Opinión
Iker Jiménez ‘desmonta’ el gesto de OT en el que se arrodillan contra el racismo: “Está teledirigido”

El presentador de Cuarto Milenio, Iker Jiménez, ha arremetido este viernes contra el último gesto de los concursantes de OT en el que se arrodillaban en plena gala para luchar contra el racismo. Al comienzo de esta semana, hasta siete concursantes de Operación Triunfo terminaban su actuación en directo arrodillándose en solidaridad con el asesinato de George Floyd, en Estado Unidos, en un gesto que han replicado a lo largo del mundo, entre ellos el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau.
Durante la ronda de preguntas de los oyentes Carmen Porter leía a una espectadora de Milenio Live que preguntaba a ambos presentadores cuál era su opinión del gesto en concreto que habían tenido los cantantes y que se está repitiendo en otros países. Algo que, por la respuesta de ambos, no parece haberles encandilado demasiado.
Un gesto internacional en ‘OT’
El pasado 3 de junio, durante la última gala de Operación Triunfo, hasta 7 concursantes interpretaban en grupo la mítica canción de Abba ‘Lay all your love on me’. La peculiaridad fue que, como gesto final al terminar la canción, todos hincaron la rodilla izquierda en el suelo, como símbolo de protesta contra el asesinato de George Floyd hace dos semanas en la ciudad de Mineapolis.
Un gesto que se ha vuelto costumbre en la mayoría de protestas en Estados Unidos, donde el lema Black Lives Matter se ha convertido en todo un movimiento social en el que, además de protestas pacíficas, estamos viendo revueltas, agresiones y saqueos a comercios. El último en hacer este gesto ha sido el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, que ha recibido críticas de algunos sectores por ello.
La contundente respuesta de Carmen Porter
Durante el programa de este viernes de Milenio Live, la espectadora Vanesa Martín lanzaba esta pregunta: “¿qué opináis de OT arrodillándose sin hacer homenaje a los nuestros?” La respuesta, primero de Carmen Porter, pareja del presentador del programa, era clara: “Pues a mi me parece fatal. Es algo de cara a la galería que tenemos que hacer porque lo tenemos que hacer…”
Iker Jiménez: “Está teledirigido”
Por su parte, el presentador de Cuarto Milenio compartía la opinión de su mujer: “A mi también, me parece como arrimarse a algo… Bueno, que está muy bien, pero que tampoco nos metan en líos, porque luego va a salir Iker Jiménez: “Le parece fatal OT”. Pero no es OT”.
Además, el periodista considera que la gala de OT es un sitio extraño para tener ese gesto, teniendo en cuenta que no se han hecho homenaje a las víctimas del COVID-19. “A mi me parece utilizarlo en unos ámbitos que no tiene mucho que ver. Como ver a niños y madres con chavales de 5 años… Me parece rarísimo”.
Jiménez iba más allá y acusaba el gesto de estar teledirigido: “Estamos en ese mundo, y cada uno hace lo que quiere. Lo que cambia la cosa es cuando está teledirigido, esa es la gran pregunta”.
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






