España
Jaime Mayor Oreja abronca a la «derechita cobarde» del PP de Pablo Casado por romper con VOX: «Un error de libro»
El exministro del Interior Jaime Mayor Oreja ha lamentado este jueves el «error de libro» que a su juicio cometió el líder del PP, Pablo Casado, por «romper de manera tan abrupta» con Vox durante el debate de la moción de censura contra Pedro Sánchez y ha recordado que ambas formaciones deben entender «que se van a necesitar».
«Se equivoca Casado cuando decide romper abruptamente con Vox. Tienen que entender que se van a necesitar», ha asegurado el exministro durante su intervención en la mesa virtual ‘Conversaciones en un momento crítico para España’, organizada por la Fundación Villacisneros, la Fundación Valores y Sociedad, la Asociación Católica de Propagandistas y la Fundación Cultural Ángel Herrera Oria.
En su opinión, «falta un proyecto que tenga ideas» en el que se «fundamente una alternativa política». Según Mayor Oreja, el presidente del PP cometió «un disparate» y un «error de libro e histórico» al romper con Vox durante la moción de censura que presentó Santiago Abascal contra el Gobierno de Pedro Sánchez. «Habrá que refundar un espacio sobre un proyecto. Es evidente que Vox no va a sustituir al PP y que el PP no va acabar con Vox. Es un disparate y hay que tratar que eso se corrija», ha explicado.
Sin embargo, ha reconocido que esa tarea es ahora «imposible» porque están «en competencia abierta» por las elecciones en Cataluña. «El error de Casado es de libro. No se puede romper de manera tan abrupta con Vox en un momento determinado», ha insistido.
En este sentido, ha opinado que el PP tiene el «objeto social» de «reunir y sumar al centro derecha» por lo que «difícilmente lo vas a conseguir» rompiendo con Vox «de esta manera». «Hay que encontrar un proyecto sobre dos proyectos», ha recalcado el exministro, al tiempo que ha pedido a los ‘populares’ la «refundación de un espacio para ser alternativa al frente de ruptura popular» que representa, a su juicio, el Gobierno de Pedro Sánchez con sus pactos con ERC y Bildu.
BUSCAN UN «SISTEMA TOTALITARIO»
Por otra parte, Mayor Oreja ha alertado sobre el «momento crítico para España» pues se está confirmando «la naturaleza del frente popular» con el Gobierno del PSOE y Unidas Podemos que «socava los valores de una sociedad» y «no tiene límite morales ni éticos». «Tratan de socavar no sólo el régimen constitucional, sino los cimientos esenciales de nuestra sociedad», ha avisado.
Además, ha subrayado de que se «están atacando» dos instituciones desde el Ejecutivo que «pretenden destruir» como son la monarquía la iglesia. Mayor Oreja ha censurado que la ‘ley Celaá’ ataque «la libertad» de los padres y la enseñanza religiosa. «Van a por todas. Van a transformar nuestra sociedad y buscar un sistema totalitario», ha apuntado.
El que fuera dirigente del PP también ha incidido en el «proceso muy letal» que se ha implantado en nuestro país con Podemos «como embajador del nacionalismo catalán y vasco extremo» que busca la «ruptura sin límites».
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
