España
Jorge Buxadè (VOX) a Echenique: «Es un ‘meme’ odioso que se protege tras su enfermedad para esparcir odio»
El portavoz del Comité de Acción Política de VOX le calificó de:
“indigno, innoble, infame, miserable, mezquino, abyecto, despreciable, pérfido, ruín, canalla y vil”
El portavoz del Comité de Acción Política de VOX indicó que el portavoz de Podemos es un “meme odioso».
A lo que agregó que «se protege detrás de su enfermedad» para lanzar «mentiras» y «esparcir su odio» y «resentimiento» en las redes sociales contra el partido liderado por Santiago Abascal.
Unas duras palabras que llegan después de que Echenique minimizó y tildó de falso el ataque que sufrió la diputada de VOX por Almería, Rocío de Meer, en Sestao (Vizcaya).
Es importante recordar que, lejos de reprochar la agresión a una mujer, el portavoz de Podemos afirmó que: «sólo hizo falta un poco de kétchup para que se tragaran un bulo como una catedral».
Si la ultraderecha fake «informa» de algo, casi ningún medio lo contrasta, casi todos lo publican como cierto y al día siguiente se comprueba que sólo hizo falta un poco de ketchup para que se tragaran un bulo como una catedral, tenemos un boquete importante en nuestra democracia pic.twitter.com/qULLH2c2mg
— ᴘᴀʙʟᴏ ᴇᴄʜᴇɴɪQᴜᴇ 🇪🇸 (@pnique) June 28, 2020
Una postura que le llevó a ‘ganarse’ los calificativos recopilados por Buxadè: «indigno, innoble, infame, miserable, mezquino, abyecto, despreciable, pérfido, ruín, canalla y vil».
Buxadé ha hecho extensiva esta acusación a Podemos y a «los bilduetarras», quienes, según ha denunciado, llevan toda la legislatura «instigando a la violencia» contra VOX y sus simpatizantes.
Sin embargo, el reproche del representante de VOX no solo van contra Echenique, sino que también apuntan contra Pedro Sánchez.
«Instigan las coacciones, amenazas y actos de acoso y después se permiten el lujo de decir que mentimos y de negar esa violencia», dijo Buxadè, quien también se ha quejado del «silencio mezquino y miserable» del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ante «una agresión a una diputada nacional».
Además, añadió que «no menos indigna es la equidistancia» que ha atribuido al PNV al que, como partido que gobierna en Euskadi, ha señalado como «responsable de asegurar la protección de la vida y la libertad de sus afiliados» allí.
Otras voces de indignación
A través de las redes sociales, Santiago Abascal afirmó: “sois unos matones, mafiosos y miserables criminales. Habéis desatado la violencia, habéis importado los escraches…y ahora queréis desacreditar a las víctimas de vuestro odio. Pero eso no os va a bastar. Antes nos tendréis que quitar la vida que la libertad”.
Sois unos matones, mafiosos y miserables criminales @PabloIglesias
Habéis desatado la violencia, habéis importado los escraches… y ahora queréis desacreditar a las víctimas de vuestro odio.
Pero eso no os va a bastar. Antes nos tendréis que quitar la vida que la libertad. pic.twitter.com/rkQFhjrPoj
— Santiago Abascal 🇪🇸 (@Santi_ABASCAL) June 28, 2020
El periodista Eduardo Inda aprovechó su participación en ‘El Programa del verano’ de Telecinco, del 29 de junio, para indicó: “Solo un mal bicho como Echenique puede poner en tela de juicio la agresión a esta persona, a Rocío de Meer, porque las pruebas están ahí, la sangre era más que evidente”.
“Además, fue a un centro sanitario y tenía una herida producto del lanzamiento de un objeto. La maldad de Echenique es tan infinita, tan repugnante, tan vomitiva que se comenta por sí sola. Decir que eso es un bulo y que es Kétchup es asqueroso. Si el objeto con el que le agreden en vez de darle en la ceja le da en el ojo la podrían haber dejado ciega. Pues el tipejo que es Echenique dice que es un bulo”, sentenció.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
