España
Interior admite fallos en la web que recoge el recuento de votos en las elecciones municipales
Los resultados de las elecciones municipales de este 26 de mayo que se dan en la web del ministerio del Interior no son hoy, dos días después de los comicios, exactamente los correctos. Desde el pasado domingo, cuando se comenzaron a trasladar los resultados de las mesas a la central de datos vía telemática, se han producido muchos casos de errores en el número de ediles y, en consecuencia, en algunos, en la relación de mayorías y minorías en los ayuntamientos, errores que han suscitado muchas denuncias y quejas.
En toda España se van haciendo eco, a cuentagotas, de los errores que van denunciado los distintos ayuntamientos y hay casos detectados en Ibiza –donde la alcaldía podría acabar en manos del PSOE cuando hasta esta tarde se creía que el PP había ganado–, Comunidad Valenciana o Islas Canarias, por citar algunos.
Interior subraya que, a medida que se detectan los errores, “se van subsanando” y recuerda que los resultados de la web son provisionales y solo con voluntad informativa
En todo caso, resulta imposible comprobar de cuántos ayuntamientos se estaría hablando. Fuentes del ministerio admiten que pueden haberse producido errores en ficheros de agregación y de suma de votos de la web, pero subrayan que no se trataría del escrutinio y recalcan que poco a poco “se van subsanando”.
Interior aclara que los resultados son provisionales y, por lo tanto, deben leerse “a título meramente informativo”. En este sentido, recuerda que existe un recuento oficial que comienza este miércoles y que está controlado y supervisado por la Junta Electoral Central. No obstante, no está convocada ninguna reunión de la Junta, según fuentes del Congreso. Las mismas fuentes apuntan a varios motivos que explican los errores y añaden que ya se dieron en 2015”. Por un lado, puede haber fallos en la transcripción de los datos al personal del centro de difusión de datos.
Por el otro, sucede que los códigos que se asignan a cada partido “bailan”. “Teniendo en cuenta que se han juntado europeas, autonómicas y municipales, y que han concurrido miles y miles de candidaturas, a veces hay errores humanos o informáticos”, indican. Y, por el otro, también hay confusiones por los candidaturas que tienen distintos nombres pero son de la misma formación, como ocurre con las listas de Podemos y sus distintas marcas.
El ministerio atribuye los fallos a errores humanos o informáticos en el traslado de la información de las mesas al centro de datos, y los justifica por la cantidad de datos existentes al coincidir tres elecciones
Fuentes del ministerio subrayan que los datos totales, municipio por municipio, están correctos pero que el fallo se encuentra cuando se trasladan al marco de la provincia o de la comunidad autónoma, donde no se han contabilizado los votos del partido que no tenían como consecuencia las consecución de concejales. “Ha pasado en otros casos”, admiten las fuentes.
Estos errores se suman a las críticas que han suscitado otros aspectos del funcionamiento de la web y de la difusión de la información. Los resultados de las municipales tardaron en darse 40 minutos más de lo anunciado, la aplicación aporta información confusa como por ejemplo dar como ganador a una lista en una provincia no por el número de votos, sino por número de concejales; errores o repeticiones en los nombres de las listas; o incluso la elección de los colores para los partidos. Interior subraya que estos aspectos deben aclararlos la empresa proveedora Scytl, que ganó el concurso de la aplicación.
Sobre las críticas por la demora en la difusión de los datos de la composición de las distintas diputaciones, que aún no están publicados dos días después del 26-M, Interior aclara que es una “elección indirecta” y que es normal que siempre tarde más, y recuerda que en 2015 la difusión de los resultados tardó una semana.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
