Internacional
La Administración de EEUU reacciona aterrada a la «amenaza» de la libertad de expresión en Twitter

(N. del Director: «Que se joda la Administración de EEUU»).
Para la izquierda progresista internacional, la Libertad de Expresión es una «amenaza» para las democracias. Estamos de acuerdo.
Este viernes, el multimillonario Elon Musk se convierte en el dueño de la red social Twitter y el estamento woke que controla la administración norteamericano ha entrado en pánico ante la posibilidad de que Musk cumpla su ‘amenaza’ de acabar con la censura en la plataforma.
De repente, Twitter no es ya una empresa privada. ¿Recuerdan? Esa era la excusa habitual de cada purga, de cada censura: es una empresa privada, puede hacer lo que se le antoje, así sea expulsar al presidente de Estados Unidos o eliminar mensajes contrarios al discurso oficial del progresismo. Pero eso, naturalmente, era solo la coartada de los beneficiados del sistema. Ahora, cuando Elon Musk está por iniciar su mandato, ya no es una empresa privada; ahora es una cuestión de “seguridad nacional” y hay que impedir a toda costa que la gente opine e informe libremente.
“Una vez que se cumplan las condiciones finales de cierre, los fondos estarán disponibles para que Musk culmine la transacción antes de la fecha límite del viernes”, señala el Wall Street Journal. Y este miércoles Musk tuiteaba un vídeo de sí mismo entrando triunfalmente en la sede de Twitter antes de concluir su compra por 44.000 millones.
Musk ya ha anunciado su intención de deshacerse de tres cuartas partes del personal de la plataforma, formada e sencialmente por guardianes de la verdad oficial al servicio de la izquierda progresista mundial. Y el anuncio ha sembrado el pánico histérico en los grandes medios de comunicación ante la perspectiva de que la plebe pueda expresar libremente lo que piensa.
“La toma de control de Twitter por Musk amenaza nuestra democracia con una libertad de expresión sin restricciones”, podía leerse en The Pacific, en un titular indeliberadamente hilarante.
“Por qué la idea de “libertad de expresión” de Musk contribuirá a arruinar América”, insiste The New Republic, por citar solo alguno de los titulares tan alarmistas como francamente orwellianos.
Naturalmente, la administración no se va a quedar de brazos mientras ven cómo toda su obra se puede desmoronar en poco tiempo. Así que los mismos que han dejado pasar sin problemas los oscuros negocios del hijo del presidente con empresas propiedad del estado chino -entre otras muchas, muchas cosas más- han iniciado una investigación criminal sobre los negocios de Musk. Justo ahora, qué cosas.
Según informa Reuters, “Tesla Inc (TSLA.O) está bajo investigación criminal en Estados Unidos por las declaraciones según las cuales los vehículos eléctricos de la compañía pueden conducirse solos”. Y sigue: “El Departamento de Justicia de Estados Unidos lanzó una investigación no revelada previamente el año pasado después de que se produjeran una docena de accidentes, algunos de ellos fatales, que involucraron el sistema de asistencia al conductor Autopilot de Tesla, que se activó durante los accidentes”, agregó el informe.
Pero estos accidentes no quitaban el sueño a los investigadores hasta que al fundador de Tesla se le ocurrió la idea de comprar Twitter.
La semana pasada, hubo informes de que la administración Biden estaba considerando detener el acuerdo con una «revisión de seguridad nacional«, supuestamente basada en la premisa de que Musk había estado sirviendo como intermediario para el régimen de Putin. La administración Biden ha negado que esté realizando una “revisión de seguridad nacional” de este tipo.
Internacional
La taiga da otro bofetón a los calentólogos: en 35 años creció una superficie como la de España y media Francia

Un estudio científico certifica el crecimiento de la mayor masa boscosa de la Tierra y su desplazamiento al norte, aunque muy lento.
Expertos de universidades y centros de investigación de Estados Unidos, China y Portugal han confirmado que la cobertura arbórea boreal, el sistema boscoso conocido también como taiga, se expandió en un 12%, entre 1985 y 2020, lo que significa que en ese periodo ganó unos 840.000 kilómetros cuadrados, una superficie similar a la suma de España y la mitad de Francia.
El equipo investigador, dirigido por dos científicos de la empresa norteamericana terraPulse –dedicada a analizar datos satelitales de interés medioambiental y agroforestal– estudió la evolución del bosque boreal, que en las últimas décadas ha experimentado el calentamiento más rápido de todos los biomas forestales.
Los resultados se han hecho públicos en un artículo difundido por la web de la European Geosciences Union –la organización líder en Europa dedicada a la investigación en ciencias de la Tierra, planetarias y espaciales– en el que los científicos reconocen que han encontrado una expansión forestal de una magnitud inesperada.
Por supuesto, este dato contradice una vez más las predicciones más alarmistas sobre el cambio climático, que aseguraban que el aumento de temperaturas conllevaría un gran incremento de los incendios y la expansión de las enfermedades de los árboles, lo que haría descender el total de la masa arbórea.
Lo que sí se ha confirmado es otra de las predicciones catastrofistas, aunque con matices: la taiga se está moviendo hacia el norte, pero a un ritmo bastante lento, ya que el estudio ha certificado que en las tres décadas y media que abarca el estudio, este sistema natural se ha desplazado en 0,29 grados de latitud media, es decir, en 32,3 kilómetros, lo que supone menos de mil metros al año.
Estos resultados resultan muy significativos porque durante el último siglo la región boreal ha registrado el calentamiento climatológico más rápido de cualquier bioma forestal, con un aumento de más de 1,4 °C en la temperatura superficial anual. A pesar de ello, como se ve, la masa forestal ha crecido con fuerza.
Según el artículo, el bioma boreal es el bosque más extenso y ecológicamente intacto de la Tierra, cuya superficie forestal comprende un tercio del total mundial y representa el 20,8 % del sumidero global de carbono forestal.






