Opinión
Justicia es lo que debéis impartir

Cuando os veáis en la precisión de recurrir a la represión como último extremo, tened presente que el corregir disciplinariamente es el acto más grave de un hombre con relación a un semejante; toda ligereza en él es moralmente punible y hace al que la comete indigno de ejercer la autoridad que le ha sido entregada en depósito; antes de corregir disciplinariamente es preciso enjuiciar, y enjuiciar es comparar, pesar, reflexionar, cosas todas ellas que no se improvisan; es preciso oír al presunto culpable y aplicar el principio legal de contradicción en las pruebas; todos los delincuentes vulgares son juzgados regularmente, de todos se escuchan los descargos y no encuentro razón para que nuestros hombres, accidentalmente culpables, si lo son, estén en condiciones de inferioridad respecto a aquéllos; vosotros que debéis hacer como Instructores de los expedientes disciplinarios, oiréis o leeréis en un parte, la acusación que contra ellos se formule, sus descargos y pruebas contradictorias, y siempre que sea oportuno, el testimonio de los que presenciaron o participaron de alguna forma en el hecho, para resolver luego con todos los elementos a la vista
No debéis perder nunca, ni aún en las situaciones disciplinarias más graves, la confianza en nuestros hombres, ni renunciar jamás a emplear los procedimientos persuasivos antes de recurrir a las medidas coercitivas; por malo que sea un hombre, hay que tratar de respetarlo, de elevar su moral, porque, aun cuando pareciera muy difícil conseguirlo, no habría razón para tirarlo al fango, ya que el hombre que no comprende el deber es, quizás, accesible a su amor propio, que se rebela cuando se le trata con injusticia e indignidad.
Dicen que es preferible dejar escapar cien culpables que condenar a un inocente; y es cierto, porque los efectos sobre la disciplina, de una acción punitiva injusta, pueden ser verdaderamente deplorables. La víctima, por elevado espíritu que posea, se siente vejada; un sordo o manifiesto rencor nace en su alma, y acaba por odiar a los Jefes, en este caso plural, que intentan imponerle el castigo y aun al ejército, al que considerará como una institución defectuosa en la que no se respetan los derechos y se atropella a los hombres que se conducen bien.
Tened en cuenta que, quebrantar el respeto de una sola Ley, o de un solo precepto, es quebrantar la fuerza de todos los demás y, ahí, no os podéis justificar con “me lo han ordenado” o con “no lo sabía”, impropio de aquellos que tienen la responsabilidad de corregir, máxime en aquellos que poseen en sus Unidades asesoría jurídica.
Sobre la imparcialidad del Instructor, es cierto que, la STS, Sala Quinta de lo Militar, de 13 de abril de 2012, establece: Pues bien, “aunque el recurrente insista aquí en una pretendida falta de imparcialidad y objetividad del instructor del expediente en su tramitación y en su perjuicio, es lo cierto que ni en sede administrativa –en que fue rechazada la recusación de aquél–, ni posteriormente en sede judicial ha llegado a invocar o acreditar alguna de las causas legales que hubieran debido mover a la autoridad disciplinaria a apartar al instructor de las actuaciones, pese a que por este se le informó cumplidamente de ellas…. debiéndose recordar en cualquier caso…. que resulta evidente que el instructor de un expediente disciplinario no puede encontrarse en la situación de independencia de quien ejerce funciones jurisdiccionales y no cabe exigir de él la imparcialidad necesariamente requerida a un juez, porque la imparcialidad judicial solo es predicable de los tribunales de justicia y no de los órganos de la Administración, aunque en ningún caso estos puedan ignorar los requerimientos de objetividad y sometimiento al derecho que necesariamente han de informar cualquier actuación de la Administración”, ignorancia en la que cabe responsabilidad por quien tiene la obligación de dictar justicia.
Lejos de la rigidez mental que puede orientar a los instructores, del Cuerpo Jurídico, los correctivos deben graduarse atendiendo:
1º A la consciencia del presunto culpable y a la intención puesta en el hecho;
2º A la gravedad de la falta, si la hubiere;
3º A los antecedentes del presunto culpable;
4º A la necesidad disciplinaria; porque más grave es una falta ligera cuando la finalidad perseguida por el autor es mala, que otra de las mayores consecuencias, hija de la inconsciencia o la ligereza.
Fuerza será, pues, que, en cierto modo, te apartes del consejo que el Hidalgo manchego daba a su escudero: “nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener cabida con los ignorantes que presumen de agudos”.
Nada más os voy a decir de este tema si no me vinieran aquí unos versos cuyo valor poético es tremendamente inferior a la profundidad del pensamiento que encierran.
En un encantador valle asturiano que se guarece entre montañas y laderas, se guarece una riente villa en la que las preocupaciones del agitado vivir de hoy borraron el recuerdo de su remota vida de otras centurias.
Hasta ella, en peregrinación de arte y requisa, de objetos curiosos, llegaron hace años unos arqueólogos, a cuya perspicaz mirada no escapó un valioso sitial del siglo XVII: el sitial que los Jueces nobles de la villa utilizaban para impartir justicia; y era en su respaldo donde se leían los versos que aquí quiero estampar, para terminar:
Jueces del mundo, detened la mano,
Aun no firméis, mirad si son violencias
Lo que os pueden llevar de odio inhumano;
Examinad primero las conciencias: mirad no haga el Juez Recto y Soberano
Que en la ajena firméis vuestras sentencias.
*Teniente Coronel de Infantería y doctor por la Universidad de Salamanca
España
Elecciones autonómicas o juegos florales. Por Jesús Salamanca Alonso

«El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria».
