Internacional
¡GRAVES IMÁGENES! «Los hijos de los partidarios de Trump deben de ser separados de sus padres e ingresados en centros de re-educación»
Project Veritas publicó un video encubierto el martes en el que un hombre, identificado por la organización de medios independientes como Michael Beller, abogado principal de PBS, dice en video que los hijos de los partidarios del presidente Donald Trump deben ser capturados y colocados en “campos de reeducación”. «
(PBS es la cadena de televisión pública norteamericana; la única que existe, y es equivalente a TVE)
«Incluso si gana Biden, vamos por todos los votantes republicanos, y Seguridad Nacional se llevará a sus hijos, y pondremos [a los hijos de los partidarios de Trump] en campamentos de reeducación», dijo el hombre, identificado como Beller en el artículo sin fecha.
Los partidarios de Trump están criando «niños horribles» que se convertirán en «personas horribles», continúa.
“Los niños que están creciendo, sin saber nada más que a Trump, [los partidarios de Trump] estarán criando una generación de gente horrible intolerante, niños horribles”.
El individuo en el video se burla de los estadounidenses como «jodidamente tontos» antes de elogiar a Washington, DC, una de las ciudades demócratas más izquierdistas y partidistas de Estados Unidos, poblada por residentes «educados».
“Los estadounidenses son tan tontos. Ya sabes, la mayoría de la gente es tonta ”, dice el hombre. “Es bueno vivir en un lugar [como DC] donde la gente está educada y sabe cosas. ¿Te imaginas si vivieras en una de estas otras ciudades o estados donde todos son simplemente estúpidos? «
El individuo dice que la propagación del COVID-19 en los «estados rojos» es «excelente» porque disuade a los republicanos de salir a votar mientras aflige y mata a otros republicanos.
«Lo bueno es que COVID está aumentando en todos los estados rojos, en este momento», comenta. «Entonces, eso es genial, porque o esas personas no van a votar por Trump, ya conoces los estados rojos, o muchos [partidarios de Trump] están enfermos y muriendo».
(Se conoce como estados «rojos» a los Estados que habitualmente son de mayoría republicana y que votaron a Donald Trump)
PBS, un medio de comunicación de noticias de izquierda, se beneficia del estatus de beneficencia 501 (c) (3) con el IRS a través de su Fundación PBS, una organización nacional que apoya a sus afiliadas locales. Su registro como organización benéfica proporciona a PBS exenciones de los impuestos federales sobre la renta al tiempo que le permite emitir recibos de beneficencia por donaciones de sus benefactores. También recibe financiación directa del gobierno federal, y sus afiliadas locales reciben diversos fondos de los gobiernos estatales y locales.
PBS se comercializa como una operación no partidista y políticamente objetiva.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
