Europa
Grecia endurece su política migratoria y planea devolver 10.000 inmigrantes a Turquía

El Gobierno griego anunció este lunes medidas para reducir la presión migratoria del país, tras un Consejo de Ministros celebrado un día después del incendio que dejó al menos una fallecida en el campo de refugiados de Moria, en la isla de Lesbos.
Según comunicó el Gobierno, el principal objetivo de estas medidas es aumentar las devoluciones de inmigrantes a Turquía desde las islas del Egeo hasta las 10.000 para el año 2020.
Para ello, el Gobierno anunció que endurecerá los controles fronterizos, aumentará las patrullas marítimas y establecerá «centros cerrados pre-salida para aquellos que han entrado a Grecia ilegalmente y no tienen derecho a asilo» o cuya solicitud sea rechazada.
Otro de los anuncios es la «creación de una lista de terceros países seguros a los cuales serán devueltos inmediatamente aquellos que entren ilegalmente en Grecia», que reducirá sustancialmente las solicitudes de asilo para algunas nacionalidades.
El ministro de Protección Ciudadana, Mijalis Chrysojoidis, anunció que presentará en los próximos días un borrador de ley para acelerar el proceso de examen de las solicitudes de asilo, con el ambicioso objetivo de que estén resueltas en tres meses.
El centro de Lesbos
Según informó el Gobierno, esta ley también endurecerá las condiciones de los solicitantes y prevé la pérdida de este estatus por diversos motivos.
En el borrador se establecerá que aquellos que no estén de acuerdo con su traslado a diversos centros o no cumplan con las normas de estos estarán rechazando la protección del Estado, dejarán de ser acogidos en dichos centros e incluso podrán ser devueltos sin realizarse un examen de demanda de asilo.
Además el Gobierno restringirá la actual definición de quién forma parte de una unidad familiar y la definición de ‘vulnerabilidad’, dejando fuera por ejemplo los problemas psicológicos derivados de traumas como una guerra.
Conforme al derecho internacional, los migrantes en situaciones de vulnerabilidad deben ver cubiertas sus necesidades específicas, con lo que esta redefinición del concepto podría acarrear la reducción de la protección de muchas personas.
Además el Gobierno anunció que descongestionará los centros de recepción del Egeo trasladando personas al continente, y prometió que Moria, cuya situación de extrema volatilidad se ejemplificó con el incendio del domingo, será descongestionada en dos meses.
El centro de recepción de Lesbos acoge a unas 12.000 personas aunque solo está preparado para unas 3.000, algo que ha derivado durante los años – especialmente desde la firma en 2016 de la declaración conjunta entre Unión Europea (UE) y Turquía – en condiciones de hacinamiento e insalubridad.
Es una situación que se repite en las islas cercanas a Turquía, que acogen a más de 30.000 personas en centros de recepción diseñados para unas 6.000.
España
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El portaaeronaves Juan Carlos I se renueva con 50 equipos para su nueva propulsión y 35.000 metros de cableado
La gran revisión del buque insignia ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas
Tras casi cuatro meses de trabajos, el buque insignia a L-61 Juan Carlos I estará puesto a flote este lunes 10 de noviembre, antes de iniciar las pruebas de mar previstas para la primera quincena de diciembre, según ha informado la Armada española.
El proyecto, uno de los más relevantes desde la entrega del buque a la Armada en 2010, ha movilizado a más de 300 profesionales y cerca de 40 empresas especializadas , reflejando la magnitud técnica y humana de la actuación. Los trabajos comenzaron el 17 de julio, con la entrada del buque en dique seco , y han incluido actuaciones críticas para garantizar su operatividad durante la próxima década.
El punto central de la modernización ha sido el reemplazo completo del sistema de propulsión, un proceso de alta complejidad que permitirá optimizar el rendimiento energético del buque. Se han desmontado los Pods existentes, desinstalado 48 equipos del sistema anterior e instalado 50 nuevos equipos para sustituir su propulsión de última generación.
El proyecto ha implicado el tendido y conectado de más de 35.000 metros de cableado —tanto de fuerza como de control— y la reutilización y reconexión de otros 31.000 metros ya existentes. Estas tareas aseguran la integración total del nuevo sistema y su compatibilidad con los sistemas eléctricos y de control del buque.
La inmovilización ha incluido un programa de trabajos de varada de gran envergadura: tratamiento de superficies del casco y la superestructura, revisión de hélices transversales, estabilizadores, anclas y cadenas, y la renovación de ánodos y sistemas de protección catódica (ICCP) . También se ha intervenido en el sistema antiincrustante MGPS, se han sustituido o revisado más de 200 válvulas de fondo y se han limpiado y pintado casi 80 tanques y sentinas.
Entre las labores más complejas destacan también las de mantenimiento de los grupos generadores diésel, que han sido sometidas a un «overhaul» completo para garantizar la confiabilidad y disponibilidad necesarias para alimentar los nuevos sistemas de propulsión.
Modernización total
El capitán de corbeta Héctor Arias Macías, jefe de Máquinas del buque, ha subrayado la importancia técnica y humana del proyecto: «La modernización efectuada en el buque se traduce en una mayor confiabilidad de los sistemas y en una mejora sustancial de las condiciones de vida a bordo».
Según explica, las mejoras en habitabilidad se reflejarán en «las zonas de esparcimiento, aseos y cocinas, que se han renovado por completo junto con las cámaras frigoríficas». Arias ha destacado además «la empatía y profesionalidad con la que todo el personal y las empresas implicadas han afrontado el proyecto», y ha reconocido que «ver al buque de nuevo a flote, tras cuatro meses en dique seco, listo para la siguiente misión, nos llena de orgullo e ilusión». Imagen del L-61 al frente de un grupo naval. Armada Española 
Por su parte, Joaquín Pery Bohórquez, jefe de programa de Navantia, ha subrayado «la magnitud de esta inmovilización, tanto en términos de empleo en la Bahía de Cádiz, como en el trabajo conjunto con la Armada para garantizar la plena operatividad del buque y la mejora de la habitabilidad para la tripulación».
Pery ha destacado que «han sido meses de intenso trabajo en los que Navantia se ha involucrado para entregar a tiempo y con la calidad que la Armada requiere», en una actuación que consolida la experiencia del astillero gaditano en el mantenimiento de grandes unidades navales.
El Juan Carlos I, puesto en servicio en 2010, es el buque de mayor tamaño y capacidad de la Armada Española, con una eslora de 231 metros, una cubierta de vuelo apta para aviones AV-8B Harrier II Plus y helicópteros, y capacidad para transportar un batallón completo de Infantería de Marina con sus vehículos y equipos.
Con esta modernización, el buque insignia de la Armada refuerza su papel como plataforma estratégica de proyección anfibia y aérea, preparada para afrontar las nuevas misiones nacionales e internacionales que le sean encomendadas.






