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Internacional

Greta Thunberg asoma la pezuña y descubre la farsa climática: «Mi objetivo es derribar todo el sistema capitalista mundial, por completo»

Redacción

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Greta Thunberg vuelve a la carga. Cumplida la mayoría de edad, la activista sueca presenta The climate book, un libro recopilatorio que incluye un manifiesto de la joven escandinava y diversos trabajos académicos especializados en cuestiones climáticas. La presentación internacional del trabajo tuvo lugar esta misma semana, en el Royal Festival Hall de Londres.

El salto a la fama de Thunberg se produjo cuando se declaró «en huelga» y abandonó temporalmente las clases en protesta por la «inacción» de la clase política en materia medioambiental. Su discurso encerraba la tradicional crítica al capitalismo que ha venido enarbolando el ecologismo de izquierdas, pero tanto la activista como sus patrocinadores se esmeraron en desideologizar sus acciones. Se trataba de forzar la conversación climática, pero también de hacerlo desde una aparente neutralidad. Thunberg no podía ser percibida como una marioneta de la izquierda política y mediática, sino que debía ser aceptada como el producto que se nos quiso vender desde el comienzo: una niña preocupada por el planeta.

La pandemia del coronavirus no le sentó muy bien a Thunberg, puesto que el debate climático pasó a segundo plano y las preocupaciones sociales volvieron a girar en torno a otras cuestiones como la pandemia del coronavirus, la inflación, el paro o la invasión rusa de Ucrania. Tampoco ayudó que medios como Libre Mercado hayan sacado a la luz el suculento y turbio negocio que se está desarrollado alrededor del muy estudiado y poco espontáneo fenómeno Thunberg.

Tras guardar un silencio prudencial, la activista sueca ha cambiado de estrategia. Dando por bueno que la derecha política y mediática ha dejado de comprar su mercancía caduca, su reaparición en Londres ha confirmado el giro de Thunberg hacia un discurso mucho más politizado y cargado de mensajes anticapitalistas y antiliberales. No sorprende, de hecho, que el libro que acaba de lanzar cuenta con las aportaciones de personajes como Naomi Klein, una de las intelectuales de cabecera del izquierdismo radical.

Así, en vez de limitarse a compartir sus tradicionales mensajes climáticos de corte apocalíptico, Thunberg ha abrazado plenamente su papel de agitadora socialista. En este sentido, afirmó durante su charla en Londres que es hora de dejar atrás «un sistema que nos ha traído colonialismo, imperialismo, opresión, genocidio y racismo». En su opinión, hasta las cumbres climáticas «son un mero lavado de cara». La única salida que encuentra nuestra protagonista no es otra que «tumbar por completo todo el sistema capitalista».

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Pero hay un ecologismo sensato que se niega a dar por bueno el discurso de Thunberg. Un ejemplo muy notable es el de Michael Shellenberger, quien ha replicado a la joven escandinava con un demoledor hilo de mensajes en los que ha recalcado los beneficios del sistema capitalista para el clima. Shellenberger ha recordado que Estados Unidos lleva años reduciendo sus emisiones de CO2 por encima incluso de lo que indican los compromisos internacionales. Así, frente a la caída del 17% que se había fijado en 2009, el descenso que realmente se produjo en la década siguiente fue del 22%.

Para Shellenberger, «Thunberg y su guerra contra el sistema capitalista se apoyan en formas de pensamiento nihilista que apoyan el odio a la civilización occidental y aspiran a derrocarla. Nos proponen el «Gran Reinicio Verde» y admiten claramente que no quieren volver a la vieja normalidad, sino crear una nueva a base de ingeniería social. Lo peor de todo es que estos reclamos vienen de gente como ella, que han nacido en algunos de los países más ricos y privilegiados del mundo. Y lo malo es que, promoviendo la ansiedad climática, están empobreciendo a los países pobres que caen en su trampa».

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Internacional

La taiga da otro bofetón a los calentólogos: en 35 años creció una superficie como la de España y media Francia

AGENCIAS

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Un estudio científico certifica el crecimiento de la mayor masa boscosa de la Tierra y su desplazamiento al norte, aunque muy lento.

Expertos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, China y Portugal han confirmado que la cobertura arbórea boreal, el sistema boscoso conocido también como taiga, se expandió en un 12%, entre 1985 y 2020, lo que significa que en ese periodo ganó unos 840.000 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la suma de España y la mitad de Francia.

El equipo investigador, dirigido por dos científicos de la empresa norteamericana terraPulse –dedicada a analizar datos satelitales de interés medioambiental y agroforestal– estudió la evolución del bosque boreal, que en las últimas décadas ha experimentado el calentamiento más rápido de todos los biomas forestales.

Los resultados se han hecho públicos en un artículo difundido por la web de la European Geosciences Union –la organización líder en Europa dedicada a la investigación en ciencias de la Tierra, planetarias y espaciales– en el que los científicos reconocen que han encontrado una expansión forestal de una magnitud inesperada.

Por supuesto, este dato contradice una vez más las predicciones más alarmistas sobre el cambio climático, que aseguraban que el aumento de temperaturas conllevaría un gran incremento de los incendios y la expansión de las enfermedades de los árboles, lo que haría descender el total de la masa arbórea.

Lo que sí se ha confirmado es otra de las predicciones catastrofistas, aunque con matices: la taiga se está moviendo hacia el norte, pero a un ritmo bastante lento, ya que el estudio ha certificado que en las tres décadas y media que abarca el estudio, este sistema natural se ha desplazado en 0,29 grados de latitud media, es decir, en 32,3 kilómetros, lo que supone menos de mil metros al año.

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Estos resultados resultan muy significativos porque durante el último siglo la región boreal ha registrado el calentamiento climatológico más rápido de cualquier bioma forestal, con un aumento de más de 1,4 °C en la temperatura superficial anual. A pesar de ello, como se ve, la masa forestal ha crecido con fuerza.

Según el artículo, el bioma boreal es el bosque más extenso y ecológicamente intacto de la Tierra, cuya superficie forestal comprende un tercio del total mundial y representa el 20,8 % del sumidero global de carbono forestal.

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