Sucesos
La basura criminal inmigrante que llega con miles de euros, joyas y móviles de gama alta… Dispuestos a pagarnos la pensión, según los progres
En enero de este año, una operación conjunta entre los operativos del Cuerpo Nacional de Policía y agentes de EUROPOL reveló, de nuevo, las cuantías económicas que llegan a abonar los inmigrantes que optan por la ruta argelina para ingresar ilegalmente en territorio español. Según esta operación, estos ilegales llegan a pagar hasta 5.000 euros por trayecto desde Argelia a Almería, una cuantía que, según arrojan este tipo de investigaciones, puede ser más elevada dependiendo de aquellos trayectos extra que puedan incluirse en territorio nacional.
El total de detenidos en este último operativo conjunto entre EUROPOL y Policía Nacional ascendió a 24 personas. Se conformaban en dos grupos de acción y estaban asentados principalmente en Alicante en coordinación con los traficantes que operaban directamente en Murcia o Almería.
El coste de los desplazamientos variaba en función del destino final, Almería, Alicante o Francia. En este último caso los inmigrantes ilegales llegaban a pagar hasta 6.000 euros en total por el viaje desde Argelia a costas almerienses para, con posterioridad, llegar a territorio francés. Los efectivos policiales realizaron hasta nueve registros en viviendas, donde intervinieron dinero en efectivo, tabaco de contrabando y diversas sustancias estupefacientes, entre ellas cocaína rosa.
En total se intervinieron más de 40.000 euros en efectivo (tanto en divisa nacional como en dinares argelinos), cuatro coches, tres kilos y medio de éxtasis, cocaína rosa, 56 gramos de fenciclidina y más de 700 cajetillas de tabaco de contrabando. También se les incautaron diversos efectos como teléfonos móviles (61), tres bicicletas de competición, patinetes eléctricos y otros dispositivos electrónicos además de diversos documentos de identidad, tarjetas bancarias y numerosos documentos vinculados a la investigación.
Hasta 20.000 euros en efectivo en una misma embarcación
Entre los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) que operan en Almería, zona de Levante o Baleares siempre ha sido un constante debate el dinero que llegan a traer encima los inmigrantes ilegales llegados desde territorio argelino. La media habitual oscila entre los 500 y los 1.500 euros, pero hay casos en los que llegan a traer “hasta 3.000 euros en efectivo”, según revelan miembros del Cuerpo Nacional de Policía que operan en esta área geográfica.
Por lugares de destino, Almería se sitúa como la provincia española a la que llegan los más “adinerados”, según fuentes policiales. Hay ocasiones en las que la suma total de los integrantes de una misma embarcación proveniente de Argelia “llegan a alcanzar los 20.000 euros”, además de otros efectos personales y cuantías en dinares argelinos superiores a los 500 euros.
En la Región de Murcia la media habitual se mueve desde los 500 a los 1.000 euros en efectivo sin contar aquellas cantidades que puedan llevar consigo en su moneda local; además, destacan la presencia entre los efectos personales de “móviles de alta gama” y más de un terminal móvil por persona. Apuntan también a la notable presencia de armas blancas y otros objetos punzantes que son incautados por los agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Acorde a las informaciones que arrojan los efectivos policiales destinados en el archipiélago balear, el importe que llevan consigo los inmigrantes ilegales que llegan a Baleares es inferior, donde la media oscila los 300 euros y se ha llegado a detectar la tenencia de hasta 800 euros. Destacan también la presencia de efectos personales tales como teléfonos móviles de última generación y otros enseres personales.
Si bien aquellos inmigrantes ilegales interceptados en el litoral balear no llevan consigo grandes cantidades de dinero en efectivo, cabe recordar que esta ruta es la que mayor desembolso económico conlleva a la hora de desplazarse desde Argelia; operativos policiales han revelado cómo argelinos llegados en patera a Formentera han llegado a pagar entre diez y doce millones de dinares (entre 73.000 y 87.000 euros) por el viaje, es decir, por la embarcación y la logística para poder realizar la travesía con éxito.
Rubén Pulido
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
