Sociedad
El Gobierno concederá una ayuda de 3.000 euros a los okupas a instancias de Podemos
LR.- Según el Sistema Estadístico de Criminalidad (SEC), dependiente del Ministerio del Interior, en 2019 fueron usurpados 14.621 inmuebles.
Según los datos del Ministerio del Interior, durante el primer semestre del año se registraron 7.450 denuncias relacionadas con este delito en España, lo que supone un 5% más respecto al mismo periodo de 2019. Es decir, en la primera mitad del año se registraron más de 40 denuncias al día en España por ocupaciones ilegales.
El fenómeno de la ‘okupación’ ha contado con el beneplácito cómplice de la izquierda y separatismo. Cataluña continua como una de las autonomías con mayor índice de okupación. De las 7.450 denuncias contra okupas, 3.611 son originarias de esta autonomía. Lo más preocupante es que casi son 500 más que en mismo periodo del año anterior. De esta forma, la región se sitúa como el epicentro del problema de la okupación. Sus datos están muy lejos de las 1.183 denuncias presentadas en Andalucía, o las 657 que contabiliza la comunidad de Madrid. Más concretamente, la provincia de Barcelona es la que concentra la mayoría de los casos, siendo el resto de áreas zonas con menos okupas (por debajo de 500 denuncias en Gerona o Tarragona, y menos de estas en Lérida). De hecho, Gerona y Tarragona se encuentran al mismo nivel de problemática que Madrid, Sevilla o Valencia.
Las cifras han hecho saltar todas las alarmas y una creciente preocupación entre ciudadanos que se ven indefensos ante las mafias organizadas y violentas que ‘manejan’ el negocio en España.
Mientras tanto, la izquierda radical encabezada por Podemos ya comienza a maniobrar ante el «ataque» que está sufriendo un colectivo -el de los okupas- que masivamente vota a sus siglas.
Desde diversos ‘Círculos’ de la formación se ha hecho llegar a la dirección del partido una medida que propone llevar al Consejo de Ministros una medida que pondría en manos de los okupas una ayuda de 3.000 euros para hacer frente a «las necesidades que el COVID-19 ha generado en este colectivo», afirman.
La medida que trasladará Podemos al Consejo de Ministros tendría un coste de 22.350.000 euros solo en ayudas para los okupas que se han hecho de forma ilegal con una vivienda en lo que va del año 2020. La cifra podría multiplicarse por tres si atendemos a las cifras históricas de okupación. Los Círculos de Podemos afirman que «ante la situación que atraviesa este colectivo por el COVID-19 el Estado tiene que mostrar su solidaridad y apoyar a los más excluidos de esta sociedad»
Por otro lado, los medios de comunicación vinculados a la izquierda ya han comenzado una sutil campaña de apoyo a esta medida. En concreto ‘El País’ recogía en su edición del pasado 6 de septiembre, bajo el titular «Una dudosa alarma sobre los okupas», una encendida defensa del colectivo. El diario afirmaba que «no hay datos de que el fenómeno se dispare. Los jueces aseguran que no hacen falta más leyes: la mayoría de los casos se dan en pisos vacíos de bancos»
Por su parte, diversas plataformas han comenzado a lanzar mensajes que pretenden rebajar la alarma social y normalizar la okupación. Es el caso de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Su portavoz, Alejandra Jacinto, afirma que la actual alarma no está justificada: “Creo que con la pandemia se ha retomado la idea del derecho a la vivienda y que se debe garantizar, un caldo de cultivo que ha despertado una reacción de intereses políticos y económicos, porque puede haber cambios en la materia. Por ejemplo, el pacto del Gobierno prevé una ley de vivienda a nivel estatal, que nunca se ha hecho. Porque el problema de fondo, del que no se habla, es la dificultad de acceso a la vivienda”.
Si la iniciativa transcurre tal como espera la dirección de Podemos, los okupas podrían cobrar la ayuda de 3.000 euros a mediados de octubre, y podría darse la paradoja que facilitaría a una familia okupa de 4 miembros cobrar unos 12.000 euros.
Todo esto se sumaría a otros «derechos» de los okupas de viviendas ajenas recogidos por el Gobierno de Pedro Sánchez, como es el hecho de poder darse de alta en el padrón municipal de la localidad donde okupen para poder acceder a las ventajas que esta situación les puede reportar, como las ayudas del Covid-19, incluida la renta mínima.
Así se establece en una resolución de la Presidencia del Instituto Nacional de Estadística y de la Dirección General de Cooperación Autonómica y Local, por la que se dictaban instrucciones técnicas a los Ayuntamientos sobre la gestión del Padrón municipal, publicada en el BOE por la Subsecretaría del Ministerio de la Presidencia, cuya titular es la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
