España
Iglesias ofrece a Puigdemont una mesa de diálogo sobre Cataluña a cambio del apoyo de JXCat a la investidura de Sánchez
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, ha mantenido en las últimas horas contactos múltiples con las fuerzas independentistas y el expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont, en busca de apoyos para sacar adelante la investidura de Pedro Sánchez y el gobierno de coalición con la izquierda radical.
Iglesias habría propuesto a Puigdemont una mesa de diálogo sobre Cataluña en la que estuvieran todos los grupos nacionalistas del Congreso. Podemos pretende que elJunts per Catalunya (JXCat) tenga un papel destacado en esta mesa.
Iglesias y Puigdemont abordaron también la situación política en Cataluña y en España, el escenario político creado tras las elecciones, las nuevas correlaciones de fuerzas parlamentarias y la situación de los presos políticos catalanes y los exiliados.
El líder de Podemos siempre ha reconocido al expresident huido como un «interlocutor importante». «Pienso que el líder político de JxC es un interlocutor importante independientemente de su situación procesal y de haberse exiliado», escribió en sus redes sociales.
Lastra se reúne con Rufián
Por otra parte, Adriana Lastra y Gabriel Rufián, portavoces del PSOE y ERC en el Congreso de los Diputados se reúnen este jueves en Madrid. Dos días después de que Pedro Sánchez, presidente del Gobierno en funciones, y Pablo Iglesias, líder de Unidas Podemos, firmasen el acuerdo para un Gobierno de coalición, los negociadores trabajan en lograr el resto de apoyos (o abstenciones) necesarias para el éxito de la investidura.
La alianza PSOE-Unidas Podemos (155 diputados) queda condicionada a los apoyos de otras formaciones minoritarias. El BNG (un diputado), Coalición Canaria (2), PNV (6 tras perder uno en Vizcaya en favor del PP), Más País (2) y Compromís (1) ya se han mostrado dispuestos a apoyar el pacto.
Este miércoles, los socialistas contactaron con PNV, Más País, Compromís y ERC. Pere Aragonès, vicepresident de la Generalitat, ha insistido esta mañana en una entrevista en Onda Cero en «una mesa de diálogo sin condiciones previas» y en que se reconozca que «el conflicto catalán es político y no un problema de convivencia» como condición para hacer valer sus 13 escaños.
Ambos líderes han coincido en «abrir espacios de diálogo» sin vetar ningún asunto y han reconocido que estos espacios «hoy por hoy no existen», a pesar de que a su juicio «son condición de posibilidad de cualquier tipo de acuerdo en el futuro». Puigdemont ha invitado a Iglesias a una reunión presencial, pero el líder de Podemos ha evitado comprometerse: «Se lo agradezco y lo consideraré, pero por el momento pienso que lo importante es mantener el contacto».
La agenda de Pablo Iglesias en lo que se refiere a la búsqueda de apoyos para el acuerdo presupuestario firmado con el PSOE también incluye a Iñigo Urkullu. El secretario general de Podemos visitó el pasado viernes al líder de ERC, Oriol Junqueras, en la prisión de Lledoners donde, lejos de sumar el apoyo de los independentistas a las cuentas, optó por pedir, al igual que ERC, «movimientos» al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para que los de Junqueras pudieran sentarse a negociar.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
