Internacional
La CIA afirma que China atacará Taiwán en los próximos años
Xi Jinping habría dado instrucciones a su cúpula militar para que esté preparada en 2027 para lanzar una eventual guerra
El jefe de la CIA, William Burns, afirmó que el régimen chino podría atacar Taiwán en los próximos años, alegando que el presidente Xi Jinping, “se está preparando para una guerra” en su ambición de unificar la isla al territorio chino.
Preguntado en una entrevista con la cadena PBG, Burns resaltó que, a pesar de que China ha insistido públicamente en su intención de controlar Taiwán por medios pacíficos, también habría dado instrucciones a su cúpula militar para que esté preparada en 2027 para lanzar una eventual guerra.
“No estoy seguro de medirlo en términos de meses o de un año (…) La respuesta honesta es que, cuanto más nos adentremos en esta década, mayores serán los riesgos de un conflicto militar”, afirmó el jefe la CIA.
Resaltó que la prioridad de la CIA no es solo cómo podría afectar un conflicto a Taiwán, sino también cómo influiría en “el desafío geopolítico a largo plazo que plantea la China de Xi”.
“En el transcurso de los dos años que he sido director, hemos establecido un nuevo centro de misión, que es una especie de bloque organizativo de la CIA. Es el único centro de misión de un solo país que tenemos, centrado en China. Hemos destinado recursos, personal y prioridades en esa dirección, porque se trata de una competencia mundial”, añadió.
Recordó que Xi Jinping y el presidente ruso, Vladimir Putin, han formado una asociación “bastante estrecha” en los últimos años. “Unas semanas antes de que Putin lanzara su invasión en Ucrania, cuando se reunieron en los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, proclamaron una amistad sin límites”, afirmó Burns.
En este sentido, sostuvo que ningún líder extranjero habría prestado más atención que Xi Jinping a la guerra en Ucrania así como “al pobre rendimiento militar de Rusia”, ya que le serviría de inspiración en sus propias ambiciones en Taiwán.
El jefe de la CIA también consideró, en línea con anteriores declaraciones de Washington, que China, a pesar de su apoyo verbal, no brinda apoyo militar a Rusia en su guerra en Ucrania.
“China saca conclusiones de la guerra de Rusia en Ucrania que la llevan a inclinarse por el uso de la fuerza contra Taiwán, de modo que la pregunta no es si invadirá sino cuándo y cómo”, agregó Burns
Estados Unidos está preocupado por el aumento de la presión militar de Beijing en los últimos años contra Taiwán, una isla democrática que China considera parte de su territorio y se propone recuperar algún día.
A principios del mes de diciembre, el gobierno de Taiwán alertó que el régimen chino está buscando nuevos pretextos para realizar maniobras militares en torno a la isla, que Beijing reclama como territorio propio y que es una creciente fuente de fricciones entre el gigante asiático y Estados Unidos.
La amenaza militar china es ahora “más grave que nunca”, según destacó el ministro de Asuntos Exteriores, Joseph Wu, en entrevista con The Guardian. Según repasó, las incursiones de aviones de guerra de Beijing en la zona de defensa de Taiwán se multiplicaron por cinco desde 2020.
“Estamos bastante seguros de que los chinos pueden querer utilizar otro pretexto para practicar sus futuros ataques contra Taiwán. Así que se trata de una amenaza militar contra Taiwán”, afirmó Wu.
El ministro consideró que el régimen chino está presionando a Taiwán por otras vías además de las militares, con estrategias como la presión económica, los ciberataques y esfuerzos diplomáticos para aislar a Taipéi.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
