Opinión
La Custodia Compartida es la mejor
Los últimos datos del INE (Instituto Nacional de Estadísticas) sobre separaciones y divorcios en 2017 demuestran el ascenso imparable de la Custodia Compartida como régimen preferente en las rupturas matrimoniales en España
En total la custodia monoparental sigue siendo prevalente, un 65% para la madre y un 4.4% para el padre. Sin embargo, la custodia compartida aumenta considerablemente hasta un 30.2%, siendo ésta la única que sube casi 2 puntos porcentuales este último año, manteniendo la tendencia alcista (apenas era el 14.6% en 2012), algo impensable hace poco tiempo.
Baleares ostenta el primer puesto entre todas las Comunidades Autonómicas españolas con un espectacular 47.28%, un ascenso notable si se tiene en cuenta que las separaciones y divorcios de la comunidad están casi en la media nacional (2.2%)
La campaña divulgativa de la Asociación de Padres de Familia Separados de Baleares, y otras asociaciones afines, han dado sus frutos concienciado a la ciudadanía y a los profesionales que trabajan en el tema (abogados, jueces, psicólogos, forenses, etc.) sobre las ventajas de este sistema de custodia frente a la monoparental.
Numerosos estudios científicos y estadísticos realizados en Estados Unidos y Canadá, con una larga tradición y experiencia en divorcios, concluyen que la custodia compartida previene factores de riesgo en los hijos menores de parejas que se separan, como el fracaso escolar, el consumo de estupefacientes, la delincuencia juvenil, la agresión física o psicológica, los embarazos no deseados, la inestabilidad laboral o la incapacidad establecer de relaciones afectivas saludables y duraderas con sus parejas y con sus futuros hijos.
Combatida por grupos feministas radicales, reacios a ver las enormes ventajas de corresponsabilizar a ambos padres en el desarrollo escolar, intelectual, social, psicológico y afectivo de sus propios hijos menores de edad, la realidad demuestra que su actitud en contra de la custodia compartida es equivocada por ignorancia o, quizás, por interés en defender ventajas judiciales y económicas (pensión de alimentos, uso y disfrute del domicilio familiar) para las mujeres que, tras el divorcio, obtienen la custodia monoparental para la madre.
*Presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados de Las Islas Baleares (APFSIB)
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