Trascurrido el 8-M con división, amenazas entre las diversas «tribus» innombrables, desnudos malogrados –aunque ellas mismas se llamen feministas o «feminazistas»– esputos, amenazas e insultos a las periodistas que cubrían la noticia, parece que volvemos a la normalidad diaria que, en estas fechas, son las elecciones de las distintas comunidades, siendo las más cercanas las de Castilla y León.
Tal comunidad, decíamos hace unos días, que tenía sus revoluciones pendientes; incluso León (solo) trabaja por su independencia uniprovincial, otra revolución pendiente y que ya huele. Sigue insistiendo Fernández Mañueco que va a exigir a Vox que, si hay acuerdo, lo sea para toda la legislatura. Él tiene la impresión de que el Mediterráneo estaba sin descubrir hasta que llegó a presidente con su declaración rimbombante. Algo que es lógico y que no se cumplió la legislatura pasada por la falta de cuadros y la división interna del partido que «acaudilla» un tal Santiego Abascal y del que empiezan a mofarse sus seguidores más jóvenes y buena parte de la ciudadanía madura. En fin, si la incompetencia volara…seguramente no nos daría el sol.
Alguien dijo eso de que «éramos pocos y parió la abuela». Pues justamente es lo que está sucediendo en el partido a la derecha del Partido Popular. Abascal se ha ido quedando sin los mejores por las cacicadas que se han impuesto desde la cúpula ultraderechista. Recordarán a Macarena Olona, a Espinosa de los Monteros, la ejecutiva de Murcia y más recientemente a Ortega Smith. Quienes mejor podían conformar los cuadros de gestión están en la calle y durante la campaña electoral tan sólo se ha visto a Abascal. ¿Le molesta que otros chupen cámara? ¿Acaso piensa que le van a destronar de un plumazo por su caudillismo mal enfocado? ¿quiere seguir presumiendo de su enfrentamiento pasado con ETA?
Por mucho que hable Alfonso Fernández Mañueco de exigir compromisos para toda la legislatura, eso no lo puede hacer con Vox porque hay una tremenda deficiencia en sus inexistentes cuadros de gestión. Carece de banquillo, como se dice ahora. Lo estamos viendo en Extremadura y en Aragón, aquí parece que los militantes son más sensatos. En Extremadura ha sido calamitosa la actuación del líder regional de Vox, asesorado por los de más arriba, por eso se están marchando los militantes a chorro. No olviden que los políticos son como los libros de una biblioteca, cuanto más latos están menos sirven.
Casi un 70% de la población extremeña culpa a la formación de Abascal de huir, de no dar la cara y de no haber entendido el voto de las urnas. Han aterrizado en política como podían haber planeado y caído en una vaquería. Si quieren presumir de torpeza, allá ellos, pero la ciudadanía no se lo va a consentir. No deben olvidar que los atropellos se pagan siempre en las urnas y, a veces, antes.
En Castilla y León de prevé un proceso parecido al de Extremadura: «aguanto como que soy fuerte, pero en dos meses te desgasto». Eso no es hacer política, sino terrorismo electoralista y con ello se parece a EH Bildu, pero desde otra perspectiva. ¡Qué poca cabeza tiene el líder extremeño de Vox, si al final acabará claudicando, como dejaba constancia de ello el 53% de los extremeños! La actitud de Vox en Extremadura se conoce en mi pueblo como «enmarranar más al cerdo». En otros tiempos le hubieran «hecho los perrillos» como hacíamos en el colegio a quienes presumían de algo o fantasmeaban demasiado. Y lo hacíamos por su mala fe, tocapelotas, imbécil e insensato.
Tan sólo el 31% de extremeños culpa a María Guardiola del bloqueo por no haber sabido atraerse a los de Santiago Abascal. Posiblemente, la peor noticia para Vox sería convocar ahora mismo nuevas elecciones porque, según las dos encuestas consultadas, esa formación ultraderechista perdería entre dos y cuatro diputados, que sumaría el PP y dos perdería el PSOE.
Si Vox no tiene más que estratagema, esa se combarte con una buena estrategia. Siempre ha sido así. Al PSOE de Extremadura le hundió los engaños del «hermanísimo», las trampas mafiosas de Garrido y la desconfianza de los socialistas. Si se hubieran convocado antes las elecciones generales sería otro el resultado, pero donde no hay mata, no hay patata.
Según veo en una encuesta de Signa Dos para El Mundo, siguen divididos los deseos de los extremeños y mientras uno de cada cuatro apoya que el PSOE permita un gobierno de la derecha pepera en solitario, entre quienes se dicen votantes socialistas, un 40% quiere ese gobierno en solitario del PP. Un 22% de extremeños prefiere que haya repetición electoral porque creen que la ultraderecha acabará de morros contra las urnas. Y créanme que no van descaminados.
El próximo domingo, salvo aprendizaje rápido de Santiago Abascal y sus huestes, en Castilla y León podemos vernos en la misma tesitura que en Extremadura. Sería Mañueco el hazmerreír y Abascal el muñeco de feria. Ni Castilla ni León van a permitir tonterías, ni se va a esperar a que caiga el higo de la higuera o a Abascal lo alumbre San Apapucio, patrón de la estupidez.
Cuando ese santo alumbra, la estupidez y la torpeza ya están instaladas en la persona. Y si no ceden las partes todo lo que haya que ceder, que dejen la política y se vayan a poner copas y cacahuetes a los lupanares de Pedro Sánchez y malversadora señora «catedrática» o a República Dominicana a contar los aterrizajes del Falcon sin transparencia.






