España
Homenaje a los héroes de Santander en la Segunda Guerra Mundial contra el comunismo
Recuerdo especial a los soldados que lucharon en la Segunda Guerra Mundial contra el comunismo
Ayer por la tarde hubo en Santander un recuerdo especial a los soldados españoles que lucharon en la Segunda Guerra Mundial contra el comunismo. Estamos hablando de la guerra más importante y sangrienta hasta la fecha y en concreto en su frente más terrible y decisivo, el Frente del Este, en el cual millones de soldados europeos (y también muchos asiáticos) perdieron sus vidas en una auténtica picadora de carne humana. Las condiciones climatológicas extremas de la estepa rusa, bielorrusa y ucraniana, así como de los bosques de Lituania, acompañaron en todo momento a esas víctimas de la guerra más tremenda. Y esas supuestas normas de la guerra brillaron por su ausencia, prácticamente, durante todo el conflicto.

Teodoro Palacios Cueto, un veterano de la Guerra Civil Española de Liébana
La guerra terminó y los supervivientes de la División Azul regresaron a sus casas, pero algunos tardaron más de lo que se puede considerar lógico, teniendo en cuenta que ya todo había acabado. Me refiero a los cientos de miles de prisioneros del bando derrotado que siguieron poblando los campos de concentración aliados y en particular los soviéticos, en los cuales fueron víctimas de toda clase de abusos y maltrato. Es decir, la tónica habitual en esos países bajo el yugo de Stalin y el comunismo. Pues bien: el héroe máximo de esa resistencia en los campos de trabajo soviéticos se llamaba Teodoro Palacios Cueto, un veterano de la Guerra Civil Española que era de Liébana y que fue conocido internacionalmente, por su labor durante años de cautiverio ilegal a manos de Stalin, como el capitán Palacios.
La Asociación Alfonso I de Santander
Este sábado, a las 16:30 de la tarde, la Asociación Alfonso I de Santander rindió su particular homenaje anual a esta gran personalidad de nuestra tierra. El penúltimo guerrero cántabro, como me gusta a mí definirle, enterrado por ahora en el Panteón de los Hombres Ilustres, en el cementerio de Ciriego de Santander. Y digo por ahora porque en cualquier momento vendrán los fracasados del PP y sus amigos de Vox y lo sacarán de su tumba para humillar otra vez a los héroes de España. El acto de homenaje se centró en el aspecto humano y humanitario de la División Azul, cuyo comportamiento en el combate y fuera de él fue correctísimo: de auténticos caballeros españoles cuyo valor fue muy respetado por los soviéticos. Y tuvieron gestos de gran hermandad y unidad con los prisioneros españoles que habían llegado a la URSS como refugiados, en la creencia de que aquello era el paraíso del obrero, pero que se encontraron (como tantos habitantes soviéticos inocentes) con la cárcel y la miseria comunistas.
El capitán Palacios fue un héroe de la derrota
Y digo ellos porque los profesionales del rencor no son votados ni por sus mamás y si no fuera por los constantes pucherazos que estamos viviendo, en las elecciones en que nadie cuenta los votos realmente, no sacarían ni 5 votos. Qué mal perder tienen algunos y qué mal ganar, cuando al fin y al cabo el capitán Palacios fue un héroe de la derrota y ganaron los que para esta gente del poder eran buenísimos: las hordas ladronas, asesinas y violadoras de Stalin y los terroristas de Hiroshima, Nagasaki, Katyn o Dresde.

El personajazo de Saavedra, que tiene a Lenin y a Hitler tatuados, afirma haber estado en la División Azul en alguno de sus viajes astrales a través del espejo de su baño
Se esperaba la asistencia de Miguel Ángel Revilla, chaquetero exfalangista e hijo de héroe falangista
Después de este acto en el cementerio de Ciriego tuvo lugar la ponencia de un amigo de la Asociación Alfonso I, Jorge Álvarez, sobre algunas de esas batallas tan importantes en las cuales la División Azul dejó un testimonio escrito con letras de oro de heroísmo y sacrificio. El local se encuentra en la calle Joaquín Bustamante numero 10, detrás del bar El Piélago.
Salvad al soldado Ryan, versión española
La conferencia se centró en los combates por la aldea rusa de Possad, en la cual tantos españoles dejaron su vida o su integridad física. El momento más emocionante de la conferencia llegó cuando se rememoró la hazaña del Secretario Nacional del SEU, el camarada Sotomayor, que en un acto suicida de gran bravura salva a su compañero y amigo desde tiempos universitarios: Ruiz Vernacci. Hay que reseñar que este último había perdido ya a sus dos hermanos varones en la misma batalla, por lo que su madre se iba a quedar sin hijos en plan Salvad al soldado Ryan, versión española. Se trataba de las masacres hispano-soviéticas que se produjeron en el cruce del río Volchov por la División Azul. También cayó el que fue Jefe Nacional del SEU y que muere, a su regreso a España, después de una enfermedad respiratoria que le provocó el frío pasado en Rusia. Todos murieron siendo unos chavales. Pero no fue todo en vano. En sus cortas vidas pudieron dar ejemplos de valor y camaradería como sólo Ayuso y Casado pueden demostrar. Guitarte murió en 1943, como decíamos, después de haber fundado el Frente de Juventudes.
Se esperaba la asistencia del excelentísimo President de la Generalitat del País Cantabru, Miguel Ángel Revilla, por supuesto, en honor a su heroico padre, que fue compañero de armas de esos mismos falangistas en la Guerra Civil Española. También de ese inane ministro del PSOE apellidado Escrivá, puesto que su padre y tío materno estuvieron enrolados junto al capitán palacios y tantos otros valientes soldados españoles.

Casi todos los ministres y figures importantes del Régimen actual tienen conexiones directas con la anterior dictadura
La Policía Local de Santander interrumpe un concierto sin motivo aparente
Una dotación muy numerosa de Policía Local de Santander interrumpió anoche un concierto sin motivo aparente. En concierto tuvo lugar justo después del homenaje al Capitán Palacios y la conferencia de la División Azul en el local nocturno La Santa. La presunta razón fue que para conciertos en vivo hace falta una autorización especial del Ayuntamiento, extremo que hasta este momento parece infundado. Si no fuera así, serán de esperar las explicaciones que tengan que dar los responsables de este cuerpo policial, que nunca en la trayectoria de ese local nocturno habían pasado a interrumpir nada por semejante motivo (según el gerente del mismo).
Entre los asistentes al acto se comentaba que si hubiera sido un concierto proetarra o de algún grupo más coincidente con el Nuevo Orden Mundial, tal vez, otro gallo hubiera cantado. Después de todo, la temática de las canciones versaba sobre los genocidios de la OTAN y temas de ese estilo, que son incómodos para el Poder.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
