España
Ignacio Camuñas, exministro de UCD, funda una plataforma para suprimir las autonomías
El conflicto soberanista no sólo ha enfrentado a la Administración catalana contra el Estado, sino que ha generado que la sociedad civil comience a replantearse si el sistema de autonomías es eficiente. Una desconfianza que ayer se materializó con la creación de la Plataforma España Siempre.
«La situación en Cataluña es muy grave, es necesario que los españoles reflexionen sobre la estructura que ha posibilitado este golpe de Estado», ha explicado al diario ABC Ignacio Camuñas, exministro de UCD y fundador de la iniciativa. «Llevamos trabajando prácticamente todo el año en la articulación del documento», añade.
«En 1978 el Nacionalismo de corte separatista en España era prácticamente inexistente o de muy reducida dimensión. En 2018, 40 años después, el separatismo se asienta poderosamente en Cataluña, amenaza con extenderse de manera significativa en el País Vasco y trata de abrirse paso peligrosamente en Navarra, Valencia y las Baleares», explica el manifiesto. Por ello, consideran que las autonomías nacidas con la Constitución del 78 han proporcionado «toda clase de medios» a las nacionalistas.
En el texto también defienden la «necesidad de transformar el Estado autonómico actual en un Estado unitario» y descentralizado que mantenga los ayuntamientos y las diputaciones de carácter provincial.
Asimismo, matizan que el régimen resultante debe ser «respetuoso con las particularidades lingüísticas y culturales» de cada comunidad.
Estado unitario
La idea, por tanto, es lograr «un solo Gobierno, un solo Parlamento y un único Tribunal Supremo» que hará una España de ciudadanos «libres e iguales». Según explica en el documento, un régimen autonómico no es compatible con «nacionalismos sediciosos» porque éstos ponen en peligro la convivencia ciudadana y la unidad de España. El texto también denuncia que las autonomías son demasiado «complejas en su funcionamiento», así como que resultan «excesivamente caras» y facilitan la corrupción.
Camuñas fue vicepresidente del comité ejecutivo de Vox, hasta que dimitió en 2014. El fundador de la plataforma comenta ahora a este diario que sus pretensiones no discurren por la vía política y que España Siempre nace al margen de los partidos.
«Nuestro trabajo es hacia la opinión pública porque es quien manda y quien presionará a los grupos políticos, que no tendrán más remedio que seguirles», aclara el exministro.
Expandirse a toda España
Lo esencial para la plataforma emergente, reconoce Camuñas, es «trabajar fundamentalmente en las redes sociales» para dar a conocer sus diferentes actividades a los ciudadanos y poder así extender el Comité de Acción, constituido en Madrid, a cada una de las provincias españolas.
El manifiesto ha sido firmado por profesionales de distintos sectores, entre los que destacan el cineasta José Luis Garci, el escritor Fernando Sánchez Dragó, el exmagistrado del Tribunal Supremo Adolfo Prego, el periodista Hermann Tertsch el filósofo Gabriel Albiac.
Las claves
Buscan un Estado unitario, la plataforma España Siempre defiende «un solo Gobierno, un solo Parlamento y un único Tribunal Supremo».
Las autonomías implantadas en la Constitución del 78 han dado alas a «las fuerzas sediciosas», explican.
Quieren suprimir las autonomías, pero respetar «las particularidades lingüísticas y culturales».
Un sistema descentralizado, es decir, apuestan por mantener los ayuntamientos y las diputaciones.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.

Artifex
07/07/2019 at 13:38
Hombre, el bueno de Camuñas. ¿Pero este no fue uno de los que nos trajo la porquería autonómica? Como la gente no se acuerda… vaya tela.
Artifex
20/10/2018 at 14:02
Hombre, el bueno de Camuñas. ¿Pero este no fue uno de los que nos trajo la porquería autonómica? Como la gente no se acuerda… vaya tela.