Internacional
“Gracias Meloni”: Italia vuelve al camino del crecimiento y el PBI se expandió un 1,8% en el primer trimestre del año
Las reformas de Meloni comienzan a mostrar los primeros resultados en materia de crecimiento. La expansión económica italiana fue cinco veces mayor al promedio de la Unión Europea durante los primeros tres meses de 2023.
El Instituto Nacional de Estadística de Italia informó que el PBI tuvo una expansión del 0,5% en el primer trimestre de 2023, marcando una fuerte aceleración de hasta el 1,8% con respecto al mismo período del año pasado, números que no se ven en las otras economías del mundo, que están teniendo magros crecimientos o directamente, caídas del producto.
La variación interanual observada fue la más alta desde junio del año pasado, mientras que la economía recuperó la tendencia alcista que amenazaba con desaparecer en el cuarto trimestre de 2022 antes de la llegada del gobierno de derecha de Giorgia Meloni al poder.
La expansión efectiva del PBI superó ampliamente las expectativas, ya que se esperaba un crecimiento trimestral del 0,3%. El crecimiento económico de Italia fue hasta cinco veces más alto que el promedio de la Unión Europea para el primer trimestre (estimado en el 0,1%). La variación interanual del PBI italiano superó cómodamente al ritmo de crecimiento de la UE, que registró una expansión del 1,3% con respecto al mismo período de 2022.
Con estos resultados, Italia retorna al nivel de actividad económica más importante desde el tercer trimestre del año 2008, y logró recuperar la tendencia de crecimiento que tenía antes de la pandemia. De hecho, la economía acumuló un crecimiento de casi el 3% con respecto al cuarto trimestre de 2019 (antes del impacto por la pandemia).
Bajo el conjunto de reformas impulsadas por Giorgia Meloni, Italia no solamente evitó la recesión sino que recuperó el camino del crecimiento. Las políticas del lado de la oferta, entre ellas la desregulación laboral y las rebajas impositivas, fueron las grandes protagonistas de la reactivación.
El Índice compuesto PMI, que sintetiza a la producción industrial y la actividad comercial de servicios, registró una tendencia alcista muy importante desde octubre del año pasado y repuntó desde los 46 puntos básicos hasta superar los 53 en abril de 2023. Un valor por debajo de los 50 puntos sugiere una retracción en estos indicadores, por lo que la economía italiana sorteó exitosamente la tendencia recesiva.
Lo mismo ocurrió con el Índice de Confianza de los Consumidores, que aumentó fuertemente desde los 90 puntos básicos en octubre de 2022 a más de 105 puntos para abril de este año. Este indicador realiza un sondeo sobre una encuesta con 2.000 consumidores para relevar expectativas de empleo, ahorro y compras de bienes durables.
La Primer Ministra italiana dispuso de un amplio paquete de medidas para impulsar el crecimiento económico, las cuales se siguen profundizando este año. Se reformó completamente el impuesto a las Ganancias IRPF, simplificando la cantidad de alícuotas de 5 a 4 para el período fiscal 2022 y a solamente 3 a partir de enero de 2023. La tasa promedio del impuesto cayó del 34,4% al 31%, beneficiando especialmente a los ingresos anuales más bajos.
Asimismo, se dispuso de una tasa especial del 15% para trabajadores autónomos, y solamente del 5% aplicable a bonos de productividad sobre cuentapropistas. El impuesto de Sociedades cayó del 25% al 14% sobre las empresas que declaran nuevas contrataciones de planta permanente.
También se impulsó una profunda liberalización del mercado laboral, ampliando la cantidad de contratos temporales permitidos, creando incentivos fiscales para la contratación indefinida de jóvenes menores de 30 años y abaratando el costo laboral para las empresas.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
