España
la Derechita Cobarde de Feijóo, el TRAIDOR, reivindica la ‘nacionalidad catalana’ y reitera su predisposición para llegar a acuerdos con el Gobierno de Sánchez
la Derechita Cobarde de Feijóo, el TRAIDOR, reivindica la ‘nacionalidad catalana’ y reitera su predisposición para llegar a acuerdos con el Gobierno de Sánchez
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado un guiño al separatismo al asegurar que «la nacionalidad catalana» debe «recuperar el liderazgo» durante su intervención en la Reunión Anual del Círculo de Economía que se celebra en Barcelona.
Así, ha señalado que la región necesita «hablar menos de política y más de economía, y menos de desconectar y más de reconectarse al progreso». «Esa es la Cataluña en la que creo, es lo que ofrezco y es en lo que voy a trabajar (…). Que todos, pensemos como pensemos y votemos a quien votemos, seamos capaces de respetarnos para diseñar una nueva historia, con una Cataluña pujante, en una España pujante», ha añadido.
Feijóo ha dicho que el «Amigos para siempre» define su concepción de la relación entre Cataluña y el resto de España, y ha agregado que «la fuerza de una nacionalidad como la catalana estriba en la admiración y simpatía que suscita fuera de Cataluña».
Reclama más pactos entre PSOE y PP
Además, ha hecho una defensa cerrada del Estado de las Autonomías y ha subrayado que las Comunidades Autónomas no forman parte del Estado, sino que son Estado: «Sin ellas, el Estado sería una carcasas hueca».
Y ha reclamado más pactos entre PP y PSOE: «Nos hubiese gustado que los dos principales partidos políticos nos hubiésemos puesto de acuerdo para acordar soluciones conjuntas para sacar nuestro país de la crisis. No ha sido posible. No por nosotros, les aseguro que lo hemos intentando y lo vamos a seguir intentando».
El presidente del Círculo de Economía pide una reforma de la financiación autonómica
En el acto, el presidente del Círculo de Economía, Javier Faus, ha pedido «unidad de acción» entre PSOE y PP para impulsar las reformas que ve necesarias para la economía española y que los populares tengan lealtad con el Gobierno «y moderación para evitar la polarización». Y ha pedido una reforma de la financiación autonómica, ya que considera que Cataluña está «infrafinanciada», y un «mejor encaje» entre Cataluña y el resto de España.
España
El Papa León XIV ama a España. Y España vuelve a ser católica con León XIV. ¡Viva Cristo Rey!
Una marea blanca que llegaba a donde acababa la vista: casi millón y medio de fieles en la Misa
La diosa flotaba en un mar de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando sobre el cielo añil de Madrid
Suele ser queja habitual de los sacerdotes el retraso con el que algunos feligreses llegan a misa. No ha sido el caso en la eucaristía multitudinaria que ha celebrado esta mañana el Papa León XIV en la madrileña plaza de Cibeles. Cuatro horas antes de su inicio –y comenzaba a las diez de la mañana–, los accesos ya estaban llenos de gente. Numerosos jóvenes ataviados con sus polos de voluntarios o con las camisetas que sus parroquias habían confeccionado para la ocasión se cruzaban con otros chicos de su edad con señales evidentes de regresar de fiesta. No quedaba del todo claro qué grupo contemplaba al otro con más sorpresa.
Mientras unos iban a misa y los otros se recogían, los primeros rayos de la mañana comenzaban a despuntar sobre los tejados de Madrid. Centenares de sacerdotes bajaban desde el parque del Retiro en dirección a Cibeles. Pocas misas se habrán celebrado esta mañana en la capital y alrededores: prácticamente todo el clero madrileño se encontraba, desde las seis de la mañana, en las inmediaciones de la icónica plaza.
Para uno que dejó de salir de fiesta hace tiempo, ver amanecer en Madrid constituye una experiencia extraordinaria, que evoca andanzas nocturnas ya casi postergadas en el desván de la memoria y permite apreciar la sobresaliente arquitectura capitalina bañada con unas tonalidades cromáticas únicas.
Aunque pueda parecer lo contrario, no es la Cibeles una plaza especialmente adecuada para acoger grandes multitudes. Se alegará que la diosa es la primera tributaria de los trofeos del Real Madrid –cuando los conquistaba, al menos–, y que centenares de miles de aficionados acuden –acudían– a esos baños de masas. Y es cierto. Pero la propia centralidad en la plaza de su figura y su carro tirado por leones la convierte en un cierto estorbo cuando se pretende focalizar la atención en otro punto que no sea ella.
Ese era el caso esta mañana, con el gigantesco escenario instalado –a modo de presbiterio– ante la imponente fachada del Palacio de Telecomunicaciones, que se transformó, por unas horas, en un extraordinario retablo pétreo y refulgente.
Y, frente a él, la multitud. Cerca de millón y medio de personas, puntualizaron las autoridades. ¿Fueron más; acaso algo menos? Hasta donde alcanzaba la vista, una muchedumbre incontable abarrotaba todas las calles aledañas. La diosa flotaba en una marea blanca de albas y paraguas que amortiguaban el sol que se iba elevando implacable sobre el cielo añil de Madrid.
Llegó León XIV cuando faltaba algo menos de media hora para comenzar la misa, y su paso con el papamóvil elevaba oleadas de gritos, aplausos y teléfonos móviles que buscaban inmortalizar el momento.
Este Papa quiere a España, y se le nota. Que un Pontífice elija nuestro país como el primero que visita de Europa, y que lo haga durante siete días, es una prueba irrefutable de ello. Y, a la vista de la reacción de las multitudes, España quiere al Papa. Las palabras que ha dedicado a nuestro país denotan un interés y un conocimiento profundo de nuestra nación, que ya había visitado en, al menos, una docena de sus ciudades.
La «encomienda» –qué palabra tan nuestra– que ha dejado en la misa de esta mañana pasará a formar parte de nuestro acervo: «He aquí una encomienda para la España de hoy y de mañana: que la religiosidad que desde hace siglos anima a este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe desde la que beber también hoy». Pongámonos a ello.
