudas que promete el Gobierno socialcomunista y que nunca llegan. Ahí siguen pendientes las del volcán de La Palma, las correspondientes a las riadas que no han cubierto, las que deben al campo y a las comunidades autónomas… Miedo me da que, las ayudas prometidas por el mentiroso Sánchez a los valencianos, no lleguen cuando deben. De momento, las ayudas del ayuntamiento y comunidad autónoma están en marcha; los políticos valencianos se pusieron a trabajar el mismo día del desgraciado incendio.

El Gobierno central aún no sabe qué hacer ni cómo abordar el asunto. Una prueba más de la inutilidad que los acompaña. Y Pedro Sánchez perdiendo el tiempo en reuniones miserables, así como dando pruebas diarias de su acentuada cobardía.

Cualquier día, Pili Juergas, fullera ministra de educación, acabará por decir a los jóvenes que no pierdan el tiempo estudiando porque es más rentable ser portero de puticlub.

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España

Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

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«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».

Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.

Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.

Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?

Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.

Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.

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En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.

Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.

Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.

Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.

El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.

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Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.

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